¿Qué se siente de hacer algo mil veces? ¿Qué aprendes de ti y del proceso. Gracias por acompañarme en mis primeros mil blogs.
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La Satisfacción Del Hábito Aprendido

La satisfacción del hábito aprendido

¿Has hecho algo alguna vez mil veces? Sí, mil. 1,000. Parece un gran número. ¿Qué has sentido cuando has hecho algo este número de veces? ¿Cuánto has aprendido del proceso de haberlo hecho tantas veces? ¿Qué has aprendido u observado de ti a lo largo de ese periodo de tiempo para llegar a ese punto? A los que lo han hecho, los celebro.

Han pasado 1,248 días desde que empecé a escribir este blog. De principios de junio del 2018 al presente. Recuerdo el día que publiqué el primer blog. Era una combinación de alegría, miedo, incertidumbre, duda y el no saber si mi nivel de compromiso estaría a la altura del reto. Hoy celebro el haber escrito mil blogs.

Algo tenía claro: mi deseo de escribir. De desarrollar esta habilidad. Mirar a ver si realmente estaba comprometido a sentarme seis días a la semana (el primer año) y luego cinco días (del segundo al presente), sin excusas. No había razón alguna para no hacerlo. La evidencia sería simple: publicarse el blog de lunes a viernes.

Mucho ha sucedido desde que comencé a escribir este blog. Me he mudado tres veces. Mi madre murió. Dos grandes amigos de mi vida pasaron a otra dimensión. Me separé. Uno de mis perritos murió. He leído cientos de libros. Pasé por etapas de batallar con ansiedad, destellos de depresión, tristeza, alegría, celebrar triunfos, enfrentar derrotas, cerrar una empresa, perder casi todo, ver gente salir de mi vida, así como recibir personas nuevas. Ha habido días donde me siento feliz del proceso y han habido momentos donde me pregunto: ¿para qué lo hago o si el esfuerzo vale la pena?

Ah, no puedo olvidar que en estos tres años y medio he tenido el privilegio de viajar a muchos lugares. Perú, Colombia, Ecuador, Puerto Rico y diferentes ciudades de México, entre otros lugares, han sido algunos de los destinos. He tenido que enfrentar diferentes retos u obstáculos durante este tiempo. Tiempos de verme sin ingresos, tiempos donde no sabía qué pasaría a nivel personal o profesional. Momentos de grandes alegrías de compartir con familia, amigos, colegas, socios y personas que llegaron a brindarme lecciones de vida con singulares envolturas. Sin dejar fuera momentos de profundo dolor y cuestionamiento.

¿Qué ha sido parte de todo este proceso? Escribir. Comenzar a desarrollar el hábito. Observar cómo se desarrolla un músculo. Saber que no importa a dónde vaya, lo que tenga que hacer, lo que esté enfrentando, lo que esté sintiendo o los desafíos de viaje, tiempo, trabajo, salud o vida, el sacar un tiempo para escribir se ha vuelto algo sagrado. Se puede. Es posible. Aunque parezca imposible, irreal o inalcanzable.

Mucha gente me pregunta, y muchos no lo creen, pero cuando me levanto por la mañana, en el 98% de las veces no sé de lo que voy a escribir. El 2% que lo he sabido es porque el tema escrito el día anterior tiene una segunda parte o viví algo el día anterior que lo tengo presente al momento de sentarme. Ese es el ejercicio, no saber. Sentarme todos los días y no tener ni puta idea de lo que va a salir de mi ser y confiar que podré danzar con la musa Universal y poder conectar con ella lo suficiente como para que me permita expresar algo que pueda hacer una de tres cosas: agregar valor, aportar una solución o desarrollar pensamiento crítico (o ver las cosas desde otra perspectiva).

Como me dijo mi mentor y amigo Randy Gage antes de comenzar este proceso. «Si vas a hacerlo, no mires a ver si la gente le da likes, lo comparte, hablan de su aporte. Cero expectativas. Nada. Hazlo por amor y porque es algo que deseas hacer sin importar lo que te devuelva. Hazlo por un año o ponte una cifra para decir que por lo menos estas listo para comenzar». Había escuchado de Seth Godin que puedes decir que tienes una intención seria o comprometida de ser un blogger o escritor cuando alcances la cifra de 1,000 blog posts. Pues he llegado a esa cifra.

¿Qué se siente? No puedo negar que hay una satisfacción personal. Un «Yes!!!», que me digo a mí mismo. Fuera de eso, no suenan trompetas, no hay premios, no hay nada en particular que pueda decir qué siento por este logro. Hoy es otro día donde haré las cosas que disfruto hacer dentro de mi normalidad y/o rutinas diarias que me llenan de satisfacción y plenitud.

Claro que me reconozco y valoro el esfuerzo. Pero sinceramente, creo que ahora comienzo. Me parece que llegar a mil veces el hacer algo sólo denota un punto de partida. Es sólo un punto de entrenamiento, de capacitación, de desarrollo, de práctica para poder ver la manera en que comienzas a identificar algunas de las habilidades o competencias que posees y sabes usar. Creo que ahora es comenzar a descubrir las que tal vez no sabes que posees, las que puedes aprender a conocer si el proceso de profundizar es parte de los objetivos. Tocar nuevos niveles o espacios internos que me van a revelar algo de ti. No lo sé.

Como dice Oprah Winfrey, «algo que sí se» es que el mero hecho de escribir todos los días te hace una persona diferente. Sí, puedo decir mejor en muchos aspectos. He aprendido a leer más o por lo menos mejor. A pensar mejor o diferente. Escuchar más, a observar con más detenimiento o detalle lo que vivo, lo que me rodea, lo que sucede a mi alrededor. A ver al mundo, y a mí mismo, de manera diferente. He aprendido a sensibilizarme de otra manera (y lo mucho que me falta por seguir aprendiendo).

He aprendido que revelar lo que te sucede, sin importar título, imagen, tiempo o posición, te humaniza más, te conecta más. Contigo mismo, con el mundo y con todo. Es aprender a ser genuino, auténtico, vulnerable y abierto. He aprendido que «no saber» es el verdadero camino a desaprender y a aprender. He aprendido que tener una actitud y una disposición de ser un aprendiz, no importa la edad o las experiencias vividas, es la mejor forma de lanzarte por algo que sabes qué quieres.

Vivimos en un mundo donde es bien fácil darle tu poder al otro. En buscar la aprobación, la aceptación o el miedo al rechazo. Escribir es un acto solitario, pero en realidad es la oportunidad de conectarse con todo. Puedo decir que sé lo que sienten los que salen a correr todos días a las 4 de la mañana, truene, llueve o relampaguee. Se lo que sienten los que se lanzan a la piscina o alberca a diario para desarrollar sus habilidades. Sé lo que sienten los que practican un instrumento musical todos los días o los que van a gimnasio a diario. Lo que sienten los que pintan o dibujan a diario aunque nadie vea sus obras. Sé lo que sienten los que hacen algo por el amor que tienen por hacerlo, que lo que puedan recibir por hacerlo. A ustedes, los honro porque abrieron el camino del amor y el compromiso por una virtud.

Llega un momento donde no importa lo que pase, lo que digan, lo que respondan. El acto de dar, de crear y de conectarte contigo, por lo sabes que vive en ti y deseas que vea la luz es más importante que la respuesta. Como dije el otro día es enamorarse del proceso. Sí, me he enamorado del proceso. Ahora comienza el proceso de aprender a descubrir quién y qué vive dentro del que vive el proceso. Pasar del enamoramiento a la aceptación. A elegir y a elegirme. Vuelvo a sentir sentimientos similares a los que sentí cuando comencé todo este proceso. Con una sola diferencia: sé que puedo llegar a los siguientes mil.

Gracias por haberme acompañado. De alguna manera tu has sido mi compañero silente (aunque en algunos casos visible o sentido). Es como una fuerza, una energía o una presencia que está conmigo de alguna manera. Si has leído alguno de mis blogs o lo conoces hoy por primera vez, gracias. Por sacar de tu tiempo, de elegir usarlo para leer este blog cuando podrías haber elegido otra cosa. Eres un reflejo de vida que me inspira, me mueve y me lleva a escribir. Por ser un maestro. No sé que pasará en los siguientes mil blogs, pero lo único que puedo asegurarte (y asegurarme) es que seguiré buscando aprender, mejorar y crecer. ¿Me acompañas?

Gracias por acompañarme a mis primeros mil blogs. ¿Me acompañas en los siguientes mil?

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

Esta entrada tiene 3 comentarios
  1. Felicidades Jorge ! Vamos por más, me encantará acompañarte, Gracias por todo tu aporte a mi vida. Dios te bendiga siempre. 🎂🎊🎊🎉🎉🙏

  2. Con el placer del deber cumplido, felicidades.
    Con el placer del deber cumplido, en hora buena
    Y qué, con ése mismo placer, sigas creciendo y creando lo que te haga feliz!.

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