Saltear al contenido principal
+52 (55) 1139-2095 contacto@jorgemelendez.com.mx
Para Aquellos Que Luchan Con La Abundancia

Para aquellos que luchan con la abundancia

Nunca deja de sorprenderme cuando algo que en algún momento pedí que me regalaran, y con el paso de los meses olvido, me llega de regalo. Me explico. Hace unos meses andaba en una tienda de libros, uno de mis lugares preferidos, husmeando antes los nuevos lanzamientos y los centenares de publicaciones que llenan los anaqueles de la tienda. Estaba con Jud mi esposa, cuando veo un libro que atrapó mi atención.

El libro se titulaba, «Aquellos que luchamos con Dios», de Jordan Peterson. Dicho autor es un sicólogo canadiense a quien sigo por su perspectiva de muchos temas. Leí su libro «Las 12 reglas para vivir». A verlo, le dije «Aquí tienes una opción para regalarme en mi cumpleaños». Ahí lo dejé. Para mi sorpresa, la semana pasada, para mi cumpleaños, entre varios regalos que me dió, estaba el libro de Peterson. No sólo me sorprendió, sino que había hasta olvidado que lo había pedido.

Hoy no vengo a hablarte ni del libro, ni de mi cumpleaños. Sino de un tema con el que mucha gente lucha (y me incluyo). Ahora que estoy escribiendo estas líneas, no tiene ninguna relación directa con el libro de Peterson (ya que no lo he leído), pero me parece que todo se conecta de alguna manera.

«Aquellos que luchamos con recibir, merecer, valorarse o creer en su abundancia».

Eso es de lo que vengo a hablar. Podría darte mil y un ejemplos de las formas y maneras en que he luchado con este tema. Para empezar, conmigo mismo. El creer en mí. En mis talentos, mis habilidades y lo que puedo aportar a este mundo. Creer en lo que valgo como persona, como profesional, como hombre y como ser humano.

Ni hablar de las veces que he querido correr tras lo que sea. Todo para buscar una manera de reafirmar afuera, lo que falta dentro. Esa persecución incansable de querer demostrar al mundo que «con el logro, voy a saciar la carencia interna». Si antier hablaba de la manera en que confundimos el conocimiento con aprender, hoy puedo decirte que abundancia no es la acumulación de logros, metas o cosas, sino el operar de manera conectada y consciente con una energía que vive en todo.

Sí, estoy claro que esa última frase suena un poco «fantasiosa». Como cuando Yoda le dice a Luke en una de las partes de la saga de «La Guerra de las Galaxias». «Siéntela, esa fuerza. Esa energía. Está en todas partes, nos rodea y nos conecta a todos». Es bien fácil caer seducido en la ilusión de que este mundo es uno físico o material. De qué todo aquello que vemos fuera es lo que hay que perseguir, buscar, obtener, atrapar, acumular y retener. No lo es.

Todo proviene de una energía, de una fuerza. De algo invisible. Es de lo invisible que nace lo visible. De lo que no se ve es lo que permite que hoy pueda ver algo. El secreto es seguir el rastro hacia dentro, no hacia fuera. Ahora, ese es el más difícil, desafiante, atemorizante y el que muchos evitan. Claro que hay mil y una maneras de «hacer lo que sea» (lo que se ve y que se observa fuera). Desde hacer dinero o riqueza, hasta tener una pareja, ser saludable (o mantenerte), vivir en consciencia, ser un emprendedor o «influencer» exitoso y cómo vivir en abundancia. El que busca encuentra.

El problema no es encontrar la respuesta o la solución. Es estar dispuesto a trabajar con las energías internas que te mantienen alejado de esas manifestaciones que hoy quieres en tu vida. Si mis creencias internas (conscientes o inconscientes) no están realmente alineadas con eso que digo «que quiero» (en lo que sea), no se manifiesta en el mundo físico.

«Ahí es donde realmente está la lucha».

En no querer seguir mirando lo que sucede fuera. Claro que te vas a frustrar si intentas algo tres, cuatro o diez veces, pero el problema es que «sigues pensando en cambiar el HACER», lo que haces y no miras de dónde partes. Si lo miras visualmente, de manera simple, puedes ver la razón por la que algo no se manifiesta en el mundo material.

  1. Hay una creencia que vive en tu mente con respecto a la abundancia.
  2. Esa creencia le das una energía (ya sea negativa, positiva).
  3. Dicha energía genera un tipo de acción (o inacción).
  4. Ese tipo de acción hace una de dos cosas: atrae una similar o aleja la que quieres.
  5. Dicha energía de atracción o alejamiento, provoca una reacción.
  6. Esa reacción detona una emoción o sentimiento.
  7. Lo que interpretas de acuerdo a la creencia y lo sigues repitiendo. (Aún si dejas de hacerlo).

Por ejemplo, si crees que «no mereces o no vales», mira lo que sucede. Crees que no mereces tanto amor, éxito, dinero o lo que sea. Esa creencia genera en ti un grado de incomodidad o desagrado. Eso te lleva a querer «limitar, controlar, reprimir o hasta suprimir» lo que puede ser un grado de éxito, elevación, un talento que posees, una idea que puede ser brillante, recibir un mejor empleo, ganar más dinero o que el mundo pueda ver tus talentos (reconocerte).

Prefieres hacer las cosas «sólo», «no molestar a nadie», «quiero demostrar que soy capaz de hacerlo sólo», «no quiero deberle nada a nadie», «no lo van a creer o me van a rechazar», etc. Lo que te lleva a no decirle nada a nadie, querer pasar más trabajo, no pedir apoyo, no confiar o trabajar en equipo. Lo que te lleva a pasar más esfuerzo, gastar más energía o pensar meramente en los recursos que tienes (y no en los que podrías tener si abrieras tu mentalidad).

Eso provoca que no puedas ver, escuchar o identificar oportunidades, recursos o posibilidades que están cerca de ti, ya que «prefieres hacerlo cómo crees que debe hacerse». (Recuerda, todo paradigma de pensamiento o creencia excluye todo aquello que no se parece o es igual a ello). Al no ver los avances, progreso, crecimiento o el resultado que quieres (o crees que deberías tener), te sientes frustrado, impotente, asustado, confundido, sólo, aislado o tiras la toalla.

Ese sentimiento lo interpretas de acuerdo a lo que creías originalmente: «no merezco o no valgo». Ahí pasas a confirmar tu creencia. «Ves, si lo mereciera, hubiese salido como yo quería o cómo debería haber sido». Y prefieres optar por una de dos cosas.

Primero, le quitas valor a tus ideas. Por qué haces lo más simple y predecible. Miras el resultado de tu idea anterior y evalúas el nivel de esfuerzo, energía, tiempo, dinero y compromiso con lo que conllevaría la nueva idea. Segundo, cómo quieres tener la razón de tu creencia original, y seguir haciendo las cosas de la misma manera, optas por vivir en «la callada desesperación» y seguir sobreviviendo.

Haz la prueba. Pasa creencias limitantes que podrías tener con respecto a la abundancia (y me refiero a la que no es sólo dinero, sino amor, bienestar, dar, recibir, confiar, etc.). Toma la creencia que quieras. «No puedo», «no soy capaz», «no soy suficiente», «atraigo malas parejas a mi vida», «no voy a obtener el empleo que quiero», «el dinero es malo o corrompe», «no me importa el dinero, sino ser feliz», el que sea. Recuerda, elige un aspecto de tu vida en el que no estás manifestando lo que quieres. (Sé honesto).

Empieza por aceptar lo que hoy sigues manifestando. Quieres hacer dinero, pero te sigues endeudando o no avanzas. Aceptas empleos donde no te sientes bien pagado o valorado. Te quedas en relaciones donde no te das a respetar o por no estar sólo. Empiezas cosas y las dejas a medias. Sigues repitiendo ciertos patrones en tu vida. Date el permiso de pasar esa creencia por los siete pasos que te acabo de compartir a ver a dónde te siguen llevando. De lo contrario…

«Vas a seguir luchando con eso que llamas merecer, valorarte o vivir la abundancia»

El Universo opera de manera sencilla. Es congruente con la energía de donde parte. Ahora mismo tú eres la «fuente» donde inicia el proceso de «co creación» de lo que quieres. Tu manifiestas «lo que crees, no lo que quieres». Si no estás produciendo el resultado que quieres, es porque dentro de ti hay una creencia que no es congruente con lo que deseas. Cambia la creencia, empieza a insertar la que te llevará a SER y HACER diferente y vas a TENER algo diferente. ¿Qué esperas?

¿Qué vas a hacer al respecto?

Abundancia es más un reflejo de lo que vive en tu mente y no de lo que haces o dejas de hacer.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

Esta entrada tiene un comentario

Participa de la conversación dejando un comentario

Volver arriba