Lo que quieres y cómo te comportas
¿Los helechos crecen en el desierto? Bajo circunstancias normales, no. De no ser por un invernadero o un ambiente creado por el hombre, las condiciones normales que se presenta un desierto no permite que un helecho crezca y se reproduzca.
Los helechos requieren agua, sombra, cuidado, tierra fértil, abono y condiciones templadas para que puedan crecer, florecer y reproducirse. Son plantas que requieren un entorno con condiciones climáticas estables y con un nivel de precipitación o de agua para sobrevivir.
El desierto es el polo opuesto o extremo. Sol despiadado, fuerte y de altas temperaturas. Muy seco. Poca precipitación. No hay tierra fértil, sino en las profundidades de la arena. Árido y condiciones donde lo poco que vive le ha tomado siglos acostumbrarse para hacerlo.
Los helechos no crecen en el desierto.
Imagínate por un momento que esta metáfora es una analogía para la vida. Especialmente, para los aspectos de tu vida donde tus expectativas no van a la par con las creencias que viven en tu mente consciente y subconsciente.
¿Cuántas veces has querido cierto tipo de pareja en tu vida pero en tu mente sigues guardando resentimiento, desconfianza, miedo, apatía o hasta Resistencia hacia el sexo opuesto?
¿Qué relación tienes hoy con el dinero, sin embargo dices que quieres abundancia y prosperidad, pero sigues operando desde la carencia o la escasez?
¿Cuáles son los sueños que dices que quieres manifestar pero no crees en ti o te cuesta tomar riesgos por temor a fracasar, o mejor dicho, a triunfar?
¿En qué aspectos de tu vida sabes lo que quieres, pero sigues operando bajo la premisa de que “no lo mereces”, “no te la crees”, “no eres capaz” o “no eres suficiente”?
Es cierto, los helechos no crecen en el desierto.
Tampoco van a florecer en una mente que sigue en sequía. Un espacio donde las creencias limitantes secan el agua, neutralizan el abono, aniquilan el amor o el cuidado y, peor aún, matan tus sueños.
Hasta que no decidas alterar la condición de tu mente, vas a seguir pensando que jamás va a florecer lo que quieres. Es obvio que no. Todo espera por ti.
Cuando tú decidas alterar el hábitat que vive en tu mente, todo comenzará a cambiar. Solo faltas tú, como dice la canción. Y la decisión de empezar. ¿Qué vas a hacer al respecto? No sigas esperando que los helechos crezcan en tus desiertos, cuando sabes que no ocurrirá.

