Lo que practicas es lo que eres
Todos queremos ese gran amor de la vida. Ni decir que queremos un gran empleo o un mejor negocio. Tampoco podemos olvidar que queremos vivir una larga vida. Y con mucha salud. Viajar. Lograr una gran meta u objetivo. Tener plenitud y ser próspero. Poder dar y contribuir a otros, especialmente a los que tienen menos. Son muchas las cosas que queremos o deseamos a lo largo de la vida.
El problema no es quererlas, ni mucho menos desearlas. El detalle es que una cosa es lo que queremos o deseamos y otra cosa lo que tenemos grabado en la mente subconsciente y lo seguimos atrayendo. Para mucha gente, este punto nada más le produce mucha frustración o confusión. A otros es la razón para dejar de creer en su capacidad de manifestación y vivir con un sentido de resignación o desconfianza que nunca manifiestan lo que más quieren.
Una cosa es desear y otra es practicar
En los pasados días he visto esto en vivo y a todo color en mucha gente con la que trabajo, ya sea en coaching como en consultoría. También lo he visto en mí. Es por esto que te lo comparto.
Ayer era un día donde mi estado anímico no era el mejor amigo para ser parte de un proceso de entrenamiento. Como algunos saben, estoy entrenando para correr el medio maratón de la ciudad de México, que se corre el 19 de diciembre. Ya lo que quedan son 10 días para el evento. No hay más días o tiempo para poder posponer una sesión de correr. Es o es. Así de simple.
Mi estado anímico, unido al cansancio me decía «no quiero correr hoy». En pocas palabras, mis deseos de participar en el medio maratón están intactos. Mi mente y mi corazón quieren, y van a estar ahí. Ahora, si mis prácticas diarias no están a la misma altura, estaré ahí pero no rendiré como quiero rendir. Mi objetivo no es ganar el maratón, pero sí completarlo de principio a fin a un buen ritmo y con un buen tiempo.
Tus prácticas son tus deseos
En las pasadas semanas he tenido que acompañar a varias personas en diferentes procesos de coaching. Una persona está «deseando» atraer el cliente ideal a su negocio, pero sus prácticas diarias no están alineadas con el deseo. Es más, muchas de sus creencias limitantes siguen intactas y por eso sigue atrayendo más de lo mismo, a pesar de que practica alternativas holísticas. (No critico las alternativas, sino hago énfasis en las creencias y la manera en que mucha gente resiste trabajarlas).
Otra persona quiere comenzar un negocio con el que ha soñado durante mucho tiempo. Su deseo es tener un grupo de personas «comprometidas» con su negocio, pero no define «qué tipo de compromiso». Esto provoca que tenga una actitud de altibajos con su negocio y no acaba de arrancar para los planes que tiene. Es mas, sus prácticas diarias no están alineadas con sus deseos y por eso no acabar de dar el paso definitivo y atraer la gente que requiere.
Un escenario muy común hoy día, mucha gente tiene algún tipo de negocio o servicio que ofrece. Tiene experiencia, pericia y mucha credibilidad en lo que hacen. El detalle es que sus deseos de que sus negocios o servicios crezcan de una manera orgánica en un mundo digital se ven limitados porque sus prácticas diarias no están alineadas con su la nueva realidad. (Qué es, a su vez, su realidad).
Tus estado anímico puede matar tus deseos
Volviendo a mi entrenamiento. Llegué a mi casa a las 5:30 pm, cuando mi cansancio y pereza estaban en su tope más alto. Entré por la puerta de mi casa, decidí no escuchar las voces que tenía en mi cabeza y me dije: «90 minutos de carrera, 12 kilómetros, y no parar hasta que lo logres. No importa qué». Si algo he comprendido en los diferentes procesos de entrenamiento a los que me he sometido, es que las emociones nublan tu entendimiento, claridad y productividad.
Si en algo me he estado enfocando en este proceso de entrenamiento es entrar en un estado zen. ¿Cómo logro entrar en ese estado de «no mente»? Si quiero entrar en ese estado, lo primero que voy a tener que atravesar es el «valle de las conversaciones o el ruido que vive en mi cabeza». Las emociones son la forma más simple y primaria que elige mi EGO o «la resistencia» para comenzar a sabotear mis objetivos.
Buscar la solución o enfrentar la causa
Las tres personas que mencioné anteriormente quieren solucionar su problema, manejando sus deseos, pero no mirando la verdadera causa. Es más, quieren resultados, pero no quieren mirar lo más simple y evidente: sus prácticas diarias. Prefieren encontrar alguna razón sicológica, síntoma externo, causa temporal o hasta justificar sus altibajos anímicos que mirar dónde radica el problema: las creencias que viven en su mente y la manera en que se reflejan en sus prácticas diarias.
Con las tres personas trabajamos en la causa, no en el efecto. El efecto es el efecto y eso puede ser un distractor. A menos que lo conviertas en el gran identificador que te invite a mirar más profundo. Y dónde puede ser más doloroso o requiera más trabajo o esfuerzo. Ahí es donde vive la oportunidad. Va a requerir disciplina, paciencia y rigor. Sin olvidar lo más importante: amor y empatía contigo mismo.
Fue por eso que ayer sin pensarlo dos veces me fui a correr. La mente y mi cuerpo me decía no. Pero a medida que mi entrenamiento pasaba esos primeros dos minutos, algo sucedió. No importa el ruido del tráfico de la hora (es hora pico en Ciudad de México), los inconvenientes o hasta la oscuridad de la noche, mi mente entró en una especie de silencio, encontré mi ritmo de respiración, trote y fluidez y mi cuerpo comenzó a sentir una especie de relajación. No sentí el cansancio. Es más pude haber seguido. Terminé mis 12 kilómetros y luego hacer super y mucho más.
¿Qué sigue?
Tanto para mí como para las tres personas mencionadas, teníamos la opción de seguir reaccionando a la ardilla que vive en la mente. Seguir queriendo dándole lógica a las razones sicológicas que viven en nuestro EGO. Eso es fácil, atractivo y muy seductor. Podemos pasar días, semanas, meses, años y hasta décadas ahí. Tristemente, algunos optan por este camino. Cada cabeza es un mundo. Existe otra alternativa.
La de buscar el origen, la causa. O ni siquiera buscarla. Observar algo tan simple como tus prácticas diarias y no comprar ninguna excusa, razón, historia o pretexto que quiera interrumpir lo que deseas lograr. Todo logro va a tener que pasar por este paso: alterar tus prácticas diarias. Sí, lo que haces diariamente. Cuando interrumpes lo que vive en tu mente y alteras lo que haces todos los días, algo SIN DUDA, VA A SUCEDER. Ahí empieza la magia. Te invito a que comiences a vivirla. ¿Qué vas a hacer al respecto?
Disrumpe y Diseña el 2022
El 18 de diciembre tienes la oportunidad de hacer una disrupción en tu vida. Romper con lo que ha sido el orden de las cosas hasta el momento y abrir una serie de posibilidades en los aspectos más importantes de tu vida. ¿Cómo sería abrir tu consciencia a ver la prosperidad como nunca la has visto? ¿En qué aspectos de tu vida sería valioso soltar, sanar y seguir a lo próximo? ¿Dónde podrías ser mucho más resiliente de lo que eres? ¿Cómo tu vida podría elevarse si tuvieras los puntos valioso para elevar tu nutrición, tu vitalidad y tu bienestar a un nivel sin precedente? ¿Cómo sería tu vida si elevaras tu nivel de liderazgo? ¿Qué mentalidad y hábitos serían valiosos incorporar a tus prácticas diarias para sostener el estilo de vidas que deseas para tener un año extraordinario?
Estas preguntas serán respondidas en 3 horas: de 10 am a 1pm (hora de México). (Quedará grabado y podrás verlo ilimitadas veces hasta el 31 de diciembre). Seis ponentes de calibre internacional serían los anfitriones. Todo por la increíble inversión de $20 dólares (400 pesos mexicanos, 80 mil pesos colombianos o 80 soles peruanos). Escribe al +52 1 55 1139 2095 para que reserves tu cupo ya. El 15 de diciembre se duplica el precio del evento. Toma acción ya.

