Ese momento que puede alterar el rumbo de tu vida
Hoy es uno de esos días. Todo parece estar en caos. Justo cuando creo que algo está por caer en su lugar, algo lo saca del ritmo que llevaba. Otras cosas que llevaban un orden o un flujo, ahora lucen tomar otra ruta. Mi cabeza empieza a reaccionar y mi sistema nervioso y/o emocional quiere seguir el desmadre. Es bien fácil caer en la tentación de darle poder, fuerza y dejar que siga creciendo esa ola reactiva.
¿Has tenido alguna vez un día así?
Yo no puedo controlar nada de lo que sucede a mi alrededor. No importa si he hecho lo que me parece que ha sido lo mejor o no. Tampoco es relevante que lo hecho sea una razón para que el mundo o los demás acepten, entiendan, estén de acuerdo o aprueben mis acciones. Eso es algo que mi mente reactiva no quiere entender, aceptar ni creer. Dado a que esta quiere protegerme, comienza a cuestionar todo.
Lo más fácil es tirar todo. Salir corriendo. Corre Forrest corre. Volver a mi lugar protegido, seguro y a salvo. Donde no me expongo, no me critican, no me comparan, no me juzgan, ni me señalan. Pero ahí es donde tengo una opción. Una que requiere mirar más allá de todo lo que sucede. La que me puede dar respuestas y lecciones de todo lo que hoy parece ser un caos.
No reaccionar.
Hay un principio budista que dice: estar quieto no es lo mismo que no hacer nada. Es en momentos como estos donde puedo buscar la quietud. Como bien dicen los memes que lees en la internet: puedes evitar la lluvia o puedes bailar en ella. No puedes controlar cuando llueva, pero sí puedes elegir qué hacer cuando suceda.
Elegir.
Siempre puedo elegir. Hoy todo lo que sucede en mi vida es un efecto de lo que he hecho o causado. Como dice la teoría del iceberg. La punta del hielo expuesta sobre la superficie del agua es sólo 1/9 parte del tamaño del témpano. Todo lo oculto es mucho más grande que lo que se ve. Lo que sucede en tu vida hoy (bueno o malo, te guste o no te guste, esté de acuerdo o no, creas que seas culpable o no) es sólo la parte del contenido en ella.
Lo que ves es sólo el contenido.
Hoy todo lo que se ve en tu vida, es producto de dos cosas: tus acciones y tus creencias. De estas tú ves las acciones. Y eso, sólo las conscientes y las que reconoces. ¿Qué pasa cuando muchas de tus acciones son subconscientes o inconscientes y un gran número de ellas no las reconoces? Y estas acciones son producto de las creencias que viven en tu mente, que son parte de una programación que tienes desde niño.
Todo lo que NO ves sigue causando lo que haces.
¿Cuántas creencias que ni siquiera reconoces o identificas están impulsando tus reacciones automáticas? Hoy ese caos que está presente en mi vida no llega por accidente. Está ahí por qué de alguna manera lo he causado. Con mis creencias. Estas atraen a mi vida lo que no he aprendido que requiero aprender. Me guste o no, lo quiera o no, lo acepte o no, esté de acuerdo o no, lo crea o no. Por algo se sigue repitiendo. La lección se va a seguir repitiendo hasta que la aprenda. Y reaccionando no es la solución.
Desde dónde elijo.
Es cuando aparece el caos cuando no sólo tienes la opción de elegir, sino de algo que puede ser revelador. Desde donde estoy eligiendo. Reaccionar es elegir desde el mismo lugar. Por algo es tan predecible, rutinaria, controlada, marca tendencias, hábitos y ciclos. Tu ego quiere que pienses: «así soy». No. Así has elegido ser hasta este momento. Si eres un ser evolutivo y adaptativo, lo que eres. Puedes elegir quien quieras ser. Y en este caso, elegir una manera de SER que pueda abrirte a aprender a ver la lección y darte cuenta que el problema no es lo que pasa, sino la manera en que estoy eligiendo ver y creer lo que sucede.
Tu habilidad para responder.
Aquí es cuando puedes usar un músculo, que es meas bien una habilidad. Aquí es donde vive realmente lo que se llama responsabilidad. Mi habilidad para responder. Yo no puedo controlar, mucho menos cambiar lo que sucede. Ahora, si puedo elegir la manera en que elijo responder a lo qué sucede. Mirar algo simple: mis reacciones automáticas van a buscar «querer tener la razón, lucir o mantener una imagen, tener el control, evitar el dolor o el conflicto o quedarme con mis razones o excusas para seguir haciendo lo mismo». Estas son las acciones que te alejan de crecer.
Lo que puede SER el momento.
Elegir la responsabilidad es estar abierto a «equivocarme, reconocerlo, ser humilde, pedir o estar dispuesto a perdonar, abrirme, ser flexible, escuchar, soltar mis formas y/o apegos a estos y lanzarme a algo nuevo». Es sacar lo que está oculto, mis creencias y la manera en que actúo y mostrarlo de tal manera que lo que se ve cambia. Como dice el dicho del crecimiento personal. Cambias tú, cambia el mundo. Cuando cambias tu manera de ver las cosas, nada cambia, pero todo cambia. Al elegir otra interpretación, te das cuenta que lo que me tenía atrapado no era el caos. Era mi manera de seguir inconsciente a mis creencias y seguir siendo rehén de mis acciones y no reconocer la manera en que sigo creando el caos.
¿Qué vas a hacer al respecto?

