Hoy estás caminando uno de dos caminos. El dilema no es cuál, sino querer elegir algo de los dos a la misma vez. Hora de definirte.
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¡Día De Elecciones De Vida!

¡Día de elecciones de vida!

Hoy es el día de las elecciones. No digo elecciones presidenciales o de algún foro gubernamental. Me refiero a una elección donde podrás ver por donde has estado caminando o hacia dónde quieres realmente empezar a caminar. Es importante que tengas claro que requieres elegir uno de los dos, no puedes elegir los dos.

¿Porqué no los dos? Simple: el querer elegir los dos es conveniente, ya que en ciertos momentos puedes olvidarte de tu elección original e irte en una especie de negación y creer que vives otra realidad. Aquí es invitarte a hacerte consciente de tu elección y ser responsable por ella.

Camino #1

Este camino fue definido por alguien. Parece tu camino, ya que tuviste que esforzarte por caminarlo, pero al final del día es de otro. Es un camino que todo el mundo dice que debes tomar. Así lo han hecho generación tras generación. Toda tu familia tiene toda su historia basada en ese camino. Ya es una norma social.

Vas a invertir mucho tiempo en este camino. Pensarás que ese tiempo invertido, ya sea en un trabajo, una relación, un negocio o lo que sea, te da derecho a convertirlo en un derecho, en algo moral para plantear un grado de autoridad sobre alguien o sobre algunos. Y si no te dan ese derecho o autoridad, comienzas a criticar, juzgar o señalar a otros que logran algo con lo que crees que «no se compara contigo».

Es un camino que genera un sentido de «autosuficiencia», pero no autonomía. Puedes ganar mucho dinero y tener muchas cosas, pero es muy probable que nunca sepas quién eres. Muchas veces vas a defender lo que haces como si fuera lo que eres, pero no lo es. Vas a querer buscar qué hacer para ver si el mundo valida quién eres. Aunque te validen, eso no es quién eres.

Este primer camino se basa mucho en esfuerzo y recompensa. Haces y debes obtener. Si no obtienes, no haces. Condicionas, limitas y así aprendes a vivir. Así te relacionas con todo: desde el amor, el dinero, el sexo, el las relaciones, la vida, el sentido común (especialmente), lo racional, la lógica, lo lineal y las expectativas.

Es un camino donde los espejismos son fuertes y crean muchas ilusiones. Es muy fácil confundir la confianza con la arrogancia. Puedes llegar a creer que ser humilde es ser débil. Pedir perdón es un acto de reducirse. Ni hablar de lo que hace el orgullo. Puedes preferir morir cargando algo que liberarlo. Pero todo por la razón. Si, la razón.

En este camino vas a ver muchas cosas desde la óptica de «si no tienes, no vales. Dime con quién andas y te diré quién eres. Cuánto tienes, cuánto vales». La imagen social será uno de los espejismos sociales a los que con más fuerza te apegarás. Por querer sostener esa imagen muchas cosas como tu creatividad, tu autenticidad, tu vulnerabilidad, tu humanidad, tu empatía y quien eres, quedará en un segundo plano. Todo por el qué dirán.

Sabrás que no eres feliz, que no te sentirás totalmente pleno o no vives como un ser integral, pero si tienes los símbolos sociales que son parte de este primer camino, los defenderás como «la razón de ser de tu vida». Es un camino de mucho brillo, pero de limitada luz. Y mucha de esa luz es la que hace que otros brillen, no que muestres la luz que llevas tu.

Te lo ofrecen como el «Camino de Oz», ya que toda la vida estás persiguiendo, buscando o queriendo obtener lo que debe estar al final del camino. Estás toda la vida queriendo descifrar el acertijo, para darte cuenta que todo estaba dentro de ti y no había alguien detrás de la cortina.

Camino #2

Este camino lo defines tú. Este camino nadie te obliga a tomarlo, pero lo tomas porque sabes que es el sigue el llamado de tu esencia. Es un camino que todo el mundo te dice que no lo tomes. De tu familia, nadie lo ha tomado. Es algo que en pocas generaciones se ha visto o de ha hecho. Son pocos los que ha creado una historia con este camino. No es visto como algo normal.

Este camino genera autonomía. Jamás te consideras «autosuficiente», ya que todo lo que haces o generas es producto de estar conectado. Tal vez ganes mucho dinero, tal vez no, pero sabrás quién eres. Nunca defenderás lo que haces, ya que sabes que es el vehículo que has elegido para descubrirte. No buscas validación externa. Descubrir quién eres es un camino solo, pero conectado.

La soledad te servirá como resiliencia para no crear dependencias o expectativas. Seguirás caminando ya que no estarás mirando el tiempo como una ganancia o pérdida, sino como una inversión en ti y no en lo que crees que debes obtener. Tu EGO no domina tus pasos, sino tu humildad y tu humanidad.

Este camino se basa en esfuerzo y en reconocer la manera en que lo haces. El esfuerzo se hace con consciencia, de manera conectada, con un sentido de responsabilidad y no de culpabilidad. Recuerdas constantemente que este camino fue elegido. No esperas una recompensa por ello, ya que elegiste darte por entero a ello.

Tus acciones se enfocan en el crecimiento, en la constancia y en el desarrollo. Aprendes a desprenderte de los apegos, de los espejismos terrenales y de lo que te rodea. Vives en este mundo, pero no eres de este mundo. Comienzas a soltar tus condicionalismos en todos los aspectos de tu vida. Te relacionas con todo de otra manera, incluyendo el amor, la gente, el dinero, las relaciones, las posesiones y tu consciencia.

Te relacionas con aspectos de ti por voluntad, llamado y urgencia propia. Aspectos como la humildad, el perdón, la apertura, la vulnerabilidad, la transparencia, la honestidad, la aceptación, la empatía, el estar conectado y ser uno y el amor, entre otros, son las prácticas que muestras en todo momento.

Comienzas a descubrir que ser feliz no es algo que se persigue o se atrapa, sino un estado constante que incluye aceptar lo que vives y la manera en que la vida cambia constantemente. Descubres la plenitud interna, la satisfacción y la virtud de vivir en servicio a otros, sin dejar de ser tú y quién eres.

Este camino es «El menos recorrido». Es el que no tiene las luces de entrada más brillantes, o el que más promesas va a cumplir, el que te va a llevar a la felicidad soñada. Al contrario, hay un letrero pequeño que dice «entre a su propio riesgo». El problema es que nadie sacó tiempo para leer lo que dice detrás del letrero: «y descubrirás quién eres y las virtudes que tienes para regalar e iluminar al mundo».

¿Cuál eliges?

El Camino #1 o el Camino #2. Elige sabiamente. Recuerda, no puedes elegir los dos o combinarlos, que es lo que mucha gente quiere hacer en algún momento. Aunque no lo creas, ahora mismo estás caminando uno de los 2. Las respuesta, si la aceptas, puede ser el comienzo de un proceso de transformación personal.

Hora de elegir uno de los dos caminos que van a definir tu vida.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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