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Delegar No Tiene Que Ser Una Pesadilla

Delegar no tiene que ser una pesadilla

«Yo he delegado en el pasado, pero muchas veces resulta en lo mismo: la persona no lo hace bien o me queda mal en el intento». «Nadie hace las cosas como tú las quieres, por eso es mejor hacerlas tú mismo y te evitas pasar trabajo». «Al final del día, nadie le pone el interés o la importancia que mereces a lo que le pides, por eso es mejor hacerlo sólo».

Si contara la cantidad de veces que he escuchado frases como esta en seminarios, charlas o sesiones de coaching ejecutivo, ya me hubiese hecho rico. Y no sólo en el aspecto profesional, sino en lo personal. Parece que mucha gente suele tener un área de oportunidad en común. Delegar.

Antes de entrar en el aspecto de delegar, veamos lo que provoca cuando optas por no hacerlo. Te saturas. Te causa estrés. Haces el trabajo de muchos. Tu curva de crecimiento tarda más. Eres el hombre o la mujer orquesta. Eres el que tiene toda la información. Te haces indispensable. La gente a tu alrededor no crece mucho tampoco, ya que haces mucho más (y no por diseño).

¿Porqué mucha gente NO pide delegar algunas de sus funciones?

Esta pregunta es una de las más incómodas que le puedes hacer a una persona o profesional. Fuera de las historias o anécdotas que te cuentan de experiencias pasadas que no funcionaron, hay una razono por la que mucha gente no delega? Implica pedir apoyo. Y eso puede atentar contra la imagen pública que mucha gente quiere mostrar al mundo.

Si has vendido la imagen de «no necesito de nadie», «puedo hacerlo solo», «nadie lo hace como yo lo hago», «sé más que nadie», etc., pedir apoyo en forma de delegar, tu EGO puede interpretarlo como un símbolo de «no puedes», «no eres capaz», «¿qué van a pensar?», «eres débil», «se van a quedar con tu puesto o tus conocimientos».

Eso quiere decir que muchas veces la gente no pide apoyo por sus propios miedos, inseguridades, cómo pueden ser vistos o atenta contra la imagen que han proyectado. Muchos no lo dicen, pero es el puente que muchos no quieren o no están dispuestos a cruzar. Ese primer paso puede ser más algo aleccionador para ti, que para el que se lo pides.

¿Porqué muchas veces el delegar no funciona?

En una de mis primeras experiencias como dueño de empresa, tuve empleados para hacer ciertas funciones específicas y en los momentos en que habían crisis, conflictos u oportunidades para que estos crecieran, no hice lo mas simple: prepararlos. Darle espacio para crecer, para liderar, para que pudieran ser creativos y aspirar a algo más.

Te comparto algo que viví porque no se trata de encontrar la persona adecuada para poder pedirle el apoyo en forma de delegar. Todos comienza con la mentalidad con la que te aproximas a lo que haces y la manera en que puedes hacerlo. Yo siempre operaba con la mente de «saberlo todo», «todo el mundo que se encargue de lo suyo», «yo soy el que sabe», que cuando las cosas se atoraban, todo era el reflejo de lo que había causado.

¿Qué elementos son indispensables si realmente quieres delegar y crecer de la oportunidad?

Lo primero es cambiar tu mentalidad y ver el pedir apoyo en forma de delegar como una oportunidad de crecer, de no tener que hacerlo todo tú mismo y apoyar a otros a crecer.

Segundo, para delegar a alguien lo que sea, se requiere saber cuán competente es la persona para lo que quieres que haga. Eso puede implicar entrenar, desarrollar y capacitar a la persona. Si no entrenas, desarrollas o capacitas a la persona, ¿cómo esperas que haga algo remotamente cerca de lo que quieres, esperas o crees que debe suceder?

Tercero, ¿cuán dispuesta está la persona en hacer lo que le pides que haga en forma de delegar? Si la persona no tiene ese entusiasmo, disposición, entrega o hambre, es muy probable que termines decepcionado por su ejecución. Para delegar tiene que haber dos factores muy esenciales presentes: que tú quieres delegar y que el otro quiera ser el delegado. Si uno de los dos falta, no esperes lo mejor.

Cuarto, ¿le delegas a alguien que se hará totalmente responsable no sólo de lo que va a hacer, sino de asumir las consecuencias si las cosas no suceden como se tiene esperado? Muchas veces la persona a la que se le delega, lo hace más por cumplir, por orden, por no tener otra opción, que por querer hacerlo realmente. Es por eso que cuando las cosas no salen como se esperaban (o ocurre un accidente), comienzan las culpas, las acusaciones, la pérdida de la confianza o se rompe la relación. Sin responsabilidad, no hay una delegación total de funciones.

Quinto, ¿qué beneficio hay para la persona a la que se le delega? Esta pregunta puede sonar algo capciosa. Muchos me cuestionan cuando la hago. ¿Te refieres a dinero? En algunos casos podría ser, pero no se puede obviar los primeros cuatro pasos. Ejemplo: ¿porqué le pagas a una niñera que te cuide tus hijos? Simple: de alguna manera cumple con los cuatro pasos anteriores. De lo contrario buscas a otra persona. Si no le pagas a alguien, por ejemplo, le pides a alguien de tu familia que lo haga, lo haces porque cumple con los cuatro anteriores y buscas de alguna manera de brindarle algún beneficio. Sea material, económico, emocional o de algún tipo.

Si no identificas de qué manera esta delegación de funciones puede tener un beneficio para la otra persona, estás enfocado más en resolver un problema tuyo, en vez de mirar qué aprendizaje, lección o ganancia puede tener para la otra persona. La otra persona puede verlo como algo forzado, un «tengo que» en vez de un «yo quiero o elijo» hacerlo con gusto.

Al final del día, delegar algo importante no es algo simple. Pero si no tomas en cuenta ciertos aspectos, pasos o elementos, puedes terminar diciendo lo mismo que leíste al principio. Y eso es quedarte en un círculo limitado, de poco crecimiento, mucho peso y puedes truncar tus aspiraciones. Mereces más que eso.

¿Qué vas a hacer al respecto?

Delegar puede ser uno de los pasos más importantes de tu crecimiento en todos los aspectos de tu vida.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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