fbpx
Saltear al contenido principal
+52 (55) 1139-2095 contacto@jorgemelendez.com.mx
El Positivismo Puede Anular Tus Resultados

El positivismo puede anular tus resultados

Los escucho mucho. Lo he visto demasiado con el paso de los años. Y lo he puesto a prueba muchas veces en mi vida. El positivismo funciona, pero hay lugares donde no alcanza. Particularmente, en lo que se requiere a cambiar o enfrentar la incomodidad en tu vida.

«Yo soy una persona positiva. Siempre veo las cosas de manera optimista. Por eso no tengo problemas o cosas por resolver pendientes en mi vida». Eso es algo que suelo escuchar mucho de algunas personas cuando entran a un taller de crecimiento personal o a un proceso de coaching.

En ese momento escucho lo que dicen y en mi mente me pregunto: ¿entonces para qué están en un proceso de crecimiento personal o desean alcanzar ciertas metas que no han logrado? Acto seguido, le pregunto a esa persona: ¿qué no has logrado hasta este momento en tu vida que quisieras lograr? Escucho su respuesta y les pregunto: ¿hasta qué punto el positivismo o el optimismo no ha sido suficiente como para lograr eso?

Ahí la persona se queda en silencio o comienza a enumerar una lista de cosas que ha hecho para que su ego se sienta bien del progreso que ha tenido. Pero hay algo innegable, el resultado deseado no se ha dado. Progreso es bueno, pero llega un momento cuando requieres hacerte la pregunta difícil: ¿qué no has estado dispuesto a hacer para lograr esa meta u objetivo? Ya sea en maneras o formas de ser o en acciones comprometidas.

Es como una vieja canción de salsa de Willie Colón, vocalizada por Héctor LaVoe: «cuando llegará el día de mi suerte. Porque antes de mi muerte, te aseguro que mi suerte cambiará». Mucha gente convierte el positivismo en una especie de deseo inalcanzable o espera a ver si un día se da.

Hay que tener cuidado en querer utilizar, y eventualmente convertir, el «positivismo» en una especie de amuleto mental para protegerte de lo que realmente no has querido hacer: tomar riesgos, enfrentar lo incómodo, decidirte, comprometerte, disciplinarte, decir que no, pedir o simplemente decir «no más».

Detrás de toda actitud positiva vive una oportunidad para crecer tu resilencia y tu valentía.

Esa que sólo se desarrolla con acciones. Retos. Riesgos. Enfrentar miedos. Tener las conversaciones incomodas. Estar dispuesto a fracasar, ser rechazado, caerte, no saber lo que va a pasar, mirar de frente a la incertidumbre, alterar tu relación con el miedo. El positivismo te llevará hasta esa puerta, pero sólo tu puedes pasar y entrar por ella.

El positivismo no te asegura lo que pasará en el proceso, mucho menos lo que será el resultado. Lo único que puede hacer el positivismo es, por lo menos, llevarte hasta la entrada. Es como la motivación, tienes que dártela tú mismo porque llega un momento cuando el mundo no estará ahí para alimentártela. Lo que hace que atraviese la barrera no es el positivismo, sino tu disposición de enfrentar el miedo. La valentía.

Yo puedo ser la persona más positiva del mundo, pero eso no va a cambiar mis relaciones hasta que no esté dispuesto a tener las platicas, enfrentar lo incómodo, poner los límites, decir que no o hasta estar dispuesto a decir «no mas o adiós». Ahí es cuando la valentía comienza a definir un carácter, una personalidad y una forma de vida.

El positivismo es como el plan que siempre haces en tu mente, pero nunca terminas de llevarlo a cabo. No permitas que el positivismo se convierta en una especie de llamado de fe donde quieres que las cosas cambien, orando o no, pero no tomas las acciones que requieres porque sabes que el miedo está ahí. Tal vez el primer paso es aceptar que tienes miedo y deseas trabajar con tu relación con el miedo.

Es hora de llamar las cosas como son. No estoy diciendo que ser positivo el malo o no sirve. El día que me registraron en un medio maratón mi mente oscilaba entre lo positivo (de querer hacerlo) y el temor de no completarlo. Pero si no tomaba el toro por los cuernos en entrenar, dedicarle tiempo, esfuerzo y prepararme, no rendiría en la carrera. O mejor dicho, la terminaría caminando y decir «lo hice aunque fuera caminando».

No permitas que el positivismo, una actitud que puede servirte para mentalizarte en muchos aspectos, se convierta en un manto que cubre muchas de tus áreas de oportunidad. Usala para lo que fue diseñada: ver las cosas desde una perspectiva donde enfoques en lo positivo, pero sabes que no podrás evitar lo incómodo, lo no deseado, el dolor, las desilusiones y, sobretodo, crecer y aprender del proceso.

¿Qué vas a hacer al respecto?

PD: el 9 de abril estaré estrenando nuevo taller. «Tu huella del bienestar», taller presencial de un día donde vas a trabajar en tres aspectos fundamentales de ti. Tu mente. Tus emociones. Tu bienestar. Junto a Jud Romero y Diana Banda. de 9 am a 8 pm. Hay oferta de 2 X 1 hasta el 31 de marzo. Cupos limitados.

Más información en https://www.tuhuelladelbienestar.com/

Cuidado cómo usas y la manera en que te relacionas con el positivismo. Puede ser una trampa.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

Esta entrada tiene 0 comentarios

Participa de la conversación dejando un comentario

Volver arriba
Suscríbete para recibir GRATIS mi eBook «¿EMPRENDER después de los 40?»
Recibirás también, cada domingo el Boletín Exclusivo «Domingos de Descubrimiento» y te avisaremos cuando publiquemos contenido nuevo en el blog y en les redes sociales de Jorge Meléndez.
Suscríbete para recibir GRATIS mi eBook «¿EMPRENDER después de los 40?»
Recibirás también, cada domingo el Boletín Exclusivo «Domingos de Descubrimiento» y te avisaremos cuando publiquemos contenido nuevo en el blog y en les redes sociales de Jorge Meléndez.
A %d blogueros les gusta esto: