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De Rehén A Libertador

De rehén a libertador

¿Cómo pasar del villano al liberador? Ahí nos quedamos ayer. Todos queremos finales felices, o por lo menos, placenteros. El dilema es que para pasar de un personaje al otro, se requiere soltar algo que muchos creen que es vital para su vida. También es lo que usa el villano para crear el desmadre que causa.

El Drama.

Este es el combustible que hace que todo lo que haga el villano tenga una justificación. Aunque esas razones no tengan mucho significado o propósito. Vuelvo a usar de referencia al mismo Gru, quien es un experto en ser un villano. Tiene años de experiencia. Sabe lo que tiene que hacer. Se inventa mil y una maneras como hacerlo. Toda su imaginación, creatividad, energía y hasta de su existencia, es para sobrevivir como un «villano». (Hasta ser el mejor de todos o hacerlo como nadie mas sabe hacerlo).

¿Qué maneras de SER tuyas usas hábilmente para mantener vivo a tu villano interior?

Por eso Gru (y todos los villanos) vive una doble vida. Parece una persona normal para muchos, pero oculta muchas cosas detrás de la máscara social que muestra o vende. Como en «La Guerra de las Galaxias» cuando Anakin Skywalker, el nombre real de Darth Vader, se perdió en «el lado oscuro». El dolor de una pérdida no procesada, fue lo que dió origen a un personaje que quería poseerlo todo, para desquitarse de lo que le quitaron o perdió. Darle vida a ese villano conllevó una gran cantidad de energía y esfuerzo.

¿Qué tienen en común todos los villanos, especialmente los internos? Son personajes complejos. Han convertido sus experiencias de vida en interpretaciones que sostienen un lado de su SER. Aspectos como la ira (o resentimiento, odio), la falsedad, la desconexión, la desconfianza, la indiferencia, la falta de integridad, la venganza, el desquitarse, la impunidad, el quitar y confundir poder con expresiones del miedo son su modus operandi. Usan su autoridad (y su energía) como una posición de intimidación, manipulación, coerción y subyugación.

¿Conmigo o en contra?

Aquí hay un sólo líder. Todo lo demás (o los demás) es para servir al villano. Nadie puede cuestionar, contradecir, dudar o hasta retar al villano, ya que no sólo su vida puede estar en peligro, sino ser ridiculizado o atacado. Hoy día se ve en lo que abandonas, dejas a medias o ni siquiera inicias, ya que reta los postulados de tu villano. Requieres ser fiel y leal a este villano, aunque eso implique romper con tus valores, principios y, lo más importante, no ser congruente con tu verdadero propósito de vida o de existencia. Matas tus sueños o aspiraciones para darle la razón a tu villano inventado, imaginado, pero crees que es real.

De tener tu propia vida, terminaste siendo un súbdito de otro que te inventaste. Eres tu propio rehén y cada día que pasa sin cuestionarlo, sigues cayendo en el «Síndrome de Estocolmo» (te enamoras de tu secuestrador). Por crear un personaje de tu invención, te olvidas de quién eres en realidad. Por algo todo parece ser oscuro u oculto. Hay mucha seducción en usar tú poder de esa manera.

Pero falta algo. Por eso el villano no tiene paz (por el apego querer controlar las cosas), no descansa (por eso no duerme y vive en el hacer todo el tiempo). Vive con un sólo y gran apego: mantener el control, sabiendo que en el fondo (su interior) hay algo incompleto. Eso que puede transformar todo.

Simplicidad.

Eso implica…

Fluir, no resistir.

Amar, no resentir.

Conectar, no separar.

Sumar, no restar.

Dar, no quitar.

Sembrar, no destruir.

Abundancia, no carencia.

Invitación, no imposición.

Incondicionalidad, no condicionalidad.

Luz, no oscuridad.

Libertad, no apego.

Es simple. No dije fácil. Pero todo lo que justificas por «no ser fácil» es una manera en que tu villano te sigue usando para mantener la «complejidad» de todo. Es seguir oculto.

El otro día leía un libro de Brianna Wiest que decía algo muy profundo sobre todo esto. «cualquier cosa que existe en tu vida es porque tú lo has creado. Cualquier cosa que persista es porque lo sigues alimentando». Tanto tú, como yo, somos responsables de todo lo que existe en nuestra vida. (No se trata de culpabilidad, sino responsabilidad por haberlo atraído y que sucediera). Ahora, si sigue estando presente (ya sea en nuestra mente o en la ausencia de ello – por ejemplo, no tengo amor por lo que no perdono o no me abro recibir), es debido a que de alguna manera sigo alimentando esa creencia. Lo mismo con respecto al dinero, tu salud o el cuidarte o atender tus relaciones, etc.

En pocas palabras, por querer mantener una creencia que hace mi vida más compleja, mato la posibilidad de hacerla más simple. Y lo triste es que no tenemos toda la vida. ¿Cuánto tiempo llevas privándote de tener una vida simple? Un día es demasiado y un día mas no lo mereces. Recuerda, la base que utilizan para crear la gran mayoría de las historias de las películas e historias de villanos y héroes es «el viaje del héroe». El centro de esta simple: «el héroe resiste que siempre ha poseído un poder o una respuesta. Le huye, la niega y hasta la resiste, hasta que lo acepta y la usa para servir a otros». Pero existen casos que nunca la reconocen, aceptan o se adueñan de ella.

Vivimos tiempos donde la conveniencia y la comodidad han convertido nuestro villano en una especie de normalidad para defender y justificar la sobrevivencia. A cualquier costo. El querer tener «lo mínimo indispensable o tener más para justificar mi existencia» es la manera de darle a tu receta personal el toque «villanesco». Y perder la conexión con quien eres y quien podrías ser. Tu verdadero propósito.

Si «conlleva una gran cantidad de esfuerzo darte cuenta que la vida no conlleva ningún esfuerzo», quiere decir que la «simpleza y es tu mejor inversión que la complejidad». Tú eliges. Hazlo sabiamente. No tienes toda la vida.

¿Qué vas a hacer al respecto?

Hay una manera de liberarte del villano interior que llevas dentro.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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