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Un Coach Buscando Respirar

Un coach buscando respirar

Hace casi tres años, escribí un blog que causó mucha reacción. Lo titulé «El coaching: ¡descansa en paz!». (Puedes leerlo aquí www.jorgemelendez.com.mx/el-coaching-descansa-en-paz/). Me dijeron que «cómo me atrevía», «no estoy de acuerdo», «no sabes lo que estás diciendo». Algunos hasta dejaron de hablarme o «dejaron de ser mi amigo en redes».

¿Porqué escribí el blog? Esa es la pregunta que muchos que me atacaron deberían haberse preguntado, en vez de simplemente defender su opinión, su punto de vista o sus intereses. Escribí el blog porque el punto no era invalidar la profesión del coaching, sino cuestionar las premisas en las que cada persona se fundamenta para ejercerlo.

Al momento de escribir ese blog estaba en uno de los puntos más altos de mi carrera como coach. Tenía cerca de 30 clientes independientes, le brindaba coaching a más de una decena de ejecutivos y acababa de terminar un contrato de consultoría para una empresa donde estuve trabajando por casi dos años (que ha sido el de mejor compensación de mi carrera).

Así que no escribí el blog por estar pasando por un mal momento o por estar resentido por la falta de oportunidades. Al contrario, lo más cómodo o apropiado era escribir un blog elogiando «las bondades, los beneficios o la importancia de tener un coach». Mis amigos José López, César Martínez, Brenda Quintana, Eduardo Pérez, Randy Gage, y muchos otros, saben que si alguna vez escribo un blog como ese tienen el permiso de entrarme a cachetadas sin preguntar porqué.

Hoy doblo mi apuesta y pago doble por ella.

Nuevamente, antes de atacar al mensajero, considera el mensaje. Ahora mismo lo que te puede estar molestando no es lo que digo, sino cómo eliges reaccionar. De esa reacción podemos aprender muchos. Como yo lo sigo haciendo.

¿Qué está pasando en el campo del coaching?

Más gente que nunca busca «certificarse» para poder ser «un coach». Tienes procesos que cuestan tan poco como $99 USD (en un fin de semana) hasta algunos que valen $25,000 dólares (y dura casi dos años). Algunos por nombres o instituciones que causan terror de sólo verlos hasta algunos que generan asombro por la seriedad o el prestigio de la institución. Podría decirse que hoy más que nunca la gente esta viendo en el coaching una opción para poder capitalizar como una fuente de crecimiento profesional o de ingresos (o ambas).

¿Qué impacto tiene esto en el mercado?

Ahí comienza el conflicto. Coaches hay muchos. Muchísimos. Por no decir demasiados. El problema no es la abundancia de coaches, sino la manera en que todos (y me incluyo) nos mostramos al mercado. (No podemos olvidar cómo la gente nos percibe irrespectivo de cómo nos mostremos). La gente no tiene forma de distinguir un coach de otro (más allá de la superficialidad de la apariencia física o el papel que soporta la preparación que tiene). Unido a esto, tienes el desconocimiento que la gente tiene sobre la profesión. Muchos creen que es una versión alterna de terapia.

¿Qué premisas requieren ser cuestionadas?

Esta es una pregunta que va a alterar a muchos. Si te molesta, por alguna razón será. La realidad es un buen número de personas entran a la profesión por la oportunidad y no el propósito. En pocas palabras: lo que pueden sacar de ella y no lo que desean invertir y/o crecer en ella. Otra premisa seria que debe cuestionarse es: ¿de qué te sirve el papel o la certificación si esta es una profesión centrada en aprendizaje y no en educación?

La respuesta de esta última pregunta requiere un poco más de detalle y profundidad. El coaching no es una profesión per sé, como lo es la ingeniería, la medicina o la arquitectura y otras especialidades que requieren un grado de educación técnica, así como el desarrollo de ciertas habilidades blandas. El coaching si lo miramos de manera técnica, es un conjunto de habilidades blandas que cuando se usan de manera profesional, asertiva y efectiva, unido a ciertas herramientas, pueden ser de ENORME valor en la vida de una persona.

Ahora, cómo muchos se aproximan por el papel, por la certificación, creen que al tener el título de «Coach», van a llegar las oportunidades. Ahí comienza el conflicto personal y existencial. ¿Qué hago ahora? ¿Por dónde empiezo? ¿Puedo ahora convencer a la gente que estoy preparado para ser su coach? Todo el mundo quiere saber el «cómo» se hacen las cosas, pero en cualquier profesión el «quién» es mucho más importante, unido al «para qué». Un coach siempre está explorando el «quién» o el «para qué» y esas son preguntas que no tienen un mismo proceso, patrón, destino o resultado como respuesta.

Aquí está parte del conflicto para algunos. Al mirar el proceso como un proceso de educación (cumplimiento), no de aprendizaje (continuo), muchos tienen la expectativa de que el cumplimiento con el tiempo de educarse debe ser suficiente como para poder tener un resultado al momento de tener clientes o abrirse paso en el mercado de oportunidades. Triste, y lamentablemente, no es así.

¿Qué sucede entonces?

Aquí es cuando mucha gente no conoce (o descubre) unas cosas muy interesantes:

El verdadero porqué está en el coaching. Y tal vez no es lo que pensaba.

Mucha gente no define cual es su mercado o la manera en que desea servir.

No sabían que tenían que comenzar a venderse o mercadearse.

Requieren convertirse en creadores de contenido.

Crear valor no es vender el coaching como una forma de crear valor.

Poner un post en tus redes sociales no va a generar la atención, el tráfico o la credibilidad que se requiere.

Podría seguir enumerando cosas, pero el mensaje es claro: una profesión que se basa en el cúmulo de una serie de habilidades requiere ponerse a prueba de muchas maneras. Una cosa fue aprenderlas o conocerlas para usarlas, otra cosa es la manera en que ahora requieres colocarte un sombrero de emprendedor, empresario o proveedor de servicios para abrir tu mercado nicho o llegar a tu cliente indicado.

¿A dónde hemos llegado – especialmente en este tiempo de pandemia? Esto lo vamos a ver mañana, ya que este tema lo vamos a dividir en varios blogs esta semana.

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Son muchos los coaches que están buscando cómo respirar y crecer en estos tiempos.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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