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¿Cuánto Puedes Aguantar La Respiración?

¿Cuánto puedes aguantar la respiración?

Hay ciertas profesiones (o intereses) que me parecen sumamente interesantes. Algunos podrían decir que son extremas. Hay una que se llama «freediving o buceador libre (sin tanque)» donde desarrollan una habilidad conocida como «apnea estática», en la que pueden detener o reducir sus niveles de respiración y descender a cientos de pies de profundidad en el mar sin necesidad de buscar aire.

¿Cuánto tiempo puedes estar sin respirar bajo el agua?

En una entrevista que le hicieron hace unos años a Tom Cruise, contaba como aprendió a sostener su respiración por más de 6 minutos para poder grabar una escena que se llevó a cabo debajo del agua. La persona promedio puede estar sin respirar unos 2 minutos debajo del agua. La persona que más tiempo ha estado sin respirar debajo del agua es 24 minutos y 3 segundos, Aleix Segura, de España. Se ha comprobado que esta técnica puede ayudar a manejar la ansiedad y desarrollar la auto-confianza.

Aunque no lo creas, no vengo a hablarte de buceo libre, ni tampoco de apnea estática. Vamos a continuar hablando de la manera en que un coach busca respirar hoy día. Ayer comenzamos este tema, puedes leerlo aquí (www.jorgemelendez.com.mx/un-coach-buscando-respirar/). Este post no es solo para coaches, aunque me enfoco en los que practican o se han preparado en esta profesión, sino que incluye emprendedores, profesionales independientes, vendedores, proveedores de productos y servicios o todo aquel que busca ofrecer algo.

Buscar oxígeno en tiempos de pandemia

Hoy quiero tocar el aspecto que se relaciona con lo que presenté como analogía al principio: la capacidad de sostenernos en un ambiente donde todo luce igual. ¿Porqué digo esto? ¿Qué es lo primero que hacemos los seres humanos cuando nos muestran, presentan o introducen algo? Especialmente si es nuevo o parecido a algo. Buscamos ponerle una etiqueta, clasificarlo, evaluarlo y determinar el nivel de importancia, atención y, más importante, la respuesta que le damos.

¿Cuántos coaches o personas que ofrecen algún tipo de servicio aparece en tu «news feed» de tus redes sociales diariamente? Eso no pasa por accidente. La inteligencia artificial, que es utilizada por TODAS las redes sociales, ya sabe cuáles son tus intereses, qué miras, qué buscas y qué es lo que más propensidad podrías tener de comprar. Por eso aparecen.

¿Llegó la bonanza? No del todo

Ahora, ¿cuántos coaches conoces? Tal vez pocos, tal vez muchos o todo depende de tus intereses. Cuando comenzó la pandemia el año pasado, todo el mundo estaba tomando cursos, de lo que fuera. Desde cómo manejar zoom, skype y lo que fuera hasta cursos de habilidades blandas, cómo dominar la tecnología o entrenar personas a distancia. Muchos coaches o proveedores de servicios dijeron: «llegó la bonanza».

De cierta manera si. Hubo una bonanza (en forma de más demanda o cantidad de gente buscando alternativas), pero fue como cuando subieron de valor las bienes raíces (finca raíz) a principios de los años 2000. Fue más una provocación por parte del gobierno (bajar las tazas de interés), unido a buscar formas de activar la economía y los bancos casi te regalaban créditos hipotecarios sin mucho preguntar. Hasta que explotó el globito y mucha gente perdió mucho dinero.

Algo similar sucedió el año pasado. El pánico de la gente ante dos cosas: la incertidumbre y el desconocimiento (el uso de las redes sociales y la oportunidad de desarrollar habilidades) causaron una explosión. Mucha gente que vivía alejada de las redes o el uso de la Internet, buscaran métodos de aprendizaje. Ahí los cursos proliferaron y había mucha demanda.

El denominador común más bajo

El problema es que mucha gente que provee productos o servicios, entiéndase coaches y otras profesiones, cayeron en la trampa de irse por el denominador más bajo: el precio más barato o que sea gratis. Eso nunca es la solución a los problemas, ni a las oportunidades. Lo que no cuesta, no se valora. (Ojo: no estoy diciendo con esto que no haya mucha gente pasando por grandes retos económicos, profesionales, personales, familiares, de salud y de todo tipo).

Una cosa son los problemas que esta viviendo la gente y otra cosa es la manera en que un proveedor de productos o servicios (sea tú y yo), queremos usar eso de excusa para no identificar nuestro mercado, nuestro cliente y, lo más importante de todo: CUANTO VALE NUESTRO TRABAJO. Ahí mucha gente no hizo lo más básico: identificar esos tres aspectos.

¿Qué pasó?

Tan pronto la gente se dio cuenta que el mundo no se iba a acabar y el pánico dejó de ser el foco, los cuartos de talleres o seminarios comenzaron a vaciarse. Aquí hicieron una de tres cosas: definieron en qué iban a invertir en su desarrollo personal o habilidades; segundo, algunos sólo querían lo gratis, pero lo bueno (lo que no es una inversión, sino un oportunismo); y tercero, volvieron a su nueva normalidad y comenzaron a preocuparse por sobrevivir y no por darle seguimiento a su proceso de crecimiento personal (lo que típicamente pasa).

Este era el momento para que muchos coaches, proveedores de servicios y/o productos, vendedores y demás independientes, definieran sus nichos y su valor en el mercado. Muchos optaron por no hacerlo. Algunos, si lo hicieron. Los que no lo hicieron, hoy buscan respirar, obtener oxígeno en forma de clientes, talleres, charlas o conferencias para generar ingresos. Los que sí lo hicieron hoy saben que el proceso tiene un proceso.

¿Ballena o sardina?

Todo proceso de crecimiento es como pasar por un embudo. Eres uno de muchos que ofrecen servicios, pero pocos los que son buscados, ya sea por la calidad que muestras en lo que haces o la especificidad de lo que haces, ya que pocos o nadie más puede hacerlo. Este último son las ballenas del océano; hay pocas pero ocupan mucho espacio y todo el mundo las busca para verlas, conocerlas o, tristemente, cazarlas. Todos somos sardinas, pero dentro de cada uno de nosotros vive una idea que es la gran ballena.

Aquí es cuando todo coach o proveedor de productos o servicios puede hacer una de dos cosas: ver cuánto tiempo puede aguantar su respiración sin ahogarse o mirar el agua donde ha estado nadando y, más importante, la manera en que ha estado nadando. Aguantar la respiración sin aprender del apnea estática puede costarte la vida. Observar dónde nadas y cómo nadas es una habilidad que puedes aprender a desarrollar. De eso vamos a hablar mañana. Por el momento, ¿cómo estás usando tu oxígeno ahora mismo en el producto o servicio que ofreces o vendes?

Vender un producto o servicio es como el tiempo que puedes aguantar tu respiración.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

Esta entrada tiene un comentario
  1. Me gusta mucho, ya no es la versión de océano rojo y azul, y así estamos no solo emprendedores sino también empleados, o híbridos. Mil gracias

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