Tus pedidos de fin de año
Si fueras a hacer la mejor lista de regalos que te hayas hecho jamás, ¿de qué consistiría tu lista?
¿De lo que más necesitas?
¿De lo que más quieres?
¿De lo que nunca pides?
En serio. ¿De qué consiste mayormente tu lista de pedidos?
Hay gente que nunca pide. Tal vez por eso nunca recibe.
Hay gente que pide todo el tiempo. Por eso siempre recibe algo.
Hay gente que quiere una cosa, pero nunca la pide. Por eso existe una brecha en el nivel de satisfacción que siente en muchos aspectos de la vida.
Hay gente que cree que no vale la pena pedir para evitar decepcionarse. Por eso nunca se apasiona por nada. Ni fu ni fa.
Hay gente que pide poco para por lo menos recibir algo. Por eso se siente que tiene algo, pero siempre cree que puede haber más. Pero nunca se sorprenden de lo que podría recibir por lo poco que piden.
Hay gente que no sabe qué pedir por que nunca han sacado el tiempo de ver lo que realmente quieren. Por eso se ocupan con cualquier cosa para no mirar el vacío y saber que pueden llenarlo. Algunos creen que no merecen recibir.
Hay gente que analiza tanto lo que quiere que se preguntan por qué tarda tanto su respuesta. Por eso siguen analizando; quieren saber la respuesta antes de tomar la acción y no disfrutan ni el proceso, ni el pedido.
Hay gente que nunca cuestiona la manera en que pide y nunca observa cómo funciona el poder de la energía, la palabra y la declaración y viven atrapados que pedir depende de lo que tienes, haces o crees que eres capaz de manifestar.
Para.
Te invito a hacer un alto para mirar detenidamente una cosa: ¿qué crees que eres capaz de manifestar?
La vida nunca te va a dar lo que no crees que mereces o eres capaz de lograr.
La vida no compensa o castiga, sino confirma lo que ya vive en tu mente.
Te darás cuenta de algo muy importante: que la vida no te otorga por suerte o recompensa.
Pide grande no para ver si lo logras o no, sino para que puedas ver el tamaño de la creencia que ya vive en tu cabeza.
Si eso que pides no lo logras, no digas o pienses que es porque Dios o la vida no te lo concedió, sino porque la creencia que vive en tu mente no es del mismo tamaño del pedido.
El Universo (o Dios) es sabio. Nunca te otorgará algo que no esté alineado o en integridad con el espacio que lo pide. Si en tu mente la creencia que habita dice «no lo creo, no soy capaz o no lo merezco», dalo por hecho que no se manifestará.
Tú no requieres convencer a nadie para lograr lo que quieres.
Requieres trabajar con tu mente.
El problema no es tu lista de pedidos, sino el lugar donde habita, nace y se manifiesta la misma: tu mente.
Trabaja con tu mente y verás cómo tu lista se hará grande. No en tamaño, sino en creencia, en claridad, en propósito, en alineamiento entre mente, cuerpo y acción y, en lo más importante, en pedir lo que mereces y realmente quieres.
¿Qué vas a hacer al respecto?
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