Reta tu ubicación existencial
Estaba perdido. No sabía ni qué decir, mucho menos responder. Y, lo peor de todo, era que todo el mundo en el salón parecía saber la respuesta. Menos yo. Ya había dicho lo que me parecían las dos o tres respuestas «más asertivas». Como no funcionaron, adiviné otras dos o tres. Ya empezaba a desesperarme e, internamente, a sentir vergüenza.
¿Como algo tan obvio no podía verlo, reconocerlo o responder correctamente? ¿Te ha pasado alguna vez? Ya sea alguno de tus padres, hermanos, amigos, pareja, hijos o compañeros de trabajo, ven algo obvio, menos tú. Es como si defendieras algo que no vale la pena defender, ya que no responde ni a la pregunta, el momento o la que puede ser algo nuevo. Es como insistir en que la tierra es plana, cuando ya se sabe qué es redonda. Pero lo sigues haciendo.
¿Qué pasa cuando tu mapa o tu GPS no te sirve para el territorio en el que estás entrando? Sí, claro, la respuesta obvia, es «cambiar de mapa o esperar a que el GPS que se reubique». Pero, ¿qué sucede cuando tu GPS es tu mente y tus creencias son las que usas para ver (o no ver) lo que estás viviendo en ese instante? Te va a pasar lo que me pasó ese fatídico día. En una junta de entrenadores, en frente de treinta personas, yo no veía lo que era obvio. Mis razones, defensas, justificaciones o pretextos no me servían para nada.
Hay una pregunta, que si te permites hacértela desde un espacio fuera de tus creencias, puede servirte para expandir tu mente (GPS). No seguir viviendo de la información que ya tiene. Hoy día que la Inteligencia Artificial parece estar tan de moda, conveniente, accesible y te puede hacer lucir tan bien, tiene una gran desventaja. Te sirve para impresionar al mundo, ya que tiene la data de millones de personas, libros, información y mucho más de lo que ya se sabe o ha hecho (pasado). Ahora, no puede decirte lo que está fuera de lo que conoce (y tú conoces).
¿Dónde estás? Esa es la pregunta. Y no me refiero meramente a la pregunta en el contexto geográfico o de ubicación física. Tampoco estoy preguntando la manera en que puedes sentirte en este momento, aunque lo que estés sintiendo en este momento puede decir mucho de la respuesta de la pregunta. Hablo de tu ubicación existencial.
Si fueras a aproximarte a la pregunta desde un contexto diferente. Por ejemplo, de la vida, del mundo, de la manera en que lo ves, como vives y algo que pueda estar mucho más allá de lo que crees. ¿Qué pasaría con la pregunta y, más importante, contigo con respecto a la interrogante? Cuidado con irte al lado filosófico utópico, ya que tampoco es la idea.
No se trata de hacer un resumen de los éxitos, fracasos o áreas grises de tu vida. Tu mente va a tender a inclinarse hacia lo que suele ver primero. Si es lo bueno, eso y si es lo malo, ahí pone su energía. Por eso la pregunta no se trata de mirar o evaluar el pasado, sino abrir la posibilidad de mirar el presente. Como tal vez nunca lo has visto. Tú con respecto a este momento en una existencia mucho más amplia de lo que crees.
¿Qué es lo primero que llega a tu mente cuando lees la pregunta; dónde estás? Eso es parte de lo que te digo de la manera en que opera tu GPS. Tu mente va a buscar justificar, defender, proteger, evadir, negar o comprobar la respuesta basado en lo que cree, piensa, ha hecho o cree que debe ser. Nada malo, ya que es lo que nos enseñaron y lo que vemos que el mundo a nuestro alrededor practica.
Mirar la pregunta detenida y profundamente, puede implicar muchas cosas. El que te cuestiones cómo ves la vida. A ti. Lo que crees que debe ser el propósito, significado, sentido o razones para vivir la vida como la has vivido. ¿Qué tal si lo que crees que es no es? ¿Cuándo fue la última vez que cuestionaste seria y profundamente tus premisas o creencias que han impactado todo tu vida, tus resultados y quien eres hoy?
¿Cómo sería hacerlo en este momento? No por qué estás pasando por un buen o mal momento, sino por CREAR un momento. Ser una disrupción en tu vida. Tal vez sí estás pasando por un momento de reto, desafío, crisis, incertidumbre, angustia o desasosiego. Puede ser por algo, por alguien o por que ya no puedes seguir existiendo de la misma manera. Cualquiera, ninguna o todas son más que suficientes. Siempre y cuando estés dispuesto a retar al cuestionado (a ti). No querer encajar tu respuesta a tus creencias previas (antiguo GPS).
Va ser incómodo. Puede que duela. No dudo que sientas un nudo en la garganta, el estómago o se te enchine o erice la piel. Podría ser uno de los momentos más vulnerables, solos o aislados de tu vida. Pero no estás solo. Eres parte de algo mucho más grande. En una célula de tu cuerpo puedes encontrar todo lo que es parte del Universo. Eres parte de algo mucho más grande y la vida es un espacio, un intervalo que se conecta a algo mucho más grande. Hora de mirar (y mirarte) a través de un lente mucho más grande, amplio y generosa.
A menos que busques o quieras meter la pregunta en tu mente racional. Que te digas: «no siento nada. No tiene sentido. Es pura basura o filosofía barata, etc.» Estás en tu derecho. Ahora, si realmente quieres aprender algo (no ser convencido o asombrado), como dice el refrán: «las respuestas están dentro de ti». Eso sí, más profundo de lo que sueles bucear, nadar o alejarte de la orilla de tu océano interno.
¿Qué pasa si no sabes? De verdad, no sabes la respuesta. Tal vez nunca lo has sabido. Has pensado o creído que lo sabes, pero al mirar honesta y profundamente tu vida, te das cuenta que no. Y está bien. Nos han enseñado que hay que «demostrar que lo sabemos y si no lo sabemos pretender que lo sabemos». Y si nos atrapan, defender lo que creemos que sabemos aunque moramos con la razón, pero sin descubrir lo que puede ser. Como me pasó a mí.
Hasta que de mi boca salió, «no sé». Sí, sentí pena, vergüenza, pequeño, tonto o hasta perdido. Lloré. Pensé que había decepcionado a tantas personas. No había sostenido mi imagen. Tuve que enfrentar el llamado «qué dirán». Pero fue el comienzo de empezar a crear una relación con el «no saber». Ha sido un proceso. Por momentos caigo en querer usar mi viejo GPS (creencias de sobre vivencia) hasta que me doy cuenta que sólo me sirven para quedarme en lo mismo. No crecer y no honrar lo que puedo ser.
¿Dónde estás? Es una pregunta que realmente representa una oportunidad. Una posibilidad. De ver y descubrir algo de ti que vive debajo de la superficie. Antier escribí sobre lo que realmente puede estar poniendo a prueba tu paciencia. Ayer fue sobre la manera en que puedes celebrar quien vas a SER. Y la mejor manera de hacer eso es cuestionando al que cuestiona y no seguir mirando las preguntas desde el mismo lugar donde ya viven tus respuestas conocidas. No sigas viviendo de la premisa de «mejor es malo conocido que bueno por conocer», ya que el implicado, y el que se lo pierde, eres tú.
¿Qué vas a hacer al respecto?

