Puedes llevarte un solo libro…
Si fueras a vivir en una isla por el resto de tu vida y pudieras llevarte un sólo libro, ¿cuál sería ese texto que te acompañaría por los años que te quedaran de vida? Esa fue la pregunta que me hizo ayer Jud, mi pareja, como parte de una plática que tuvimos de varios temas. En ese momento mi primera reacción fue: «me llevaría un libro que fuera una especie de colección de columnas o pensamientos. Podría leer diferentes extractos y usarlos cuando el momento lo pidiera. Algo para reflexionar»
Pensé en libros como «El Manual del Guerrero de la Luz» o «Maktub» de Paulo Coelho. Ni decir que pasó por mi mente libros de Krishnamurti como «El Despertar de la Inteligencia», «La pregunta imposible» o «Preguntando a Krishnamurti». También pensé en el «Tao Te Ching» de Lao Tse o hasta «Un Curso de Milagros». También «The Creative Act» de Rick Rubin, «The War of Art» de Steven Pressfield, «Cómo piensa el hombre» de James Allen, el clásico «El Principito». Ni olvidar uno que estoy leyendo ahora mismo, «The UnTethered Soul», (Alma en Libertad) de Michael A. Singer.
Ya que me senté a darle pensamiento a lo largo del día (y la noche), me inspiró a escribir este blog. Pensé profundamente, ¿cuál sería ese libro seleccionado? La lista a considerar se expandió para hacer una elección justa y bien pensada. Consideré libros de Marianne Williamson (Illuminata, El Regalo del Cambio), del Dr. Wayne Dyer (El Poder de la Intención), de Thich Nhat Hanh sobre el Mindfulness, la Biblia de la Prosperidad (un compendio de libros sobre la abundancia y la espiritualidad) o alguno de los libros que son de «lecciones diarias enfocadas ya sea en los Estoicos, Leo Tolstoy, la co dependencia de Melody Beattie o las leyes del poder de Robert Greene».
Luego me quedé con la respuesta de mi pareja, que fue una muy simple, pero muy profunda: «yo me llevaría un diccionario. Tendría la oportunidad de conocer una palabra cada día y aprender algo de ella». Eso me llevó a considerar un libro que durante los últimos veinte años ha sido útil, práctico, valioso y muy importante en mi vida diaria: un diccionario etimológico de las palabras (ya sea el Joan Corominas o el Guido Gómez De Silva). Me encanta aprender a conocer la raíz o el origen de las palabras y la manera en que impactan no sólo el lenguaje, sino la forma en que vemos el mundo. Su respuesta me la puso difícil, ya que sería una excelente opción (y más que sería una forma de seguir inspirándome para escribir) en la isla.
Luego de ponderarlo mucho y debatir internamente mis apegos: llegué a cuatro finalistas. La Biblia de la Prosperidad (ya que agrupa muchos escritos de autores que admiro y releo cada cierto tiempo. Segundo, «The Creative Act» de Rick Rubin ya que es, por lo menos para mi, el mejor libro de creatividad que he leído en mi vida (y mira que he leído muchos, muy buenos). La manera en que aborda la creatividad como una manera de ser es extraordinaria. Tercero, «The War of Art» de Pressfield, ya que es un libro que realmente debes leerlo cada vez que vas a hacer algo creativo en tu vida. Mira tus luchas, tus resistencias y tus miedos y te impulsa a atravesarlos. Y, para cerrar, el diccionario etimológico de la lengua castellana (de Corominas) por ser una fuente inagotable de aprendizaje, descubrimiento y uso.
¿Cuál elegí? Eso te lo comparto mañana, ya que esa pregunta me llevó a otra: ¿qué película te llevarías contigo a esa isla? ¿Qué libro te llevarías tú? Me encantaría leer tus respuestas.

