Saltear al contenido principal
+52 (55) 1139-2095 contacto@jorgemelendez.com.mx
Lo Que Vales Y Lo Que Haces

Lo que vales y lo que haces

El año pasado, cuando estaba pasando por un momento muy delicado a nivel personal, tomé una decisión muy importante: rodearme de los recursos necesarios para poder sanarme a nivel emocional, físico y espiritual para el momento de vida en el que me encontraba. Había un gran dilema. Una cosa es lo que había decidido y otra cosa era mi realidad. No tenía los medios, en este caso económicos, para poder sustentar todo lo que quería.

En otro momento de mi vida, eso me pudo haber detenido. También pudo haber puesto en pausa mi plan por un tiempo indefinido o hasta haber obtenido los recursos. Pero opté por otra opción. Comprometerme, estirarme y negociar la forma de tenerlo todo, y confiar que todo se fuera a dar con los medios que tenía disponibles en ese momento para hacerlo.

En pocas palabras, no dejarme llevar por mis circunstancias, sino actuar a pesar de ellas y lograr que se manifiesten las cosas.

Un cosa es lo que vales como persona. Si tú le preguntas a cualquier persona, todas van a decirte que valen como persona. Tal vez no sepan decirte lo que valen, o mejor dicho, CUANTO SE VALORAN, pero si van a decirte que «yo valgo como persona». El problema no es si vales o no vales como persona, sino cómo tus actos sostienen ese valor que dices que tienes.

Cuando más esto se pone a prueba es cuándo estás pasando por una crisis, de cualquier tipo. Esos momentos donde es imperativo recobrar tu centro, la claridad, sanar, solidificarte o tomar una nueva dirección de vida. Yo estaba definiendo un nuevo camino y quería tener cerca de mí un círculo de apoyo para poder doblegar mis esfuerzos y no desviarme.

Durante mucho tiempo yo me había dicho que yo valía, pero mis acciones no eran cónsonas con ello. Ya fuera en mi alimentación, en el manejo de mis emociones, en mi espiritualidad o, particularmente, en mi relación conmigo mismo. Esta última, tal vez, es la más importante y la que mucha gente no atiende de la manera más consistente o desafiante. Es fácil decirte que te amas o te cuidas cuando las cosas externas se ven como tu quieres o estás cómodo donde estás. El reto es cuando sabes que internamente no estás donde quieres o sabes que puedes estar.

Ahora, otra cosa es lo que valen tus servicios (o lo que cuestan los demás). Si una cosa hice durante esta pandemia fue no tomar personal lo que pudiera estar pasando con lo que tengo que ofrecer al mundo. El hecho de que la industria de talleres presenciales se viera prácticamente detenida o paralizada por casi dos años, no determina que mi valor como persona, ni como profesional, se perdió o se vino abajo. Una cosa es lo que está pasando y otra cosa es la manera en que yo reaccione a lo que está pasando.

Si yo no me preparé, me paralicé o simplemente me dejé abrumar y no tomé la decisión de transferir mis habilidades, productos o servicios de una manera digital es mi limitación, no la culpa del mercado o del momento. Aquí es cuando puedo definir la importancia de sostener mi valor como persona al mirar lo que requiero trabajar en mí ahora y no esperar a que las cosas cambien para luego hacerlo. ¿Cuántas veces te pones último o ni siquiera piensas en ti por estar limitado en tus recursos y sigues esperando «el momento adecuado»?

Si me hubiese quedado esperando el momento adecuado no hubiese comenzado este proceso de reencontrarme o definirme en este momento de mi vida. Algunos pueden llamarlo «crisis de media vida o existencial». No es la primera ni será la última. Pero aquí es donde tuve que estar dispuesto a enfrentar muchas cosas, como la vergüenza de admitir en la situación en la que me encontraba, de decirme a mí mismo (y a muchos) qué pasaba (humildad) y lo que estaba dispuesto a enfrentar por ello (riesgo y compromiso).

Ahí fue dónde tuve que tomar la determinación de hacer algo que nunca había hecho. Sostener mi valor en mis acciones. Sin evidencia.

Ir donde las personas que hoy son parte de mi círculo de influencia (como mi terapeuta, mi coach, mi nutrióloga y muchos seres más) y negociar porqué quería sus servicios en mi vida, lo que podría pagar, pero el compromiso que hacía con ellos si estuvieran abiertos a mi propuesta. Gracias a Dios todos aceptaron. El punto no fue el precio que aceptaron, sino el compromiso que hice conmigo y con ellos para que lo aceptaran.

Si algo no he hecho durante este tiempo es no reducir el precio de mis servicios, sino de negociar con la gente la manera en que se van a comprometer si vamos a definir la manera en que podemos hacer que funcione un acuerdo entre dos partes. Esto es más importante que encontrar el precio que puedes pagar. Es bien fácil decir «esto puedo pagarlo o no puedo», el reto es decir «esto es lo que voy a pagar porque me estoy comprometiendo conmigo y con la otra persona para que funcione un acuerdo que me reta a salirme de mi comodidad, pero sostiene lo que valgo y, más importante, hacia dónde quiero llevar mi vida en este momento».

¿Qué vas a hacer al respecto para que lo que dices que vales lo muestres en tus acciones y en los compromisos que haces para sostener ese valor? No esperas más.

Una cosa es decir qué vales, otra cosa es tomar las acciones para sostener ese valor.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

Esta entrada tiene 2 comentarios

Participa de la conversación dejando un comentario

Volver arriba