El problema no es si tu oración es escuchada, sino con qué mente fue hecha y dicha. Hora de orar adecuadamente.
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Pide Y Te Será Concedido

Pide y te será concedido

Una cosa es hacer el pedido, otra cosa es que sea respondido. Ese es uno de los dilemas más grandes que tiene mucha gente: pedir. Hay gente que prefiere morir antes de pedir. Otros dicen que están cansados de pedir y por eso ya no piden más. Algunos dicen que ante el temor de no recibir la respuesta que quieren, mejor ni piden o no se entusiasman en hacerlo.

Hay un secreto que muchos no han aprendido. El secreto es: algunos aprendieron a pedir. Y recibieron lo que pidieron. Por eso lo siguen haciendo y lo siguen recibiendo.

El secreto es saber pedir

Ayer te hablé de mi gran lección recibida esta fin de semana. Descubrí que no sabía orar. Mejor dicho, no sabía pedir de manera alineada con mi mente, mi corazón, mi energía y mi ser para que mi pedido se manifestara. Te dije que hoy compartiría lo manera de hacerlo para que la oración fuera escuchada y respondida.

Me imagino que lo primero que muchos se están diciendo en este momento: ¿cómo se hace? Dime, ¿qué tengo que hacer? Antes de entrar en la mecánica o la forma, es importante tocar unos aspectos vitales. Orar es simple, lo que requiere de ti para que realmente sea efectiva implica llevar a cabo cambios.

Esa última oración tu ya lo sabías. Y no me refiero a que tienes que volverte un devoto de una religión o de un dogma. Repito, el propósito de escribir tanto el blog de ayer como el de hoy es más con el objetivo de abrir la mente hacia un campo espiritual y no uno religioso. ¿Eres un ateo o un agnóstico? Sustituye a Dios o a la espiritualidad por energía o con el espacio que vive en todo para crear.

¿Porqué muchas oraciones o peticiones no son escuchadas o respondidas?

Primero, por la manera en que son hechas. Oraciones o peticiones hechas desde la carencia, la conmiseración, la súplica, la pena, la desesperación o la suerte, aunque no lo creas, son respondidas. Ahora, la respuesta que vas a obtener es directamente proporcional a la experiencia emocional con la que fue hecha. Si yo pido desde la desesperación, la respuesta será dada desde la desesperación, ya que Dios o el Universo responde con la misma energía con el que fue hecho el pedido.

Eso nos lleva al segundo punto: cambiar la mentalidad con la que oras o pides. Mejor dicho, eliminar las creencias que viven en tu mente que te llevan a pedir de la manera en la que pides. Tu puedes decir que crees una cosa, pero si en tu vida sigues manifestando otra, quiere decir que en tu mente vive la creencia que hace que se manifiesta lo que hoy tienes. Simple: puedes decir que eres próspero, pero si en tu vida hay carencia, quiere decir que la creencia enterrada en tu subconsciente es una de carencia.

Requieres hacer un trabajo en tu mente. Limpiar tu mente, o entrenar tu mente, o re-programar tu mente, elige el término que más te guste, es un proceso. Requiere paciencia, consistencia, persistencia, desapego, esfuerzo, disciplina, integrar todas las partes vitales de ti (mente, corazón, cuerpo y espíritu). Sobretodo, requiere FE, creer que es posible y que puede manifestarse en y a través de ti.

¿Cuán grande y cuánto crees en tu FE?

Mucha gente dice que tiene FE, pero lo que queda expuesta a la luz a la hora de orar o pedir es: ¿qué tamaño tiene tu fe y cuánto confías realmente que lo que pidas se te será otorgado? Eso son otros veinte pesos. Todos los seres humanos tenemos tres creencias limitantes que se manifiestan de alguna manera en nuestra vida. Estas son: no soy capaz, no soy suficiente o no valgo/no merezco.

Estas creencias son producto de nuestro EGO. Me encanta lo que dice el Dr. Wayne Dyer que es el EGO: «una idea que hemos construido acerca de qué y quiénes somos». Nuestro EGO, especialmente a través de las experiencias vividas a lo largo de la vida, las usa para convertirlas en creencias que tienen el objetivo de minar nuestra fe y lo que merecemos. Si lo permitimos.

¿Porqué gente mala ora y recibe y gente buena lo hace y no?

Has considerado la posibilidad de que hay gente que no tiene las mejores intenciones, pero tiene un Fe inquebrantable. Mientras hay gente con un gran corazón y que vive con las mejores intenciones, pero su fe no tiene el tamaño requerido: el de una semilla de mostaza para mover una montaña. Mucha gente cree que la Fe debe tener el tamaño de la cantidad de esfuerzo. No, pero requiere esfuerzo para saber el tamaño que hoy tiene la tuya.

Se requiere una gran cantidad de esfuerzo darte cuenta que la vida no conlleva ningún esfuerzo.

Es en ese momento cuando se despierta la fe. La posibilidad. Un espacio dentro de nuestra esencia que dice: «es posible». Ahí es cuando comienza el proceso de ser un co-creador con el Dios que vive dentro de cada uno de nosotros y es parte de todo lo visible, lo invisible y de todo lo que nos rodea.

En ese espacio la oración es terreno fértil para ser escuchada y respondida como quieres. Sabes lo que quieres, lo pides sabiendo que será respondida. Porque crees. Eres suficiente. Hay suficiente para todos. Eres abundante. Eres próspero. Mereces. Vales. Porque recibes. Por eso pides.

Ahora que estás ecualizado. Que estás alineado. Por fin has tocado ese punto donde la Fe no es una buena idea, sino parte de un campo unificado con todo, especialmente tu mente, puedes poner en marcha el uso de la oración de manera adecuada.

Orar de manera adecuada

Se le conoce como la oración de tres columnas. La primer parte implica pedirle a algo más grande que tú. Entiéndase El Padre, Dios, el Universo, La energía divina, etc. Le puedes poner el nombre que más te guste a ti. Ejemplo: «El poder de Dios…»

La segunda columna es reconocer dónde vive ese ser al que le pides. Aunque no lo creas o te cueste creerlo, ese ser vive dentro de ti. Si somos hechos a imagen y semejanza de ese ser, somos parte de esa esencia o de esa fuente como quieras llamarla. Ejemplo: «que vive en mi…»

La tercera y última columna es una afirmación del pedido que hiciste. El pedido debe hacerse en positivo. Ejemplo: «me dirige hacia la infinita prosperidad que merezco». Es mejor decir prosperidad, que decir, me libere de deudas.

Si yo pido tener prosperidad en mi vida, la oración adecuada que debo hacer es: «El poder infinito de Dios en mi manifiesta la prosperidad que merezco». No debe tener más de 13 palabras y debe contener esos tres elementos.

No olvides: trabajar tu mente. Cuando transformas tu mente, transformas tu vida. Con una mente clara y alineada, puedes conectar con tu corazón y pedir lo que quieres. Es un trabajo continuo trabajar con la mente y seguir orando de manera adecuada, no sólo poner todo a prueba a ver si funciona y luego dejar de hacerlo. La vida cambia, tu mente cambia, así tu oración cambia. ¿Qué vas a hacer para orar adecuadamente?

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Orar no es el problema, sino la forma en que lo haces.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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