Si hoy no la tienes clara, si hoy no sabes qué sigue en tu camino, estas líneas son para ti. No estás solo.
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Para Los Que No Saben Qué Sigue

Para los que no saben qué sigue

Estas líneas son para los que no saben qué sigue. Para los que hoy la tienen clara y mañana ya no lo están. Esos que tienen una idea, pero la misma no tiene la claridad, la certeza o la definición que quisieran en este momento. Para los que A PESAR de todo, siguen caminando.

Ayer escuchaba a una autora. Una mujer que ha recibido grandes galardones, premios, ha entrenado a cientos de miles de personas decir algo muy significativo. «Estuve muchos años en una especie de neblina. Me gustaba lo que hacía, pero sabía que había algo más. Me sentí frustrada, perdida, algo agobiada y no tenía la certeza si lo que estaba haciendo me estaba conduciendo hacia lo que realmente quería. Pero hubo dos momentos importantes en el proceso: primero aceptar que el no tener claridad no es un problema, sino una bendición. Segundo, que esos periodos (que pueden durar semanas, meses y hasta más) entre una etapa y otra, merecen ser bendecidos. Verlos como momentos que te impulsan hacia tu grandeza. Aún cuando no sabes qué pasará, que hacer o hasta cómo lo harás».

Escuchar estas palabras fue como una especie de confirmación y de acompañamiento. Confirmación porqué gran parte de mi vida podría describirla como no saber qué sigue. Pero atreverme a dar un paso en una dirección nueva, desconocida y que requeriría comenzar como un principiante en ella. Acompañamiento, ya que me doy cuenta que no estoy solo. Cuando he tomado un paso en este camino, que nadie cerca de ti (familia o amigos) ha tomado, veo que no estoy loco.

«Caminando, se aprende en la vida. Caminando, se sabe lo que es. Caminando, se cura la herida. Caminando, que deja el ayer», Rubén Blades.

Cuando tu llamado dice que camines en dirección en la que otros no (o pocos) caminan, vas a tener otro grupo de amigos. Amigos que la mayoría de la gente evita. La soledad, el aislamiento, la creatividad, el creer en ti cada vez más profundamente y escuchar tu intuición son los primeros que aparecen. Aunque aveces te cagues del susto y muchas veces las cosas se puedan estar derrumbando a tu alrededor, es confiar en ese llamado de estos nuevos amigos. Aprender una y mil veces, a ser humilde, caerte muchas veces y seguir caminando se convierten en una forma de vida. Si, sigues haciendo lo que haces, pero comienzas a gravitar hacia estos espacios con más frecuencia, poco a poco, y comienzas a notar algo nuevo en ti y en todo.

Por eso hoy a los que están en la neblina, en el entremedio, entre el saber y no tener certeza, estas líneas son para ti. Soy parte del grupo. No sé si te encuentras aquí en México, Puerto Rico o sin estás en el otro lado del mundo (Egipto, el Oriente o Europa). Si estás leyendo esto, estoy contigo. No estás, ni estamos solos. Estamos unidos por una idea, un fuego que no se apaga y que quema nuestras entrañas. Tal vez muchos cerca de nosotros no la ven, no la entienden o creen que «estamos perdidos». No lo estamos.

Hora de doblar la apuesta

Es el momento de doblar la apuesta. De seguir caminando. Confiar en ese llamado, esa voz que te dice que mereces y eres algo más grande. Esa idea que ya no cabe en el pecho, que estalla en tu mente y no puedes poner en palabras o expresar con claridad. «Tranquilo Bobby, tranquilo», como cantó Juan Luís Guerra una vez. Seguir caminando, aprendiendo, desarrollando, creyendo, confiando y, paso a paso, creando. Mejor es caminar hacia algo más grande que dejar de caminar por pensar o creer que no existe o no eres capaz de lograrlo.

No hay garantías de nada en este camino, pero si hay algo notable. Cada paso que das en esta dirección te devuelve la vida. Inspira una pasión en ti que ninguna otra cosa la inspira. Te sientes cada vez conectado con algo más grande que tú y que vive en todo. De ti nacen cosas como la generosidad, el compartir, el dar y la conexión. Comienzas a ver cómo todos somos parte de algo mucho más grande, misterioso y que nos une. Por eso nada más, hay que seguir, caminar, confiar.

«Viajero soy y seré, Caminos hice y haré, Mi vista en el horizonte. No sé cuando llegaré, Pero si mi cruz ve usted, Siga la ruta en mi nombre», Rubén Blades.

No saber que sigue no es un problema, sino una bendición. Seguir caminando. Foto: Erik Johansson.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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