No es lo mismo provocar que aprender a tener claro porqué y para qué lo haces. No es lo mismo llamar al diablo que verlo venir. Aquí la razón.
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No Es Lo Mismo Llamar Al Diablo Que Verlo Venir

No es lo mismo llamar al diablo que verlo venir

Una cosa es provocar. Otra cosa es aprender a como hacerlo. Y, porqué y para qué deseas hacerlo. Ayer te hablé de la importancia que podría tener en tu vida convertirte en un agente provocador de cambios y no seguir esperando a que la vida te siga confrontando con los cambios que debes llevar a cabo.

Te dije que hoy nos íbamos a enfocar en el cómo hacerlo. Además, que podrían ser algunas sugerencias para que el proceso sea uno útil y productivo. Ahora, antes de entrar en el cómo y el cómo podría lucir, es importante dar un poco de contexto y perspectiva para que el cómo pueda ser más atractivo. Siempre y cuando elijas hacerlo.

Hora de mirar al espejo

Total transparencia aquí, comenzando por mí. A lo largo de los pasados veinte años, he tenido unos 3 momentos cuando he tenido que enfrentar varios ciclos fuertes, tanto a nivel económico, así como en relaciones de pareja. El resultado ha sido que he tenido que comenzar de cero en aspectos financieros (o levantarme de una gran caída) o mis relaciones han culminado.

Yo podría haber dicho «he tenido mala suerte», «hice lo mejor que pude», «estaba fuera de mis manos», «¿porqué me pasa a mí?», «sigo atrayendo a mi vida el mismo tipo de pareja o de situación», etc. Siendo honesto, en algunas ocasiones me lo dije y hasta lo llegué a pensar. Pero ese tipo de pensamiento y de perspectiva de vida sólo perpetuaba en mi mente (consciente como inconsciente), una mentalidad de víctima. Un ser que vivía reaccionando a la vida y no definiendo, declarando y co-diseñando su vida. Momento de convertir a la víctima en un ser victorioso. No meramente por los resultados, sino por la mentalidad y las creencias que habitan en su mente.

¿Cómo quieres vivir?

El año pasado fue el momento donde literalmente mi miré al espejo y me dije: «esa no es al persona que quiero ser». Ahí tomé la decisión de provocar cambios en muchos aspectos de mi vida. Tanto a nivel personal, emocional, económico, espiritual, físico y todos los posibles. Lo más importante detrás de la decisión era «cómo quería vivir». Claro que quiero resultados, como todo el mundo. Pero muchas veces condicionamos los cambios enfocando meramente el resultado (el efecto) y no el contexto (la causa).

¿Qué quiero decir con esto? Mucha gente quiere perder peso, poca gente quiere realmente alterar su forma de comer y la manera en que se relaciona con la comida. Lo mismo con el dinero. Todos queremos dinero, pero muy pocos están abiertos a alterar su relación con el dinero. Muchos quieren paz, pero pocos están dispuestos a pasar por el valle de los disturbios que vive en su mente. Podría seguir tocando aspecto por aspecto donde la gente quiere resultados, pero no alterar sus creencias, hábitos o patrones que los han llevado a dónde están.

Por dónde empezar

El primer paso está siempre en tus manos. La decisión. El segundo requiero ser simple, repetible y no darte permiso a romperlo. Recuerdo cuando el año pasado me dije lo que me dije, hice una sola cosa. Me dije, voy a caminar todos los días entre 8 a 10 kilómetros y voy a comenzar a alimentarme mejor. Algo que estaba en mis manos, no me costaría dinero y podía hacerlo si realmente comenzaba a creer en mi y en mi capacidad de hacerlo. En 5 meses había bajado cerca de 15 kilos (de 109 a 94).

Ahora, si eres de las personas que te cuesta ser disciplinado, riguroso, enfocado o motivarte, tienes dos opciones. Primero, contratar un profesional (que te cueste). Segundo, un amigo o mentor que le des el permiso a incomodarte, retarte, confrontarte y no venderse contigo. Si aún con todo y eso sigues repitiendo patrones que no te sirven, es obvio que requieres trabajar algo más profundo. Eso podría requerir la ayuda de un profesional.

Lo que va a salir de tu mente

Sé lo que algunos podrían estar pensando en este momento. «A mí me gusta hacer las cosas solo. Yo no necesito a nadie que me esté diciendo qué hacer o cómo hacerlo». Simple pregunta. ¿Te está funcionando en este momento hacerlo sólo y a tu manera? Es más, yo podría asumir con altas probabilidades de tener la razón que una de las razones por la que estás en esa posición es esa mentalidad y esa creencia. «Sólo y a tu manera». Suelta tu ego, tu orgullo, tu soberbia, tu prepotencia y comienza a ser humilde contigo, para empezar. Si realmente supieras cómo hacerlo no estarías teniendo esta conversación conmigo en este momento.

Otros pueden decir: «no tengo los medios para hacerlo. No tengo el dinero en este momento. Tengo otras prioridades». Te escucho y estoy claro que hay momentos cuando crees que ESTE OBSTACULO (o el tiempo) son REALES. No lo son. El tiempo o el dinero nunca son el problema. Te sugiero que leas esa línea nuevamente. El tiempo o el dinero NUNCA son el problema. La re-escribo por si tus resistencias no te lo permiten.

La raíz del problema

Aquí es donde vive la raíz entre ser un agente provocador o esperar que la vida té siga provocando. Es tomar la decisión de CAMBIAR TU MENTALIDAD. Dejar de buscar meramente la solución o atender el efecto y comenzar a trabajar con la causa. Escucha esto de todo corazón. Es que TU seas la CAUSA sólo te hace RESPONSABLE de tu vida, no CULPABLE de ella. No se trata de buscar o adjudicar culpas en tu vida, sino de tomar responsabilidad por ella.

Ahora vamos al qué y al cómo. No tienes que hacer lo que yo elegí hacer, que fue lanzarme a trabajar en muchos (por no decir todos) aspectos de mi vida. Elige uno. Puede ser dinero, salud, condición física, un proyecto, tu relación de pareja (o el tener una), tu espiritualidad. Define uno que sabes que es hora de «provocar un cambio profundo en dicho aspecto». Sugerencia: mira qué aspecto de tu vida tiende a repetir patrones, ciclos o se tiende a estancar y no pasa de cierto nivel. Ese puede ser el óptimo.

Decisión > Hábito > Mentalidad

Mucha gente tiende a quejarse, desmentir, dudar, desconfiar o hasta invalidar él iniciar un proceso de cambio por el temor a no lograrlo o no obtener lo que quieren. El apego al resultado y el sentimiento de no lograrlo nublan su capacidad de algo más simple y pleno. Vivir la vida que mereces. Por pensar que no pueden lograr eso que quieren, invalidan o matan su derecho de vivir la vida cómo la quieren vivir y cómo la merecen vivir.

Tu mejor que nadie sabes cuál es tu talón de Aquiles de cualquier proceso. Por ejemplo, yo amo los dulces, los postres y la harina. Pues lo primero que hago es eliminar de mi casa eso y darle carta abierta a mi coach que me diga lo que tenga que decirme si rompo con eso. Segundo, sigo trabajando con mi mente y traerla a su estado natural. ¿Qué quiere decir eso? Yo no nací con un apego a la azucarera o las harinas. Lo aprendí y lo hice un hábito. Pues ahora puedo reversarlo.

Para las caídas, paciencia

Por ejemplo, ayer me caí mientras trotaba en mi entrenamiento para el medio maratón en el que voy a participar en diciembre. Una caída que tuve que ir a tomarme radiografías de mi muñeca izquierda y hoy tengo la mano inflamada. Fue una caída fuerte y dura, nunca había tenido una igual. Contrario a otras veces que quiero jugar el papel de hacer las cosas a mi manera, lo primero que hice fue atenderme y ver cómo mañana sigue mi entrenamiento. Lo más fácil es auto compadecerme o tomarme lástima y detener mi preparación.

Las caídas son parte del proceso. Todo proceso va a tener altas y bajas, contratiempos, retos y más, pero ahí es donde pones a prueba tu voluntad de alterar tu mentalidad y las creencias que viven en tu mente. Mucha gente no esta dispuesto a incomodarse, a fracasar, a recibir rechazos o a simplemente sentirse confundido, perdido o como un principiante. El objetivo es cambiar la mentalidad y las creencias, no enfocar meramente en el resultado. Aquí es donde la paciencia, la auto empatía y tener un círculo de apoyo o reto es vital para que sigas caminando y no buscar razones para sabotear tu proceso. Si tienes claro lo que vas a provocar y porqué lo provocas, vas a estar dispuesto a enfrentar estos contratiempos o retos que vienen con el proceso. ¿Qué vas a hacer al respecto?

No es lo mismo querer provocar algo que saber cómo y para qué hacerlo. Aquí unas sugerencias.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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