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Los Amantes Que No Dejas Ir…

Los amantes que no dejas ir…

Haber sido infiel en una relación no es algo de lo que me sienta orgulloso reconocer. Pero fue algo que hice y aprendí las enormes consecuencias e implicaciones que tiene cuando incurres en ese tipo de comportamiento. Por más que quisiera justificarlo, negarlo, ocultarlo, taparlo o hasta hacerme el tonto (o arrogante al respecto), no sólo refleja una mentalidad pequeña y escasa, sino denota falta de carácter (integridad, valores y congruencia).

Eso fue algo en lo que tuve que estar dispuesto a trabajar profundamente para poder vivir de una manera mucho más en paz conmigo mismo. Ahora, el que haya trabajado con los aspectos de mi carácter que me llevaban a ese tipo de comportamiento no quiere decir que he solucionado el problema. ¿Qué pasa cuando no eres fiel a ti mismo? Cuando sigues ocultando (mejor dicho, justificando) mentalidades, creencias, actitudes y comportamientos contigo mismo que te llevan a vivir una vida mediocre y sin sentir una verdadera paz contigo.

Hablemos de amantes. Sí, de lo clandestino. De lo que te excita, ya que sabes que es algo que deseas, pero por otro lado es como «si no pudieras tenerlo como quisieras». Es como vivir con una mentalidad de «mejor es algo que nada», «es lo que necesito, cuando lo necesito», «no hay compromiso, sino resolver una necesidad». Dejémonos de pendejadas. Todo es lo mismo: una mentalidad de no merecer, no creer que lo puedes tener y seguir viviendo protegido.

De los amantes que te vengo a hablar no son los que viven fuera. No esas velitas encendidas que puedes seguir teniendo (sean ex parejas, personas que te gustan o los que te siguen en las redes). No con esos que te envías mensajes nocturnos, o te los envían a ti y/o con los que buscas jugar el juego de la seducción sin decir lo que realmente quieres. Sí, muchos (por no decir todos) hemos tenido esa etapa y tal vez es parte de la vida.

El problema es cuando se convierte en un estilo de vida. Lo normalizas. Mejor dicho, se vuelve tu mecanismo de protección automática. Una forma de jugar al inaccesible o no disponible. Cuando en el fondo es miedo a ser abandonado, rechazado o lastimado. Es un llamado a buscar atención, a sentirte importante (deseable) para tener algún grado de validación, aprobación o presencia. Cuando en el fondo son tus heridas y carencias emocionales diciendo: «sana, trabaja contigo».

Hoy te vengo a hablar de los tres amantes internos que todos tenemos. Los que no sueltas. Que son tu zona segura, cómoda y protegida, pero te mantienen en el mismo lugar. Ya sea mental, emocional, física, sicológica y en muchos aspectos de tu vida. Sí y me refiero también a aspectos como: no crecer profesionalmente (a pesar de la mucho o poca preparación que puedes tener); seguir en la intermitencia económica (no elevarte como quisieras a pesar del mucho esfuerzo que haces); no acabar de dar el paso, la decisión o decir basta a lo que no te funciona. (Especialmente contigo mismo).

Algunos viven pendientes a los tres. Otros tienen dos y algunos viven y mueren por proteger a uno. No sé cual es tu caso, pero te invito a considerar los precios que pagas por seguir cuidando a esos amantes. Tal vez por que consideras que es lo único que le da un «poco de sentido, drama, predecible o adrenalina» a tu vida. Hasta que un día despiertes y te des cuenta que le has estado rindiendo honores a quien no se lo merece.

El primero es todo aquello que empieza con «I». Eso puede ser la «indecisión, la inseguridad, la ira o la incertidumbre». En el momento en que tu mente, ya sea consciente o subconsciente se acerca a cualquiera de estas (u otras que haya dejado fuera), y es muy probable que caigas en cualquiera de estas actitudes o comportamientos. Pereza, procrastinas, pospones o dejas a medias las cosas. En el fondo sigues guardando una creencia de «no puedo y/o no vale la pena».

Tu segundo amante son los apegos. Estos son todas aquellas creencias que te han llevado a pensar que «sin esa persona, objeto, relación, trabajo, comida, símbolo o comportamiento», no vales. Es una forma de buscar validación social mostrando algo que «piensen que puedes, vales o eres capaz», cuando en el fondo sigues sintiéndote vacío sin ello. Por eso dicen que el problema de los apegos es que sufres si los tienes, ya que no sabes «cuanto te va a durar o lo vas a tener» y sufres si no lo tienes «ya que crees que sin ello te falta algo».

Y, el último, no poner límites en tu vida y/o en tus relaciones. El no saber poner límites saludables en tu vida es una manera de constantemente querer buscar aprobación, aceptación y mantener una imagen pública. Eso lo que alberga internamente es «resentimiento, represión, frustración, desilusión, cansancio, fatiga y miedo». Es una forma de seguir encubriendo una creencia de «no soy o sentirme suficiente». Vives con el miedo de que «si digo lo que no me gusta o no voy a seguir permitiendo», «me van a dejar, abandonar o pensar que soy una mala persona».

Son tres amantes. Los conoces muy bien. En lo personal, tuve que trabajar con los tres. Especialmente el primero y el tercero. (Y todavía). Vivía constantemente dudando de mí, demostrando a los demás que podía y no poner límites, ya que no quería sentirme sólo. Eso me llevó a muchas cosas, no solo la infidelidad. Me llevó a mal gastar energía, perder tiempo y dinero, caer en comportamientos y patrones destructivos (sabotajes). Y, lo peor de todo, no creer en mis sueños.

Hasta que no les digas a tus tres amantes, «basta», «fuera de aquí», todo seguirá normal. Eso es lo triste, los normalizas en tu mente y les pones una etiqueta de invencibles. Y no me refiero de decirles eso meramente de palabra, sino trabajar conmigo. Trabajar con tus carencias, heridas, sanar, perdonar (perdonarte) y estar alerta. Mis amantes siguen ahí (como los tuyos), esperando la más mínima oportunidad de volver a entrar y adueñarse de tu casa interna. En el momento en que les des albergue, se quedan con lo más importante: tu mente, tu mentalidad y sigues con una mentalidad de amante y no de amor propio.

¿Qué vas a hacer al respecto?

Hay tres amantes que todos tenemos y que en algún momento vas a tener que dejar ir…

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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