Lo que sigue tras tu renuncia
La renuncia dejó a muchos pensando ayer. Todos dijeron, renuncio. Lo que me alegra mucho escuchar. El problema es renunciar es una sola parte del acuerdo. Las otras dos son más complicadas. (Tardé el publicar esta segunda parte del blog a propósito para ver qué realmente estabas pensando, más que decir «renuncio a mis excusas»).
Primera, ¿quien te va a estar escuchando, observando, retando y no permitiéndote usar ninguna de las circunstancias a las que vas a enfrentar y no caer en la llamada «es que…», «ya tú sabes», «no siempre se puede…». Es más, yo diría que renunciar a tus excusas, es fácil. Especialmente, las que tienes bajo control la mayoría de las veces.
Las que me preocupan son cuando «no lo puedes controlar» o «enfrentas lo inesperado». Ahí es cuando vive la verdadera oportunidad de realmente descubrir quién eres. Y lo que eres capaz de lograr.
Segunda, la que realmente es la que muchos no quieren tomar en cuenta, es que si renuncias a algo, es porque tienes algo mejor en mente. Una dirección. Un propósito. Objetivo. Cambio de vida. Algo que va a implicar un par de cosas: renunciar a lo que hacías cómodamente y arriesgarte por algo que tal vez toda la vida has querido y nunca has puesto la carne en el asador por ello.
Si lo haces, mis respetos y mi admiración. Eso es dar un salto. Un gran salto. Es como tirarte sin el paracaídas y saber qué vas a poder volar porque confías en que vas a descubrir quien eres y lo que hoy no ves.
¿Cuál es la raíz o el verdadero problema oculto detrás de todo esto? El tener que definirte. Tomar un riesgo por algo que sabes que quieres y no sabes cómo va a ser el resultado. Es dejar lo seguro (aunque no te produzca plenitud), por lo que incierto (aunque no sepas como vas a lograrlo y te haga sentirte vivo y con algo que sabes que te hace sentir que haces la diferencia).
Repito, renunciar a las excusas es muy sugestivo y hasta muy tentador decir que sí. Todo el mundo quiere sentirse congruente y vivir de esa manera, pero ese estilo de vida implica un nivel de responsabilidad, liderazgo, exponerte, elevar y hacerte presente, abrirte a la crítica, dejar de vivir complaciendo o buscando la atención, no poner límites y mucho más.
¿Por qué la gente típicamente renuncia a algo? Se retira o se mueve a algo mejor. Esta renuncia a tus excusas, si no tiene un propósito que la impulse, inspire y la brinde la dirección requerida, se torna ordinaria. Eso te va a llevar, tarde o temprano, a caer en lo mismo. Tu vida te pide algo más grande de ti. La renuncia es el primer paso. Definir lo que sigue y saber que vas a tener cerca de ti un círculo de apoyo para que no te vendas contigo y retrocedas es primordial.
¿Qué vas a hacer al respecto?

