Saltear al contenido principal
+52 (55) 1139-2095 contacto@jorgemelendez.com.mx
Las Dos Caras De Todo Momento

Las dos caras de todo momento

Ese momento. Puede ser en cualquiera de muchos aspectos de tu vida. Desde el romántico, de pareja, familiar como en lo profesional o económico. Tiene dos caras. Una de ellas: cuando las cosas están fluyendo. Puede ser que tu negocio, o las ventas o tus finanzas parecen estar en una etapa de pujanza o crecimiento. Es más, parecen estar mejor de lo que pensabas. Al punto, de que las cosas comienzan a salirse «de control o estar demasiado bien». (No totalmente, pero lo suficiente como para empezar a alterar tus maneras de operar, ya sea contigo mismo o con la gente).

Tengo muchos ejemplos de mi vida donde caí en este tipo de comportamiento. Por eso fracasé en dos negocios (en uno perdí cerca de 300 mil dólares) y en una relación me costó un divorcio. Todo por querer «controlar» las cosas o «seguir haciéndolas como siempre las hacía», aunque el momento requiriera algo diferente de mí. Todo por querer seguir haciéndome la misma pregunta: ¿qué espero yo de mi negocio o relación? ¿Cuánto quiero ganarme o sacarle más, mientras invierto menos?

Por ejemplo. Tu área profesional, negocio o lo que ofreces como servicio podría «ir al siguiente nivel». Eso quiere decir que podrías expandir, ampliar o empezar a delegar cosas. Pero algo en ti prefiere «hacer más», creer que «nadie lo va a hacer como tu», «economizarse ese dinero» o «querer controlarlo más, ya sea exigiéndose o haciendo más de lo que suele hacer». Y optas por hacerlo «a tu manera» y no tomar en cuenta «lo que el negocio, tu carrera o tu área de servicios «requiere».

Como dice una canción focalizada por Rubén Blades y Gilberto Santa Rosa. «Me cambiaron las preguntas». Una cosa es lo que te enseñaron, aprendiste o crees «cómo las cosas deben ser». «Otra es lo que pide el momento, la situación o la relación» para que realmente puedas crear algo nuevo o diferente. De lo contrario, vas a quedarte «con las mismas respuestas por no haber estado dispuesto a cambiar la pregunta.

¿Qué requiere la vida de ti? ¿Tu negocio, producto o servicio de ti? ¿La relación en la que estás y el conflicto, crisis o diferencias qué enfrentas? ¿Qué requieren tus clientes, prospectos, proveedores o tu cultura profesional de ti? ¿Qué versión de ti requieres en este momento; la que controla, desconfía, exige más o la que se abre a SER y HACER cosas diferentes para TENER lo que nunca ha tenido? Los HECHOS no cambian y son como son. Lo único que esta en tu manos, es elegir otra INTERPRETACION.

Aquí. Ahora. En este momento. No basado en el pasado, en tus miedos, temores o en las mil y una cosas que te inventaste en la cabeza. Sí, todos eso escenarios fatídicos que «crees que puedan pasar» pero nunca pasan. Y, si pasaran, podrías aprender realmente a «SER una persona diferente y experimentar que eres capaz de enfrentar la situación de manera diferente».

Esa otra cara de ese momento podría ser así… Sientes el temor, ya sea del miedo o de la emoción de experimentas porque estás creciendo. Comienzas a sentir que las cosas se están saliendo de control. Ahora, en vez de querer controlarlo o «hacer demás», decides hacer otra cosa. Delegar. Abrirte a crecer, a rodearte de gente que puede aportar a tu negocio, producto o servicios para elevarlo, sacarle más provecho o agregar un valor aún más grande para atraer más gente.

Esta cara despierta el miedo, pero decides enfrentarlo, manejarlo (no controlarlo) y atravesarlo. Siendo diferente. Accesando maneras de SER que son incómodas, ya que implica tomar riesgos, tomar decisiones, aprender, sentirte vulnerable, expuesto y hasta sentirte por momentos «como un principiante o aprendiz».

Eso podría verse como «compensar a rodearte de gente que sabe tanto o más que tú». Empiezas a enfocarte en lo que eres bueno y dejas que otros sean buenos en lo que «no te encanta, te pesa o te quita energía» para crear, servir o ser tu mejor versión. Imagínate ser un artista y haces todo. Compones, arreglas, produces, diriges, vendes, negocias, haces lo administrativo, lo contable, lo legal, el mercadeo, la publicidad y hasta cobrar. Llega el momento en que colapsas, ya sea físicamente por estar agotado o irritable o profesionalmente por no tener la energía para poder seguir siendo «creativo, visionario, imaginativo o curioso». Estás en todo, haciendo todo y controlando todo, que no puedes enfocarte en hacer lo que más te apasiona: crear.

Te lo digo de todo corazón. He sabido cagarla muchas veces. En los negocios, en relaciones, en diferentes aspectos de mi vida. No funciona querer «hacer más», «controlar más», «ser el hombre o mujer orquesta (todólogo)», «ocuparte más» o «querer, aparentemente, ser el más fuerte o el que más sabe» en momentos cuando mi vida pide algo sin precedentes de MI. No de afuera, de lo exterior. Sino de adentro. Nunca voy a poder controlar ni las circunstancias, la gente, las ventas, los clientes o los cambios. Lo único que puedo hacer es ELEGIR una RESPUESTA (no reacción) diferente. Ser RESPONSABLE.

Ahí vive el crecimiento. La oportunidad. Una posibilidad. No una garantía. Hoy lo que elijas hacer es un reflejo de una de dos cosas: usar tu pasado como excusa para seguir SIENDO, HACIENDO y, por ende, TENIENDO (locura, hacer lo mismo y esperar un resultado diferente) lo que ya sabes hacer. O, puedes empezar a mirar la segunda cara, la de SER (quien nunca has sido), HACER (lo que va ser incómodo), para TENER lo que siempre has querido y mereces tener. Elige sabiamente.

¿Qué vas a hacer al respecto?

Toda situación en tu vida tiene dos caras: ¿cuál sigues viendo y eligiendo? Puede matar tu crecimiento.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

Esta entrada tiene 0 comentarios

Participa de la conversación dejando un comentario

Volver arriba