Elimina el «no merecer» en 5 pasos
«Sanar no puede ocurrir si no aceptamos nuestro auto valor (merecimiento) – que merecemos sanar, aunque él hacerlo pueda sacudir nuestra percepción del mundo y la manera en que interactuamos con otros», Mario Martínez, El Código MenteCuerpo.
Con esta cita el Dr. Gabor Maté abre el capítulo 29 de su libro «El Mito de la Normalidad: Trauma, enfermedad y Sanar en una Cultura Tóxica». Y fue un mensaje (directo para mí) y una confirmación (por lo que me he dedicado a hacer por estos últimos casi treinta años en el coaching).
Merecer, valorarte, trabajar con tus creencias sobre el dinero y/o toda aquello que gire en torno a tu «auto valor» ha sido una lección en progreso (y la sigue siendo) para mí. Así como ha sido uno de los temas medulares y recurrentes que trabajo con la gente prácticamente todos los días.
Durante mucho tiempo la creencia de «no ser suficiente» causó estragos en mi vida. Buscaba sobre compensar constantemente. Ya fuera en mis trabajos, relaciones, parejas y muchos otros aspectos, era como perseguir un imposible. No importa lo que hiciera, siempre iba a faltar algo o vivía con ese temor de que «no iba a ser elegido» por ese «centavo que le faltaba al peso».
Como bien dice el Dr. Maté en el mencionado capítulo. «En una sociedad que capitaliza en el sentido de sentirse inadecuado de la gente, una de las creencias o historias limitantes más prevalecientes es el no sentirse merecedora o su auto valor». Esta creencia vive subyacente debajo de todas las otras que conocemos (no puedo, no soy suficiente, etc.).
«Hay muchas formas de trabajar con este cuento fantástico del sentirse digno, merecedor o auto valor. Algunos sugieren afirmaciones. Personalmente, yo he encontrado que muchos de estos mensajes tienden a evaporarse en el momento en que precisamente yo suelo necesitarlos», relata Maté.
Con total transparencia y honestidad, yo he trabajado y he hecho muchas cosas con el paso de los años. Mapas de sueños, afirmaciones, declaraciones, talleres de abundancia/prosperidad, sanar a través de constelaciones familiares, visualizaciones, trabajo de chakras, etc. He visto que todos han tenido un impacto en mi desarrollo de consciencia y han producido resultados (tanto inmediatos como a mediano plazo).
Pero todavía hay momentos cuando siento ese sentimiento y escucho esas palabras de «no merecer o no ser digno». Es como una sombra que aparece cada cierto tiempo. Su llegada suele sentirse con algún sentido de pena o vergüenza profunda. Hace casi dos meses, participaba en un taller virtual. Cuando tocaron temas de «éxito, crecimiento e impacto» pude sentir un dolor profundo en el pecho, seguido de un sentimiento de «ser pequeño, no digno de merecer tanto». Boom.
Ahí pude darme cuenta de que «hay trabajo por hacer». No invalidar lo hecho, ya que me trajo hasta este momento en mi vida. Al contrario, es agradecer lo vivido, lo descubierto, y caminar hacia lo que sigue. Y leyendo este libro del Dr. Maté he podido descubrir herramientas valiosas para seguir mi camino y hacer el trabajo. Esta es poderosa. Fue adaptada de un proceso creado por un profesor llamado Jeffrey M. Schwartz de la Universidad de California en su libro «La mente y el cerebro».
El proceso original consiste de cuatro pasos. El Dr. Maté, con el permiso del Schwartz, lo amplió a cinco. «Es un ejercicio que busca sugerir unos primeros pasos para liberarnos, despertar del ensueño hipnótico que tiene este sentido de no merecer, sentirse digno o valorarse. El agregar un paso más permite que puedas trabajar con todo tipo de creencias limitantes. No sólo la de no sentirse merecedor, digno o auto valor».
Es un método «vivencial», que requiere compromiso y atención total. No se trata meramente de hacerlo, sino de «vivenciarlo totalmente». Sólo cuando la atención es dada y está presente totalmente, la mente es capaz de re alambrar el cerebro. «Atención consciente se requiere. Esa es la llave. Cambios físicos en el cerebro dependen del estado mental de la mente para que puedan crearse. Dicho estado se llama atención. Prestar atención plena importa», dice el creador del proceso Schwartz.
Este proceso de cinco pasos es mucho más efectivo cuando se practica con regularidad. Cada vez que aparezca una creencia limitante y observes cómo empieza a cambiar tu estado mental, emocional o hasta físico, haz un lato. Busca un lugar donde escribir, preferiblemente quieto y sin distracciones. Con este ejercicio, vas a querer guardar un diario de lo que escribes y/o descubres.
Paso #1 – Re etiquetar – El primer paso es llamar esta creencia limitante lo que es: un pensamiento, una creencia y no la verdad. Por ejemplo: «Yo tiendo a creer que soy responsable de los sentimientos de todo el mundo (o de los que me importan)» o «estoy teniendo una creencia de que tengo que ser fuerte» o «me estoy comportando bajo la creencia de que sólo soy digno o merecedor si hago algo útil». El traer una consciencia despierta en este paso es vital. Estas despertando esa parte de ti que puede observar y relacionarse con el contenido de su mente sin tener que identificarse con ella. Ser un observador imparcial.
Paso #2 – Re atribuir – En este paso aprendes a asignarle a esta creencia re etiquetada su lugar apropiado de origen. «Parece que mi cerebro me está enviando un viejo y familiar mensaje». En vez de culparte a ti, alguien o algo, le asignas la causa al lugar de donde proviene. Programación instalada en ti desde tu niñez. Representa un tiempo, un momento en la vida cuando careciste de las condiciones necesarias para que tu circuito emocional se desarrollara apropiadamente. Re atribuir es darte un enlace directo a sentir una curiosidad y empatía hacia ti mismo. La presencia de una creencia negativa no dice nada de ti como persona; tampoco significa algún fracaso o carencia de moralidad o carácter, sino el efecto de unas circunstancias de las cuales no tuviste ningún control.
Paso #3 – Re enfocar – Este paso tiene que ver con ganarte un poco de tiempo. En la película «El Camino del Guerrero», Sócrates le dice a Dan: «los sentimientos son como el clima, pasan y cambia». «Lo importante no es como te sientas, sino lo que haces». Esto no significa que reprimas o suprimas tus sentimientos, sino que no le des el poder o autonomía sobre ti y que puedan desviar tu sentido de auto cuestionamiento y propósito. Cuando un pensamiento negativo aparezca, haz algo diferente.
Paso #4 – Re evalúa – Aquí es donde haces inventario y realmente eres honesto y auténtico contigo. Hasta el momento, la creencia limitante o negativa ha dominado y ensombrecido todo aquello que crees conscientemente de ti. Por ejemplo, te dicen «tú mereces ser amado», pero toda la vida le has dado más poder a «no lo merezco». Tomo un segundo y hazte la pregunta: ¿qué ha hecho esta creencia de no merezco ser amado por mi calidad de vida? Aquí algunas posibles respuestas: «Me ha dejado solo, siento pena. Me ha producido amargura. Me ha detenido a vivir mis sueños, de tomar riesgos, de experimentar verdadero amor. Me ha llevado a enfermarme». Al reconocer su impacto, permite que tus respuestas sean mucho más que una idea o un concepto. Vive en tu fisionomía, tu vida y en tus resultados.
Paso #5 – Re crear – ¿Qué ha determinado tu identidad hasta este momento? Has actuado en base al circuito que vive en el alambrado de tu programación mental. Tienes valores, pasiones, intención, talento, capacidades, sentido de contribuir, de aportar o hasta responder a un llamado en la vida. Hay amor en tu corazón y mereces conectar con el amor que vive en el Universo. Al llevar a cabo los primeros cuatro pasos, estás liberando patrones que te han detenido. Ahora puedes escribir y decretar lo que vas a crear desde un nuevo espacio interno. Tus nuevos valores, intención y lo que vas a hacer de manera consciente. Maté dice: «El camino al infierno no está empedrado de buenas intenciones, sino por la ausencia de una clara intención». Boom.
Hoy este ejercicio puede ser una herramienta de gran valor para romper todas las creencias limitantes que impactan la vida de todo ser humano. Especialmente, la de «no merecer». Hora de tomar acción.
¿Qué vas a hacer al respecto?

