El origen del miedo al fracaso
Elige tu veneno, como dicen en Estados Unidos. ¿Cuál de estas es la que más piensas, te dices, crees o le dices a la gente cuando te hablan de tus proyectos que no has realizado, completado o sigues posponiendo?
«No quiero que me vuelva a pasar lo que ya me pasó una vez».
«No me gusta equivocarme».
«Quiero pensarlo bien, ya que por no pensarlo bien, me pasó lo que no quería que me pasara».
«Aprendí la lección, por eso no lo voy a volver a hacer».
«No quiero más socios en mi vida».
«El temor de que no me salgan bien las cosas».
«El riesgo es grande y no sé si estoy listo para volver a tomar una decisión de ese tamaño».
«¿Qué más da?»
«El temor a fracasar».
Las lista es larga. Hay muchas que dejé fuera. No voy a entrar a lo que te dices a ti mismo cuando no te salen las cosas como querías, tenías pensado o planeado.
Recuerdo cuando estaba pasando por un momento muy difícil en mi vida. Había perdido más de 300 mil dólares en mi negocio y estaba desesperado. Tenía que conseguir dinero de una. Me había metido en aguas profundas que nunca había estado, al tener una deuda de ese tamaño. Mi primer idea fue ir a mi banco a renovar un crédito (préstamo) que tenía del mismo monto, pagando exactamente lo que estaba pagando. Eso me resolvería casi la mitad de la deuda y podría negocio con mis acreedores el saldo en pagos.
Estando en el banco, muy confiado de que me aprobarían la renovación, me decía «¿cómo llegué a este punto? ¿Cómo dejé pasar tantos detalles y no hacer las cosas como sabía que se pudieron haber hecho? ¡Esto no me vuelve a pasar! Para completar, el oficial del banco me dice: «no podemos renovarle su préstamo ya que tiene su crédito muy comprometido con las deudas que tiene. Lo siento».
Se me cayó el mundo. Entre la rabia, la frustración, la impotencia, la tristeza y el sentido de soledad, salí del banco muy enojado. «¿Para qué he sido cliente de este banco por tantos años, si cuando más los necesito me dan la espalda?» Eran las dos de la tarde.
Estaba abrumado. No podía pensar con claridad. En ese momento decidí hacer una sola cosa. Irme a mi casa. Respirar y simplemente dejar que se calmaran mis emociones, que mi mente dejara de estar tan turbia y poder recobrar mi centro.
Ya en la noche, me di cuenta de algo. «Toda mi vida había luchado con mis inseguridades, con mis creencias de no ser suficiente y que mi incapacidad retomar decisiones sin mirar el macro (todo el panorama), sin tomar en cuenta lo que se requiere en términos de formar equipo, desarrollarlos, rodearme de la gente adecuada y prepararme en cuanto a habilidades, competencias y los comportamientos adecuados».
Por no trabajarlos adecuada, profunda o disciplinadamente, los estaba atrayendo nuevamente a mi vida. y haciéndolos realidad. En pocas palabras: «estaba atrayendo lo que temía». El miedo al fracaso. En pocas palabras, el pensar que estaba claro de lo que quería hacer (tener un negocio exitoso) y cómo hacerlo (era periodista y tenía conocimientos de edición) era más que suficiente como para superar TODO lo que NO sabía hacer (tener claro una cadena de distribución, reducir costos, reclutar el personal adecuado, contratar los vendedores y tener una línea editorial clara para atraer nuevos clientes). Estaba muy equivocado.
¿Cuál fue mi problema? Mi mentalidad. Definamos la palabra para tener claro lo que realmente significa. «Conjunto de creencias y costumbres que conforman el modo de pensar, enjuiciar la realidad y actuar de un individuo o de una colectividad. Capacidad o actividad mental. Se refiere a nuestras creencias sobre nosotros mismos. Particularmente, sobre nuestros rasgos básicos – inteligencia, talentos y la personalidad».
Una cosa es lo que yo pensaba o quería creer y otra era el programa que ya tenía instalado en mi cabeza y seguía operando, A PESAR de lo que yo quería creer o pensar. Al final del día, el resultado de mi negocio, el fracaso en este caso para ponerle un término, no fue por la falta de organización o recursos, sino por algo bien simple. El conjunto de creencias y costumbres que ya conformaban mi manera de pensar, juzgar y hasta de evaluar mi realidad.
Y de eso es que quiero hablarte en el siguiente blog, cómo tu mentalidad es donde vive el problema que todos dicen que quieren resolver: el miedo al fracaso. Mañana puedes recibir el regalo que siempre habías querido recibir con respecto a porqué dejas las cosas a medias, procrastinas o postergas todo.
¿Qué vas a hacer al respecto?

