El lugar donde reside el éxito
“Esta bien Jorge, ganaste. Tienes la razón”. Con esas palabras el caballero se dio media vuelta y se fue. Me dejó con la palabra en la boca. Y mientras más le quería argumentar o decir algo, más se alejaba y solo me decía: “tienes la razón”.
A partir de ese momento, hace casi treinta años, comenzó mi viaje hacia la inteligencia emocional. Durante los primeros treinta años de mi vida había creído que “saber más, tener la respuesta asertiva, demostrar que tenía la razón o los buenos argumentos” era lo que tenía que hacer para vivir.
En pocas palabras. Había que demostrar que mi coeficiente de inteligencia era lo suficientemente bueno para impresionar o ganar adeptos. No importa los medios, especialmente, siendo terco, no escuchando, no conectando, no pensando y, sobretodo, sin mostrar ni un ápice de empatía.
¡Qué equivocado estaba!
Mientras facilitaba un módulo de inteligencia emocional antenoche para un grupo de líderes, me percataba de la manera que empezó mi encuentro cercano del primer tipo con este importante aspecto que define el nivel de éxito que puede tener una persona en la vida.
El término inteligencia emocional nace en 1995 cuando el psicólogo e investigador Daniel Goleman lo define en su libro. Lo cierto es que este movimiento sin nombre comienza en el merco sur desde los 70. Goleman le pone nombre, pero el origen viene de más atrás.
¿Qué es lo que realmente quiere decir inteligencia emocional? La capacidad que tenemos los seres humanos de aprender a manejar nuestras emociones de manera productiva y hacernos conscientes de cómo afectan nuestra calidad de vida, de éxito y la manera en que impactamos nuestras relaciones con los demás.
¿Qué pilares y habilidades definen este importante aspecto?
En cuanto a pilares hay cuatro:
1. Auto-consciencia – eso es la manera en que tus emociones impactan y afectan a los que te rodean.
2. Auto-manejo – como tus emociones afectan tu manera de pensar, comportarte y reaccionar con los demás, antes de hacer las cosas.
3. Consciencia social – la manera en que tratas a personas que piensan diferente a ti (en cualquier aspecto).
4. Manejo de relaciones – como comunicas, trabajas en equipo, solucionas o enfrentas conflictos y elevas la calidad de tus relaciones.
Las habilidades que definen la inteligencia emocional son estas cinco:
1. Auto-consciencia – la manera en que impactas e influencias a los que te rodean.
2. Auto-regulación – las emociones que te cuestan gestionar o manejar, especialmente cuando estás solo y minan tu capacidad de crecer o mejorar.
3. Motivacion intrínseca (interna) – cuando permites que tus creencias o emociones te auto derroten, sabotees y no entregues lo mejor de ti.
4. Empatía – la manera en que escuchas, tu abres, eres vulnerable y te conectas con lo que realmente están sintiendo y viviendo lo demás.
5. Habilidades sociales – estas incluyen comunicación verbal y no verbal, la escucha generosa, la cooperación, el humor, la solución de conflictos y el liderazgo.
A partir de ese momento en que me dejaron con la razón y la palabra en la boca, empecé a trabajar en siete cosas específicamente:
1. Hacer pausas y no reaccionar a lo que me estaban diciendo. (Aprender a responder y no seguir en reacción automática). Respirar y cerrar la boca.
2. Dar un paso atrás cuando las emociones empezaban a elevarse. Ver el macro (el bosque) y no cegarme por el micro (el árbol) que no me deja ver el campo completo.
3. Aprender a reconocer mis emociones. Hasta admitir si sentía miedo, tristeza o enojo y no jugar el papel del fuerte.
4. Escucha generosa – en la manera y medida en que escucho, así se eleva mi capacidad de ser empático y conectar con la gente.
5. Practicar el positivismo auténtico y ver la oportunidad en todo.
6. Escribir diariamente lo que observo, siento y aprendo. Hay muchas formas de hacer esto.
7. Pedir retroalimentación constantemente, especialmente en áreas que quiero crecer y pedirla a personas que no se van a vender conmigo.
Me ha tomado tiempo trabajar, mejorar y elevar mi inteligencia emocional, pero ha sido fundamental para poder decir que hoy me siento mucho más claro de quién soy y cómo quiero relacionarme con el mundo. Tengo mucho camino por seguir aprendiendo. ¿Y tú?
¿Qué vas a hacer al respecto?

