Denzel Washington: claves para desarrollar tu talento
La semana pasada fui a ver «Gladiador II». No voy a entrar en detalles para que todo el mundo se dé la oportunidad de verla y llegar a su propia conclusión. De lo que sí voy a compartir es de uno de los protagonistas de ella: Denzel Washington. Cuando ví el primer avance (o corto) de la película a principios del año, me sorprendió mucho que Denzel fuera parte del elenco. El papel que tuvo, particularmente.
En estos días he estado viendo muchas de las entrevistas que Denzel ha realizado en diferentes partes del mundo, así como podcasts. Me ha llamado la atención dos cosas: el hecho de que ya habla de un «seudo retiro» de actuar para dedicarse más a dirigir y estar detrás de la cámara (no al frente de ellas). Y, de lo que hoy quiero compartir, «hablar de su arte y de la manera en que una persona que desea actuar, puede desarrollar y/o elevar su talento».
Antes de entrar a lo que compartió Washington, sería valioso mirar lo que puede agregarte en valor si lo llevas a tu propia vida. Aquí algunas preguntas que podrían apoyarte en el proceso de reflexión.
¿Qué te apasiona lo suficiente en tu vida que lo practicas de manera constante?
¿De qué manera el proceso de práctica, repetición, disciplina, observación, mejora, reto y desafío juega un papel en dicho proceso?
¿Qué nivel de importancia y/o compromiso tienes por el proceso de práctica?
¿Lo haces por el amor que sientes hacia ello o por lo obtienes o ganas de hacerlo (o quisieras ganar/obtener)?
¿Qué haces para ser mejor en ello?
¿Cuál sería el siguiente nivel en tu desarrollo o crecimiento?
¿Hasta dónde estás dispuesto a arriesgarte (o llegar) para lograrlo?
¿Qué tendrías que estar dispuesto a invertir para manifestarlo?
Si te das el permiso de ser honesto con estas preguntas, vas a mirar en una de dos direcciones. Lo que has obtenido en el pasado, lo que puede producir un sentido de logro. Nada malo, a menos que lo uses para proteger o defender lo que sigues haciendo (irrespectivo del resultado). Ahí el pasado se convierte en un tope de lo que puede ser descubrir un nuevo nivel en tu talento, habilidad o capacidad de lo que te apasiona hacer.
Ahora, si miras al futuro, de lo que es posible, ahí se puede abrir una nueva puerta. Esas respuestas pueden servirte de base o plataforma para definir lo que puede ser un nuevo capítulo en tu desarrollo, progreso o mejora continua. Recuerda, el futuro es inevitable y cómo eliges afrontarlo es opcional. Por eso el blog de hoy.
Si sigues este blog, verás que soy un fiel creyente en el valor de la práctica y la entrega en lo que haces. Claro que todos queremos resultados, pero si sólo vives por el resultado y no observar y descubrir QUIEN eres en lo que practicas, puedes vivir eternamente frustrado, enojado, insatisfecho y desconectado de una parte importante de tu realidad. Seth Godin escribió un libro dedicado a este tema, Ryan Holiday (conocido por sus libros sobre el estoicismo) constantemente habla del tema y Steven Pressfield, otro de mis mentores y figuras inspiradoras, habla del valor de la práctica en sus libros, videos y contenido en redes.
Washington, quien cumplió 70 años, lleva más de medio siglo en el mundo de la actuación. Ha sido galardonado como «uno de los mejores actores» en la historia del cine, dijo esto recientemente. Parte de lo que vas a leer a continuación fue transcrito y otra fue la manera en que interpreté sus palabras. Uso citas para darle crédito al creador del contenido. Ya mi manera de verlo no tendría sentido sin ello.
“La vida tiene tres etapas:
En la primera aprendes.
En la segunda obtienes.
En la tercera devuelves.
Para la primera requieres:
Exponerte.
No dependas de la opinion o lo que vive en redes sociales.
Calla/Usa el silencio para reflexionar y mirar adentro.
Aprende.
Relájate.
Mejora continuamente.
Para la segunda:
Retarte/Rebasa tus límites. Caminar hacia lo que te asusta e incomoda.
Rodearte de los que saben más que tú y te hacen mejor.
Valorarte.
Define tus principios y vive por ellos.
Poner límites.
Para la tercera:
No buscas, das.
No esperas, actúas.
No pides, ofreces.
Lo que das, es lo que se te devuelve”.
Yo no sé en que etapa de tu vida te encuentras. Eso no depende de tu edad. Ni del nivel de éxito, logro o desaciertos que hayas tenidos. Todo vuelve a recaer en lo que te apasiona hacer. Lo que practicas y estás dispuesto a dejarlo todo en la cancha. Pase lo que pase. Obtengas o no obtengas. Lo haces por una llama, un fuego interior, una pasión te impulsa a hacerlo. Hoy la vida no te está evaluando por el resultado, sino por el amor y la dedicación (o dirección) que la has dado a esa práctica.
Estás más que a tiempo de llevarlo en la dirección en la que quieres. Elevarlo hasta dónde mereces. Y de saber que pase lo que pase, cuando ya no estés en este plano, pudiste decirte a ti mismo: lo entregué todo y me voy satisfecho. Eso siempre ha estado en tus manos y de nadie más. ¿Qué esperas?
¿Qué vas a hacer al respecto?

