Decálogo para tus días malos
Hoy puede ser de esos días. Tal vez desde que sonó el despertador algo estaba fuera de orden. Quizás fue el nivel de energía o disposición con el que te levantaste. Un dolor inesperado o recurrente que no acaba de irse. Emocionalmente, por alguna razón que desconoces (o a lo mejor conoces pero has querido ignorar), te levantaste con una emoción que no te gusta. Algo inesperado sucedió, que no esperabas, que te ha sacado de tu centro (o no sabes como ponerte en él).
Es uno de esos días. La capa de Superman, la Mujer Maravilla, Hulk, la Roca o ese personaje con el que encaras tus días, no está a la altura de lo que pide la escena o el día. Quieres, pero no quieres. Puedes, pero no puedes. Sabes que fingirlo es algo que sabes hacer demasiado bien, que hoy no te puedes fingir a ti mismo. Eso sí que es un problema. No puedes engañar al que ya sabe engañar a todo el mundo.
El cuerpo, la mente y el alma, por no decir el audio y el video (lo que dices o muestras), no están en sincronía. Algo está fuera de onda. Lo más fácil es decirte esa charla auto motivacional de mierda que muchos se dicen. «Ignóralo, no hay tiempo para pensar, sentir, procesar. A nadie le interesa lo que pienso o estoy sintiendo. No quiero quitarle tiempo a nadie contándole mis cosas. Tú no debes estar sintiendo eso. Tienes que ser fuerte. Ya tú viviste varios procesos para manejar estoy se supone que no debes estar pasando por esto. Dale ponte la máscara de fuerte o invencible otra vez que nadie se va a dar cuenta».
El problema es que TU te das cuenta. Y, peor aún, sigues haciendo lo mismo cada vez que sucede.
Vas a tener días malos. Pesados. Inesperados. «Los que crees que NO deberías estar teniendo, pasando, sintiendo o viviendo». Todos los tienen. Si miras en la historia, hasta de los líderes más trascendentales de la historia, en cualquier rubro, tuvieron días malos.
¿Cuántas veces fue arrestado Martin Luther King, Jr.? Por lo menos 30. Detenido muchas más.
¿Cuántas veces Ghandi hizo huelgas de hambre como símbolo de manifestación pacífica? Por lo menos 17. Sin contar las veces que fue agredido.
¿Cuántas veces tuvo que someterse a operaciones y tratamientos de cáncer Steve Jobs luego de volver a adquirir Apple? Ocho años (del 2003 al 2011).
¿Cuántas veces tuvo que enfrentar traiciones y confrontaciones Jesús antes de morir? Dos. Judas cuando lo besó y Pedro que negó conocerlo. Sin contar todas las burlas y él escarnio público antes.
¿Cuántas veces fue traicionado Buda antes de morir por su propio primo Devadatta? Dos veces.
¿Cuántas derrotas políticas sufrió Abraham Lincoln antes de convertirse en Presidente de los Estados Unidos? Por lo menos 11, sin contar la muerte del amor de su vida.
El punto es que todos los seres humanos vamos a tener días malos. La oportunidad es ¿qué vas a hacer con ellos? Ayer leía un meme muy interesante que decía. «¿Tu rutina está construyendo tu futuro o manteniendo tu pasado? Cada vez que tienes un día malo tienes un rutina: ¿construye o recicla?
Yo digo que la diferencia entre todos los seres humanos radica en una sola cosa. La manera en que maneja sus días malos. Jim Rohn, uno de mis mentores y personas que más han impactado e influido en mi vida, decía: «la habilidad más importante que debe desarrollar toda persona es la de disciplinar sus desilusiones».
Todos vamos a vivir desilusiones, pérdidas, dolores, eventos inesperados o simplemente no vamos a saber qué hacer con un sentimiento, emoción o manejar ciertas situaciones. No nos prepararon para eso. Ni en casa, ni en la escuela, ni en la iglesia, ni tu pareja, ni tus amigos, ni en la Universidad (aún habiendo estudiado algo que pueda servirte de información) o en tu negocio. Por algo se llama vida.
Hoy puede ser uno de esos días para ti. Que no quieres salir de la cama, vestirte, ir a trabajar, enfrentar el mundo o no sabes qué más hacer con lo que estás sintiendo o pensando. Está bien. Esos días son parte del proceso. Tienen un propósito diferente. Si te das el permiso o la oportunidad de hacer algo diferente con ellos.
Este es el día que puedes hacer una de varias cosas (10):
1. Darte permiso a reconocerlo. No es uno de mis mejores días.
2. No verlo como algo malo, anormal o perpetuo. Es sólo un día. Este día.
3. Déjate sentir lo que sientes. No mentalmente, sino emocionalmente. Deja que las emociones fluyan a través de ti.
4. Escribe eso que sientes o piensas. Tal vez lo que crees o experimentas no es tan severo, malo o eterno como piensas. Escribir te confronta. Es una manera de tomar responsabilidad por tu experiencia de vida y no seguir cargando culpas, señalar o victimizarte.
5. Busca a alguien que pueda escucharte. Sólo escucharte. Dile que no quieres que te digan qué hacer, cómo resolverlo, cómo negarlo o superarlo. Ser escuchado.
6. Respira. Inhala vida, exhala tensión. Hazlo tantas veces sea necesario.
7. Hoy le vas a dar un descanso a tu capa de «super héroe» y vas a ser «un humano que siente y vive días difíciles» como todo el mundo. Hoy el héroe se humaniza. Por algo existe Clark Kent, Peter Parker, Bruno Díaz. No pueden escapar de su humanidad.
8. Sólo por hoy, le vas a decir al mundo que no vas a ser «la más fuerte, el que rescata a todo el mundo, la que lleva el mundo en sus espaldas, la que resuelve todos los problemas». Sólo por hoy.
9. Esta día te permitirás habitar tu mente, tu cuerpo y tus emociones. No las niegas, no las evitas o no buscas maneras de adormecerlas con comportamientos obsesivos o adictivos. Tú eliges como manejas ese trío, no ellas a ti.
10. Terminas tu día dando gracias por haberte dado el permiso de manejar un día difícil y no pretender que «todo está bien», «evitarlo», «reprimirlo en tu congestionada mente, cuerpo o baúl de sentimientos reprimidos». Agradeces por SER alguien diferente, darte permiso a Hacer algo diferente y ver qué eres capaz de lograr (Tener) algo diferente cuando eliges hacerlo.
¿Qué vas a hacer al respecto?

