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Cómo Derribar Tu Gran Muralla

Cómo derribar tu gran muralla

¿Qué está entre tú y lo que realmente quieres lograr o alcanzar? Dale. Date permiso de enumerar, afirmar o seguir creyendo que «todas las excusas, pretextos o justificaciones» que conoces a cabalidad son la razón por lo que no has logrado eso que realmente quieres. Vamos a pensar que todo lo que acabas de pensar, decir o escribir es cierto. Entonces estás diciendo algo muy alarmante: que la solución no está en tus manos, sino en algo externo. Y eso, mi querido y apreciado lector, puede ser la raíz de todo lo que esta sucediendo y por qué no logras eso que realmente quieres.

Ayer escribí sobre qué pasa cuando crees que lo has hecho todo. Uno de los puntos principales del escrito era que esa mentalidad «te convertía en una víctima profesional. Aceptada por la sociedad y, tristemente, por ti». Hubo varias personas que me enviaron mensajes sobre esta parte del escrito, ya que los conmovió. A lo que les dije: ¿qué pasa cuando dos cosas pueden ser ciertas a la vez? Pero por querer defender una, no te das cuenta como la otra te quita o resta poder. Eso es lo que pasa cuando defiendes o luchas por tus limitaciones. Terminas limitado por ellas y creyendo que «la vida es así».

¿Por qué te digo esto? En tu mente, tu crees y has convertido en realidad el que «dicha razón (o razones)» es lo que no te permite lograr o alcanzar eso que realmente quieres. Y al defender tus pretextos o excusas (y todo lo que has hecho), terminas ganando. Tienes la razón. Ahora, ¿a qué precio? Pierdes tu poder. Repito, no es lo mismo «tener la razón» que «tener tu poder».

Llevemos esto al siguiente nivel de altura o profundidad, como elijas verlo. Si ahora mismo «esa razón» (o razones) no fueran el problema, se hubiesen eliminado totalmente, ¿qué tendrías que hacer diferente? Tal vez la muralla China o el muro de Berlín viven dentro de ti y no fuera.

¿Qué maneras de SER tendrías que empezar a practicar con esta nueva forma de vivir?

¿Cuáles serían algunos de los cambios que tendrías que estar dispuesto a tomar en tu vida?

¿Qué riesgos tendrías que afrontar?

¿Cómo impactaría tu vida el tipo de decisiones y comportamientos que tuvieras que ejemplificar?

¿De qué manera tendrías que exponerte a la crítica, a ser señalado, juzgado, comparado o hasta empezar a sentir la manera en que las personas cerca de ti «aceptan o resisten» tu nueva forma de vivir?

¿Cómo tendrías que empezar a tomar un grado de responsabilidad, liderazgo, presencia, autonomía y/o presencia?

¿Qué limites tendrías que empezar a poner en muchos (o todos los aspectos de tu vida)?

¿En qué aspectos tendrías que prepararte, capacitarte o ser un total aprendiz para elevar tus probabilidades de éxito?

Estas ocho preguntas no tienen nada que ver con «el obstáculo o las razones por las que no has logrado lo que mas quieres». Al contrario, tienen que ver con algo con lo que puedes trabajar YA, y yo digo que es la verdadera razón por la que no lo has logrado. SER. Tus maneras de SER. Mientras esperas por TENER eso que crees que «falta» (por lo general muchos dicen que tiempo o dinero) y sigues en el HACER (lo que haces), nunca miras lo más importante. Tu SER y lo que puedes SER ahora, aquí, en este instante.

Anoche hablaba con un grupo de líderes con los que voy a trabajar este fin de semana en un entrenamiento de Abundancia y Prosperidad. Todos ya habían participado en este entrenamiento como participante y varios como staff (algunos están repitiendo en este rol). Les hice varias preguntas, entre ellas: ¿qué impacto tuvo en tu vida la primera vez que lo viviste como participante? Todos expresaron grandes descubrimientos y maneras en que rompieron barreras. Aquí fue cuando los sorprendí o reté.

¿Qué área de tu vida en este momento refleja escasez o te apegas a seguir haciendo lo mismo y no tienes al resultado o el logro que deseas? Hubo un silencio en la video conferencia. Una cosa es lo que aprendiste, sabes o lograste alguna vez; otra es saber que algo no funciona en tu vida. Pensar «que lo vas a resolver con conceptos del pasado» (por más buenos que sean) y no maneras de SER diferentes?

Esta mañana leía que «el proceso de volver a nuestra verdadera integridad» es un acto de auto consciencia, unido a un grado de valentía. No es meramente saber que «algo no anda bien o como quieres en tu vida», sino estar dispuesto a ser «humilde, vulnerable, honesto, abierto y disponible emocionalmente» para tomar acción al respecto. Integridad es unir «cuerpo, mente y espíritu» y ver cómo operan en armonía y de manera conectada.

Vivimos en un mundo tan materialista, tecnológico, amenazante y atemorizante, que la gente tiende a creer que «recuperar o vivir en integridad como ser humano es algo utópico, irreal, inalcanzable o sacrosanto». Todos nacemos con ella y es parte de nuestra esencia, el problema es que la perdemos en el camino y empezamos a defender mas las pérdidas que la unidad. Sanar nuestra heridas es inevitable, lo que es opcional es la manera en que lo hacemos. Y la consistencia con la que lo practicas y lo haces una parte consciente de tu cotidianidad es la oportunidad.

Lo que realmente está entre tú y lo que quieres lograr o manifestar en la vida no está afuera. Nunca lo estuvo, ni lo estará. Eso es una creencia de escasez, de carencia, de apego. La ilusión de separación que nuestro EGO quiere defender a toda costa para perpetuar una personalidad te lleva a creer que es así. Que no puedes cambiar «a menos de que…(llena el blanco con lo que crees o condiciones requeridas para que eso pase)». No fuiste creado por una fuerza tan poderosa, sabia, abundante e ilimitada, como para ser tan escaso, limitado, racional o condicional. Este puede ser el momento de descubrir ese SER qué habita en ti y sólo espera que confíes en lo que es capaz de lograr. Especialmente cuando crees que no.

¿Qué vas a hacer al respecto?

Lo que está entre tú y lo que quieres no es lo que crees.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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