Tu siempre serás recompensado
Ayer platicaba con un gran amigo y coach sobre un tema que me pega en estos tiempos. Algo que me parece que todos hemos vivido en algún momento y que bien puede ser de valor y guía pedir apoyo en momentos cuando podemos perder la objetividad con suma facilidad. Si algo he aprendido de todos los años que llevo trabajando en el campo de desarrollo personal es tener un círculo de influencia que rete tu manera de pensar y estés dispuesto a cuestionar tus premisas (creencias), especialmente en los momentos cuando crees que ya sabes lo que debes (y quieres) hacer.
¿Cómo reaccionar cuando las cosas no salen como quieres? Especialmente, cuando más crees que el resultado debe ser otro.
¿De qué manera manejas tus emociones para sirvan al beneficio de la mayoría de las personas que van a ser impactadas por la decisión que tomes?
Cuando sientes que no estás siendo compensado (o recompensado) de la manera en que deberías por el esfuerzo, la inversión o el afecto que le pones a la situación, ¿qué haces para no mandar todo a la mierda?
Estas eran algunas de las muchas preguntas que giraban en mi cabeza al momento de la plática. El dilema no era saber aplicarla estas preguntas al momento, ni mucho menos saber la respuesta adecuada. El punto de la conversación era cuestionar la manera en que YO estaba viendo la situación. Segundo, y tal vez lo más importante, desde que espacio interno iba a responder a lo que estoy viviendo.
Esos son los momentos, por lo menos para mi, en que más quiero que alguien externo pueda entrar a mi mundo interno y ver qué pienso, cómo veo las cosas y cómo pienso responder a lo que vivo. De no hacerlo, es bien fácil caer en la mentalidad de «yo sé como manejarlo, soy coach, lo he vivido antes, qué van a pensar los demás si pido apoyo, guía o dirección».
Nunca dejamos de ser seres humanos primero.
En mi caso, primero soy un ser humano. Me quito todas las etiquetas, clasificaciones, títulos o expectativas. Quiere decir que me permito reconocer que no me las sé todas. Tengo mucho por aprender, mejorar y/o crecer. No importa lo que sé, sino lo que puede ser un punto ciego que no estoy viendo en este momento que sería valioso ver y tomar en cuenta. Ahí vive una gran oportunidad. (Esto es algo que antes no haría).
Luego de explicarle a mi amigo la situación, me dijo muchas cosas que fueron de mucho valor personal para mí y para ver toda la situación de manera diferente. En particular hubo una cosa que me dijo que había olvidado y que me hizo todo el sentido del mundo.
La ley de la compensación de la prosperidad.
El Universo no desperdicia nada. Nunca. No importa lo que tú hayas invertido, sea emocional, económico, mental, energético, espiritual o sicológico, el Universo te compensa de igual o mayor forma. Si le invertiste años a una relación de pareja, un negocio, a tu familia o lo que sea, y terminaste sintiéndote utilizado, traicionado, engañado, no reconocido o sin un retorno conmensurable con tu inversión, el Universo tiene algo mejor para ti. Eso sí, requieres revisar, ver de manera responsable cómo generaste esto en tu vida, soltarlo, perdonarlo y seguir caminando hacia lo que quieres y mereces.
Eso sí, requieres trabajarlo. Soltarlo. Pero de verdad, poder mirar la situación sin apego, sin resentimiento, sin energía y, sin lo más desafiante: libre de tu EGO. Lo que más te puede costar. Ahí es donde pueden salir a relucir tus necesidades de desquite, revancha, resentimiento, quejarte, señalar, atacar, etc. En pocas palabras, tus heridas van a querer pedir reclamos.
Ahí es cuando requieres hacer el trabajo. No tiene que ver con el otro, sino contigo mismo. Por algo sucede la situación. Para qué aprendas, crezcas, realmente liberes y pases al siguiente nivel de consciencia, de grandeza. De lo contrario, seguirás atrapado en el mismo ciclo de escasez, de EGO, de violencia y de miedo al que perteneces.
Es pasar de un círculo vicioso a uno virtuoso.
Si algo le agradezco a mi amigo es que me ve en mis más grandes posibilidades. No se vende conmigo. Es bien fácil terminar la llamada y querer tener la razón y hacer lo que me da la gana. Pero si realmente quiero aprender y crecer, este es el momento de escuchar, aplicar, soltar y seguir caminando. De lo contrario, sigo perdiendo mi tiempo y el de las personas que me quieren. Esas son las oportunidades que la vida te brinda que te permiten dar un salto cuántico y no seguir sumido en el drama, en la martirización, resignarte o quedarte enganchado años.
La vida es demasiado corta.
¿Qué vas a hacer al respecto?

