Metas que alteran tu destino
Nada como sentir los nervios cuando vas a comenzar algo. Especialmente, por primera vez. Ya arrancamos con el primer reto «100X100al100%». Tenemos un grupo de casi ochenta personas de cinco países trabajando en las primeras dos etapas más importantes del reto: definir su meta y crear su plan de acción. Esos dos puntos dicen mucho de todo ser humano, no sólo en una evento como este, sino cómo se aproximan a crecer, declarar, definir y lograr metas en su vida.
En lo personal, tanto yo como los coaches que somos parte del RETO, sentimos esos nervios de manera mucho más puntual. Por ser la primera vez que nos lanzamos a hacer algo de esta naturaleza y por también ser participantes (no en el reto) con metas en este mismo periodo de tiempo. Sentir que estás poniendo a prueba lo que vendes y compartes con el mundo produce estos nervios y más.
Ayer leía algo del autor Adam Grant que decía y me confirmó porqué hacer este reto: «lo mejor que puedes hacer para crecer y conocer quién eres es buscar la incomodidad. El no saber qué va a pasar es parte del proceso. Más que enfocarte en el resultado, saber que el proceso que estás por comenzar te llevará a conocer una parte de ti que jamás hubieses conocido de haberte quedado en tu zona cómoda. Aprender a vivir en la incomodidad es el mejor regalo que puedes hacerte». Mi blog de ayer toca ese miedo.
Anoche le compartía en la charla introductoria a los participantes que «claro que todos queremos ganar. El ego se siente importante, reconocido, capaz y grande con un logro o victoria. En este espacio de 100 días lo más que buscamos es que aprendas a enamorarte del proceso. Qué disfrutes el camino y no meramente enfocarte en el destino».
Vivimos en tiempos donde tenemos tanta información a la mano (lo que llamo nuestra promiscuidad informativa) que nos lleva a empezar mil cosas y no terminar ninguna. Cuando llega el momento de atravesar esa barrera, ese miedo, ese tope al que muchas veces llegamos, desistimos. Como la era de la informática te invita a aislarte, trabajar solo y, de cierta manera, seguir perpetuando tus formas o patrones por más información que tengas, tienes la «data», pero falta «la acción precisa en el momento indicado».
Hoy tú que me lees, te invito a que consideres un par de preguntas: «¿cuál sería una meta que valdría la pena dedicarle no sólo el tiempo requerido, sino ponerle la inversión emocional porque significa mucho para ti en este momento de tu vida? Me refiero a una meta que tenga IMPACTO y RELEVANCIA en tu vida. Que si la logras, o por lo menos te acercas a completarla entre hoy y el Día de Navidad, digas: «¡WAO! No sé cómo lo hice, pero no soy la misma persona y siento que este logro deja una huella en mi vida».
Toda meta tiene una razón de ser. No estoy aquí para cuestionarla. Tú ser sí sabe lo que significa cada una. Si, una meta de dinero te puede sacar de un apuro (es algo que haces cada vez que sientes el mismo pellizco); perder peso es algo que puede ser significativo por muchas razones. De la misma manera pueden haber muchos otros logros que te muevan.
Ahora, ¿ una meta qué te marque, que deje en huella en tu ser y te lleve a ser alguien quien nunca has sido son pocas? Esas que te dan miedito, que sabes que una parte de tu ser (la que digo que es tu espíritu o tu parte que trasciende lo humano) pide que la escuches. Que te lances. Saca esa valentía. Enfrenta esa incomodidad. Basta ya de huirle. El miedo no es el problema, es la manera en que lo ves y lo interpretas. ¿Qué tal si el miedo está presente para una sola cosa: que descubras algo de ti que no conoces? No se trata de la meta, sino de ti. Ella es un vehículo y el verdadero resultado eres tú.
Hubo dos preguntas que esta mañana me hicieron reflexionar mucho sobre precisar y definir las metas en las que voy a trabajar en estos 100 días. ¿Vale la pena esta meta por el impacto y relevancia que puede tener en mi vida, más que simplemente lograr algo? ¿Es el momento ideal para ser alguien quien nunca he sido, ya que nunca va a ver el momento perfecto? La incomodidad es así. La incertidumbre es así. El descubrimiento requiere eso. Yo le llamo «metas que definen tu destino» (en algunos casos, lo alteran).
Yo digo que las metas son oportunidades de liberarte. De soltar lo que ya conoces de ti, para descubrir quién puedes ser. No es seguir operando del «yo sé», sino experimentar el «yo no sé que no yo sé». En la acción. Vivir el proceso. Sentir esas mariposas y caminar con ellas ya que te van a llevar a una mejor versión de ti. Tú lo mereces. La vida que quieres lo merece. El mundo no sólo lo merece, sino que espera fervientemente por ello.
¿Qué vas a hacer al respecto para cerrar el 2024 con un reto que marque tu vida?

