La vida en 3D
Hoy nuestro bloguero invitado es un amigo y hermano, Master Coach en PNL, Facilitador certificado de Lego Serious Play, consultor empresarial y escritor, Sergio Hernández Ledward.
En estos días tuve la fortuna de mirar -¡2 veces!- la hermosa película Avatar, el camino del agua. James Cameron logró crear nuevamente un mundo de infinita belleza, nos entregó un maravilloso documental de fantasía que nos invita a cuidar y defender nuestro propio mundo, a conectarnos con nuestra propia tribu y a decirnos “te veo” con profundidad unos a otros. Me puse los lentes para mirar en 3D y durante 3 horas 20 minutos me sumergí literalmente en el planeta Pandora, nunca había experimentado una película en tercera dimensión tan bien hecha, varias veces extendí la mano para intentar tocar las imágenes que me envolvían.
Una de las reflexiones que me dejó es que muchas veces no nos ponemos los lentes de 3D y experimentamos la vida en sólo 2 dimensiones, pensamos en polaridades como si fuera uno de esos apagadores de la luz eléctrica con sólo dos posiciones posibles, como si la vida ocurriera en blanco y negro, como si sólo hubiera arriba-abajo, bueno-malo, pobre-rico, éxito-fracaso, trabajo-descanso, salud-enfermedad… y así hasta el infinito generando una perspectiva plana y perdiéndonos la posibilidad de un mundo en 3 (o más) dimensiones.
El año 2023 comienza a toda velocidad con su regalo de vida, oportunidades, encuentros, riqueza, seguramente también con su dosis de dificultades, pérdidas y lecciones por aprender. ¿Cómo podemos vivirlo en 3D? ¿Cuáles serían los lentes que nos permitan envolvernos de su color y su belleza?
Hace algunos años tomando un taller con Robert Dilts -uno de los grandes maestros de Programación Neurolingüística- nos hablaba de las 3 energías arquetípicas al alcance de todo ser humano, de las 3 cualidades que de modo natural fluyen por los más pequeños y que tristemente algunos bloqueamos al crecer. ¡Son las 3 dimensiones con las que quiero experimentar este nuevo año! Son las que deseo que te acompañen mientras caminas tu propio sendero.
1ª dimensión: La fuerza. El ser humano es fuerte, resiliente, decidido, aventado, perseverante. Es la energía del guerrero, a nuestro alcance desde muy pequeños; nos ha hecho crecer, nos ha impulsado a levantarnos una y otra vez. Sin ella difícilmente logramos nuestras metas, se vuelve casi imposible resolver nuestros problemas y crecer a la persona que podemos ser. Sin duda alguna, el mundo necesita de nuestra fortaleza, nos está invitando a ponernos de pie, a pararnos firmes, a reconocernos y decir “este soy yo, esta soy yo”, “esto es lo que es importante para mi”, “esto es lo que yo defiendo”. que te reconozcas y digas “este soy yo”, “esta soy yo”.
2ª dimensión: El amor. El ser humano es amoroso, sabe abrazar y tender la mano, busca compartir, pertenecer, sanar al otro, acompañar su risa o su llanto. Esta es la energía del amigo, de la sanadora, a nuestro alcance desde siempre; nos hace sonreír con la alegría del otro, nos vuelve empáticos, solidarios, útiles para nuestra familia, nuestros clientes, nuestro mundo. Sin esta dimensión nos volvemos duros, indiferentes, fríos, inhumanos. El mundo está pidiendo que crezca nuestro amor, sin duda es necesario, nos invita a extender la mano, a mirar con suavidad, a interesarnos verdaderamente por el niño y el anciano, a no sólo decir “soy” sino “somos”
¡Que falta nos hacen fuerza y amor! No una o la otra, sino las dos. Sin embargo, aún falta una dimensión, una que con frecuencia olvidamos y que cuando no está presente la vida pierde profundidad, frescura, sabor.
3ª dimensión: El juego. ¡Si! Aunque no lo creas: el juego. El ser humano es juguetón, divertido, risueño, espontáneo, ligero. Esta es la energía del niño que con frecuencia bloqueamos al crecer, pero que siempre está a nuestro alcance; nos hace bailar, cantar en la ducha, reírnos de nosotros mismos, pensar fuera de la caja, imaginar nuevas posibilidades, atrevernos a seguir soñando. Cuando el juego esta ausente nos volvemos rígidos, predecibles, juzgamos al otro ¡y a nosotros mismos! con dureza, bloqueamos nuestra fuente natural de energía y entonces la vida, el trabajo, las relaciones se vuelven muy cansadas. Así que date cuenta que el mundo nos está pidiendo que juguemos más, que juguemos mejor, que recuperemos la risa, que soltemos la autoimportancia, que respondamos a los retos de la vida con creatividad, sonriendo y guiñando el ojo.
Estamos diseñados para ser fuertes, estamos diseñados para amar y como dijo el genetista Stuart Brown “lo que hace excepcional a la especie humana es que estamos diseñados para jugar durante toda la vida”.
Fuerza. Amor. Juego. Te deseo que estas 3 dimensiones estén muy presentes a lo largo del 2023 y que te permitan recordar que la vida no es plana, que es una obra de arte incluso más hermosa que el planeta Pandora y todos sus efectos especiales.
Sergio Hernández Ledward
www.linkedin.com/in/sergiohernandezledward/
www.facebook.com/SergioHLedward


¡Que gusto colaborar en este espacio Jorge! Espero que sea útil para muchos. Un abrazo con fuerza, amor y juego