La gula informativa y el robo de tus sueños
Hay días que me encanta ir a comer en un bufet. Ya sea en el desayuno, el brunch o, en ocasiones, la cena. Este formato me permite tener varias opciones. Elegir lo que quiera. Comer cuanto quiera. Las veces que quiera. Sin esperar, ya que todo está hecho. El problema, en algunas ocasiones, es al terminar. El haber comido demás por haber querido aprovechar la oportunidad y sacarle el máximo, me deja sintiéndome culpable, lento, pesado. Y, para completar, hasta comí algunas cosas que en realidad no quería comer. No escuché mi cuerpo, sino mi mente.
¿Cómo evitar caer en la gula? Y no me refiero meramente en la gula de comer. Existen varios tipos de gula. Sí, estoy usando el término libremente. Si quieres, llámale obsesión compulsiva, acumular o querer tener demás. Hay una gula, que hoy le pongo este nombre, pero en diferentes blogs lo había llamado de otra forma.
La gula de la información.
Somos consumidores incansables, insaciables e irreverentes de la información. Ya sea por adicción, compulsión, desesperación, ansiedad o la razón que sea, la cantidad de data que consumimos es impresionante. Por no decir alarmante. Y no parece disminuir o reducirse.
¿Qué pasa cuándo la capacidad de almacenamiento en tu servidor se llena? Haces una de dos cosas. Empiezas a vaciar o eliminar todo los correos, fotos, aplicaciones o lo que acumule espacio en tu nube. O compras más espacio y sigues acumulando. Muchos nunca se cuestionan qué pasa con tu mente cuando te dedicas todos los días a meterle contenido y más contenido.
Nunca vas a recibir un aviso de que tu nube está llena. Pero lo puedes ver en tu vida, tus acciones, tu salud, tu bienestar y, lo más importante, la manera en que te mueves hacia tus sueños. ¿Por qué tanta gente vive sintiendo el llamado «síndrome del impostor», «quiere seguir aprendiendo», «no se siente preparado» (aunque ha tomado veinte cursos, tantos diplomados y sigue consumiendo data con libros, videos, audios y otras formas más) o simplemente «no se la cree»? La gula informativa no se traduce en desarrollo de habilidades o en atravesar tus creencias limitantes. Sólo la acción comprometida lo hace.
Eso es el efecto de tu nube. Está llena y al tener tanta, no te permite procesar, faltar, usar y apostarle a los pasos que requieres tomar. Ahí es donde mucha gente colapsa lo que es crecimiento personal y desarrollo personal. Todo proceso de crecimiento requiere una etapa de aprendizaje. Pero si no te lanzas, te expones y comienzas a crecer de la experiencia, vas a seguir acumulando y acumulando. Eso es la diferencia entre un método educativo (escribí un blog sobre esto hace unas semanas) y un sistema de aprendizaje.
Un sistema de aprendizaje requiere auto manejo, auto regulación, enfoque y disciplina. Crecer duele, requiere saber que eres capaz de hacer cosas. Eso se gana exponiéndote. Al principio vas a ser torpe, sin pulir, se van a ver las brechas de crecimiento que requieres aprender. No puedes quedarte en la escuela toda la vida. Nunca vas a estar preparado para todo. Especialmente para lo que no esperas que suceda. Y va a suceder. Te lo aseguro.
Tú puedes dejar de estar comiendo desmesuradamente en el bufet de la información. De comer y comer data indiscriminadamente. Empezar a escuchar tu SER. ¿Cuáles son los conocimientos que ya tengo que realmente requiero traducir a la aplicabilidad? ¿Qué habilidades ya tengo la información y es el momento de pasar al gimnasio de la acción? ¿Qué filtros (internos o externos) requiero empezar a usar y aplicar para que no se sature mi nube mental?
Aquí nadie te va a quitar el plato de la boca. Es más, el bufet está abierto las 24 horas, los 365 días del año. Y lo tienes a la mano. Lo que lo hace más peligroso, inconsciente y adictivo. Tal vez ya llegaste al nivel de estar sobrepeso y no te has dado cuenta. Pero lo sientes y lo notas en todo lo que no haces. El tiempo pasa…y no espera por ti…tus sueños te esperan.
¿Qué vas a hacer al respecto?

