El secreto de la plenitud
Ayer platicaba con un par de personas sobre un tema que suele causar estrés, angustia y/o ansiedad para mucha gente. ¿Cuál es mi propósito? Es una pregunta que genera mucho debate, ya sea interno o externo, por la manera en que mucha gente quieres responderla.
El problema principal con la pregunta no es la respuesta en sí. Claro que todos queremos tener claridad, certeza o seguridad de algo a lo que le dedicamos una parte considerable de la vida. Pero hacerte la pregunta, esperando la respuesta correcta o sin ni siquiera considerar la posibilidad de aprender de la experiencia, hace que la pregunta no sea genuina o auténtica.
Me explico. Cuando mucha gente le preguntas ¿cual es tu propósito?, muchas veces quieren tener la certeza de la respuesta. Te dicen cosas como «voy a poder vivir de ello, hacer dinero, no morirme de hambre, no ser criticado, tener la aprobación de los demás, no enfrentar rechazo o conflictos, tener una curva de crecimiento o de desarrollo lineal o predecible». Y una serie de respuestas que en realidad no tienen nada que ver con el propósito, sino con el miedo a la desconocido o lo incierto.
¿Qué vino primero: el huevo o la gallina? ¿Qué va delante: la carreta o el burro?
Anoche escuchaba a un autor llamado Scott Galloway en el programa de Bill Maher compartiendo algo que me parece totalmente cierto. ¨No pierdas tu tiempo tratando de definir tu propósito. Define un talento, algo que en lo que eres o pudieras ser bueno y enfócate en eso. Haz lo que hace todo el mundo, trabaja, se esfuerza, aprende, tiene altas y bajas y gana dinero de lo que hace».
Mucha gente no quiere hacer la inversión de tiempo, energía, esfuerzo y, la más importante, emocional sin no tiene la «llamada garantía o certeza de ser eso a lo que vine a este mundo». Otros alegan: «y si resulta ser que no era lo que realmente vine a hacer a este mundo». Viven constantemente jugando el juego del desconfiado y mientras tanto, se pierden del secreto más importante: «descubrir quién eres en el camino».
¿Cuánta gente hace dinero haciendo lo que NO le gusta o detesta hacer? Más de lo que te imaginas. ¿Conoces alguna persona que se queda en un empleo, por el sueldo que reciben, pero no por el amor o el disfrute que siente al hacerlo? No me lo digas. ¿Cuántas personas conoces que saben lo que quieren hacer, pero por el miedo «al qué dirán» no lo hacen?
Al final del día, si somos totalmente honestos y realistas, nadie sabe si lo que hace es su propósito. Lo que sí podemos ver, sentir y hasta escuchar es el amor, el gusto, la pasión, entrega, la dedicación y la disciplina con lo que lo hacen. La experiencia que sientes al estar cerca de estas personas te dice que estas personas «aman crear lo que hacen» Puede ser cocinar, bailar, pintar, llevar la contabilidad, conducir un coche, hablar con personas en una consulta, dibujar, hacer planos, construir, lo que sea.
El secreto es identificar un talento y empezar a trabajarlo. Soy testigo y ejemplo de ello. Yo quería ser médico y nunca terminé mis estudios en la Universidad. Fui identificando talentos y habilidades en el camino. No supe, ni me pregunté cuál era mi propósito. Sólo empecé a hacer las cosas con una mentalidad de crecimiento, de aprender, de ponerle amor a lo que hago y enfocarme en darle el mejor servicio que la persona pueda recibir en lo que hago. Nunca me dije, si voy a vivir de esto o si es lo que vine a hacer a este mundo. Eso sí, supe que le puse amor a todo lo que hice. Eso no me evitó sufrir desilusiones, traiciones, dolor, tristeza, pero intensas alegrías, placeres, descubrimientos y, lo mejor de todo, un cofre lleno de recuerdos que TODOS atesoro con gratitud, respeto y humildad.
Como aprendí una vez en un libro del mismo nombre: «haz lo que amas y el dinero te seguirá».
Jamás hubiese pensado que tomar riesgos con habilidades que no sabía que tenía, pero tendría que estar dispuesto a aprender y me abrirían tantas puertas. Me llevarían a lanzarme tras ciertas oportunidades para convertirme en periodista, luego independiente y luego coach. Las experiencias, la gente que he conocido y la cantidad de lugares que he podido visitar por ello jamás me lo imaginé. Si me hubiese preguntado a los 20 o 30 si estaría haciendo eso, te hubiese respondido: ¿qué crees, si no aprendí eso o lo estudié? Pues, la vida tenía un regalo para mí, al abrirme a aprender para recibirlo.
Hace poco escuché en un podcast lo siguiente. Si pudieras decirle algo a tu versión de 18 años, ¿qué le dirías? Yo le diría, «lánzate a desarrollar habilidades, confía en ti y aprende en el camino. Gana experiencia y haz las cosas con amor y pasión. Eso sí, le diría, aprende a manejar tu dinero y cuando lleguen cambios en el mundo como la internet y la inteligencia artificial, lánzate a aprender de ello».
Hoy no esperes definir tu propósito, sólo identifica una habilidad o talento y sácale el juego.
¿Qué vas a hacer al respecto?

