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El Regalo De La Vida Y Lo Frágil Que Puede Ser

El regalo de la vida y lo frágil que puede ser

«He visto el fuego y he visto la lluvia. He visto días soleados que pensé que jamás terminarían. He visto momentos solitarios en los que pensé que jamás encontraría un amigo. Pero siempre pensé que te volvería a ver». (Tomado de la canción Fire and Rain, de James Taylor).

Ayer un amigo se me acercó para compartirme el pasaje de un libro. El pasaje era sobre la muerte, aunque en realidad de lo que hablaba era la vida. Y no la vida como un concepto o un camino que todos pasamos de alguna manera o forma. Era de ver la vida como un acto de estar presente, consciente, conectado, abierto, expuesto a lo que te muestra. En pocas palabras: todo aquello que te lleva a sentirte vivo y saber que la vida es un privilegio.

Por alguna razón James Taylor despierta eso en mí. Este extraordinario cantautor llegó a mi vida a los cinco/seis años. Mis hermanos Ada y Ramón Luis, eran fanáticos del llamado «folk, bluegrass o country blues rock». Un estilo que se apoderó del escenario musical en los 70 y en el cual figuras como Taylor, Carole King, Carly Simon, Joni Mitchell y Crosby, Stills, Nash and Young, entre muchas otras, se hicieron leyendas.

Un género musical muy acústico (guitarra, voces, melodías, piano) en su expresión y presentación. Con letras, historias y composiciones de corte muy personal. Al ser tan relajado el estilo, la cercanía, el contacto y la conexión era algo muy natural. Tal vez por eso muchas canciones de esa época me conectan con parte de mi niñez, de la inocencia de la vida, de la expresión simple y de decir las cosas desde el amor (aunque algunos temas podrían girar en torno a la muerte, el desamor, la traición u otros aspectos de la vida).

Esta canción de Taylor, fue inspirada en la muerte de una amiga. Taylor en muchas entrevistas habla de que «por estar ocupado», nunca sacó el tiempo de estar (físicamente) con su amiga. Y al enfrentar la inesperada muerte de una amiga, tan joven, se sintió no sólo en shock y triste, sino conmovido e inspirado.

«Justo ayer en la mañana, me dejaron saber qué habías partido. Suzanne, los planes que hicieron, marcaron un fin para ti. Salí a caminar esta mañana y escribí esta canción. Ahora no sé a quién se la puedo enviar». (Parte de Fire and Rain, de James Taylor). Puedes escucharla aquí https://youtu.be/FmWrJSBgyQk?si=Q7Ptx8eWZq7XEV03.

Así de frágil puede ser la vida. Hoy están (o estamos) y mañana no es una garantía. Y lo fácil que es caer en el automático, en la desconexión, en la indiferencia, en la condicionalidad, en la polaridad, en la selectividad y en tantas otras cosas. Y lo triste es que podemos perdernos en esto toda una vida y pensar que eso es la vida, que eso es vivir. No lo es.

Por eso cuando la vida me presenta retos, cuando deseo tocar mis sentimientos más profundos, si estoy sintiéndome rebasado, triste, sólo o lo que sea, busco a figuras como James Taylor. Es darme el permiso de sentir y liberarlo (y aveces pues ser muy catártico). Hay docenas de canciones de Taylor que tocan las más profundas fibras de mi corazón. He tenido el privilegio de verlo en directo un par de veces (una en Puerto Rico). Escucharlo con su banda, y en momentos del concierto, cuando es sólo James tocando su guitarra y escuchar su voz es uno de los placeres que la vida nos regala en la música.

«He estado buscando en mi mente momentos llevaderos y felices. De espaldas a la luz del sol. Dios sabe, que cuando los fríos vientos soplan te harán voltear la cabeza. Bueno, hay horas de tiempo que podemos pasar en el teléfono, para hablar de las cosas que pueden pasar. Dulces sueños y máquinas que vuelan se hacen pedazos en el suelo». (Parte de Fire and Rain, de James Taylor).

En tiempos cuando la verdadera comunicación de ser y estar con la gente (en persona) es reemplazado con mensajes de texto, WhatsApp, videos. Estar ocupado es una cosa, pero vivimos tan distraídos que el tiempo parece pasar en un abrir y cerrar de ojos. Podemos estar aquí hoy… mañana nadie sabe. No importa el tiempo, el momento, ni mucho menos la edad. Sabemos que somos mortales, pero vivimos como si fuéramos inmortales.

Y sí, la vida es un misterio. Nunca podremos controlar lo que sucede, ni cuándo sucederá. Lo único que podemos hacer es estar presentes, valorar cada momento y apreciar las personas en nuestra vida lo mas posible. Sobretodo, pasar tiempo con ellas. Por que «hemos visto el fuego y hemos visto la lluvia«…

¿Qué vas a hacer al respecto?

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Aveces por dar por sentado tantas cosas y olvidamos que la vida es un regalo y puede ser bien frágil.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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