¡Deja de menospreciar tu poder!
«Todos nos usamos de alguna manera. Yo uso a la gente y la gente me usa a mí. Y no lo digo de mala manera. Me refiero a lo que es una parte de toda relación entre dos personas. Claro que hay un acuerdo, amor y muchas otros factores, pero si lo miras desde una perspectiva honesta, es una manera de usarnos». Jamás olvido esos comentarios de Madonna, cuando estuve de reportero cubriendo su gira «Blonde Ambition», a principios de los años 90.
En ese momento, dichos comentarios causaron furor y polarización entre la gente. Algo muy común de Madonna durante gran parte de su carrera. Era brutalmente honesta, directa, y claro, controversial. Especialmente al decir cosas que típicamente la mujer no decía públicamente. Se puede decir que siempre ha habido alguna figura, especialmente entre las mujeres, que han sido las pioneras en romper estereotipos, etiquetas y tabúes sociales.
Ahora, detrás del comentario de Madonna vive una gran realidad que no ha cambiado mucho a lo largo de la historia de la humanidad. La manera en que el ser humano es rehén de sus creencias limitantes y culturales. En pocas palabras, las creencias y cosas que nos usan, ya que le damos nuestro activo más importante: nuestro poder.
Aquí algunas cosas de las que somos rehenes en la vida:
- Buscar la aprobación o la atención
- Ser preso del qué dirían o qué pensarán los demás
- Evitar el conflicto
- Decir la verdad
- Ser honesto
- Mostrar nuestra autenticidad
- Externar o sentir nuestros sentimientos
- Comunicar lo que realmente pensamos
- Querer tener la razón, el control
- Lucir bien, nuestra imagen
- Nuestras emociones y la falta de saber manejarlas
- Muchas cosas más… nuestro celular, por ejemplo
Esto se puede resumir en una pregunta: ¿qué te está usando en la vida? Estoy claro que muchos podrán reaccionar y decir, «nada me usa; al contrario, yo uso esas cosas». Si miras detenidamente, ¿cuántas veces esas cosas mencionadas, así como muchas otras, las haces inconscientemente? Es más, ¿son tus razones, excusas, pretextos o historias para no hacer lo que realmente quieres hacer? Ahí ya eso que dices, te usa.
Sé sincero, cuántas veces te has dicho o le has dicho a alguien…
- No tengo tiempo
- No tengo dinero
- Por culpa del trabajo
- No me la creo
- Me van a decir que no o me van a rechazar
- La pereza
- No me da la gana
- Resistencia a la autoridad
- No eres congruente entre lo que piensas, sientes y/o dices
- Muchas otras que sabes que son usadas por ti pero en realidad te usan a ti (y no nos damos cuenta)
Lo más triste es que vivimos en piloto automático, desconectados emocionalmente en gran medida para protegernos, que pueden pasar años sin ni siquiera verlo. Perdemos el foco, la atención, nos drenamos y nuestra energía, nuestro más preciado recurso, termina chupada. Terminamos atrapados.
Es por eso que vivimos momentos donde condiciones como la ansiedad, la fatiga (mental, emocional o física), la preocupación constante, procrastinar o posponer, la inseguridad, la indecisión y mucho más, son síntomas de la manera en que «lo externo nos usa». Por eso muchos se sienten usados.
El pasado amábamos la gente y usábamos las cosas, ahora amamos las cosas y usamos a la gente.
Hace poco más de treinta años escuché esta frase por primera vez. Me alarmó y me dejó perturbado por lo fría y deshumanizada que sonaba. Hoy veo que era un aviso de lo que venía. Si unimos a esto la tecnología, la data esfera y la manera en que el consumismo ha reemplazado mucho de nuestra humanidad, nos es de extrañar ver qué nuestra atención, nuestro enfoque y nuestra energía vive dispersa. (Y eso es otra forma en que lo externo nos usa).
Por un momento, eliminemos todo lo externo. Piensa que nada de lo externo te usa. Sólo mira lo interno. Tus conversaciones internas, tus creencias y todas las justificaciones o racionalizaciones que te das son las que más te usan. Cada vez que explicas, te excusas, evades, te escondes, ignoras, o resistes, te usa. Tal vez la pregunta más simple y poderosa es: ¿Cuándo vas a empezar a vivir como realmente mereces y no seguir desperdiciando tu energía y poder? Basta de permitirte ser usado por todas las cosas que crees que hoy usas, pero en realidad son convenientes para quedarte en la mediocridad y no ser tu mejor versión.
¿Qué vas a hacer al respecto?

