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Michael Y El Pensamiento Intocable

Michael y el pensamiento intocable

Todavía no lo podía creer. Todo parecía algo surrealista. Apenas ocho meses antes este mundo era totalmente desconocido para mí y no estaba dentro de mis planes. Pensar que en ese momento estaba en sexta fila para ver lo que se consideraba a una de las más grandes estrellas de la música en la historia.

Justo cuando estaba en plena fantasía mental, las luces se apagaron. La energía dentro del lugar era vibrante, elevada y repleta de anticipación. Los gritos de alegría comenzaron a sentirse. La gente quería ver de una a esta figura que ya había revolucionado al mundo con sus videos por MTV.

De la nada, apareció una enorme pantalla repleta de luces colocada al mismo nivel de la tarima. Al encenderse todas las luces, todos los que estábamos sentados en el área de arena quedamos iluminados. Ahí los gritos comenzaron a subir de volumen y de tono. En la pantalla comenzaron a proyectarse de manera animada los zapatos negros y los calcetines de brillantes que te dejaban saber, sin lugar a dudas, quien era y como hacía su entrada triunfal a la escena.

Paso a paso, elevando la anticipación. Cada paso reproducía el sonido de su caminar. Justo cuando los pasos animados llegaron al centro de la tarima, la pantalla comenzó a subir lentamente y un espeso humo blanco comenzó a inundar la tarima. Justo cuando la pantalla se colocó a unos 10 metros sobre el nivel del escenario, la banda irrumpió a tocar la canción «Wanna Be Startin’ Something» y ahí apareció la figura que todos querían ver: Michael Jackson.

Jackson y su gira en respaldo a su disco «Bad» hacían parada en el Madison Square Garden en Nueva York. Con cada canción que escuchaba, menos podía creer que yo estaba ahí y, mucho menos, cubriéndolo como un reportero para el diario El Nuevo Día en Puerto Rico. No era posible procesarlo tanto en mi mente en ese momento. Nunca había estudiado periodismo y apenas ocho meses antes yo estaba trabajando de empleado en una tienda de música. Lo menos que pensaría yo era estar en Nueva York cubriendo, a lo largo de 6 días, dos eventos de esta magnitud: los Grammys y Michael Jackson para un diario.

Las cosas siempre cambian

De ese día han pasando casi treinta y cinco años. Michael Jackson falleció hace casi doce años (junio del 2009). Entre la fecha de su concierto y su muerte, muchas cosas cambiaron en la vida de Jackson. Particularmente la percepción pública al darse a conocer muchos de sus comportamientos de abuso sexual hacia los niños. Para muchos, a partir de ese momento, la figura o la admiración hacia Michael Jackson murió. Ya sus logros como artista quedaron tronchados por sus actos.

Nota aclaratoria: No condono, ni acepto, ni promuevo este tipo de comportamiento de abuso (de cualquier tipo) de parte de Michael, ningún artista, amigo o persona. Sin lugar a excepciones. Ahora, lo que voy a decir parece que tiene que ver con Michael, pero tiene que ver con todos nosotros y esa una lección muy poderosa cuando no sólo al aprendemos, sino la aplicamos.

Dos pensamientos no pueden vivir a la vez

En el mundo del crecimiento personal, especialmente en cuando tiene que ver con el desarrollo de consciencia, hay un lección que dice: en tu mente no pueden habitar dos pensamientos al mismo tiempo. Sólo puede ocupar tu mente un pensamiento a la vez.

Hagamos una prueba. Escucha la canción «Billie Jean» o la que más te guste de Michael Jackson. Mientras la estás escuchando y estés sumergido ya sea en el ritmo (si la pieza es movida) o en una imagen/sentimiento (si es una balada como «Gone Too Soon»), sólo puedes tener un pensamiento en tu mente a la vez: lo que te provoca esa canción. No puedes tener en tu mente dos pensamientos a la vez de: disfrutar la pieza y pensar en todo lo que se le acusó. Te disfrutas la canción o juzgas al sujeto (en este caso a Michael). No las dos a la vez.

¿Porqué este ejemplo?

Por ti, por mi y por todo artista (lo que somos todos y hoy presento a Michael de ejemplo). Todos queremos crecer. Todos queremos alcanzar nuestros más grandes sueños. Pero todos somos humanos al mismo tiempo. Vamos a cometer errores, caernos, pasar pruebas, fracasar y poner a prueba nuestra humanidad. Dentro de cada uno de nosotros vive un talento o espacio de manifestación extraordinario, pero muchas veces juzgamos lo que hemos hecho para no liberarlo o manifestarlo.

Si ahora mismo cerraras los ojos y comenzaras a visualizar tu grandeza, sólo puedes pensar en un pensamiento de ti: grandeza. No puedes pensar en dos pensamientos a la vez: en lo grande que eres y en los errores que has cometido. O ves grandeza o te vas al juicio. No pueden vivir los dos a la vez. Aún personas que han estado encarceladas por actos que han cometido han podido levantarse y elevarse. No pueden seguir toda la vida condenando el acto.

La dualidad humana

Cuando yo cierro mis ojos, recuerdo esa noche del 5 de marzo de 1988 como si fuera ahora mismo. Puedo sentir la alegría, la emoción, la energía y ver cada imagen de lo que es ver en escena un talento extraordinario que me deja sin aliento. Eso es intocable. Nada, ni nadie puede alterar esa manifestación.

Cuando los abro y regreso a la realidad, veo como mi dualidad o la dicotomía que vive en todo ser humano reaparece. Recuerdo su talento, pero condeno sus acciones. ¿Cuántas veces hacemos eso mismo con nosotros mismos? Nos pasamos la vida condenando cosas mucho más pequeñas o insignificantes y nunca nos damos el permiso de liberar nuestra grandeza.

Para tocar ese espacio extraordinario que vive dentro de ti, no puedes seguir siendo rehén de tus propios juicios mentales. Estar sujeto a la aprobación del mundo externo requiere morir. Comparar tu expresión, tu habilidad o tu talento con otro no puede ser la vara del crecimiento. Un sólo pensamiento a la vez. Ese es el trabajo que se requiere hacer. Enfocar y darle poder a ese pensamiento.

Eso me lo digo todos los días. Ese es mi mantra y afirmación diaria: veo y creo en mi grandeza. Estoy claro que voy a tener mis luchas y peleas con mis demonios internos o las voces que viven en mi cabeza. No es algo que voy a vencer en un día, ya que por algo están esas voces ahí. Pero cada día que sigo haciendo las cosas que liberan ese talento, honro mi alma, mi espíritu y a las fuerzas que me permitieron llegar a este plano en este momento. Sobretodo, me honro. Dale fuerza a ese pensamiento y no permites que el segundo le quite el poder al más importante.

PD: Queda un día. Trabajar con fortalecer un pensamiento a la vez en tu mente requiere trabajo, esfuerzo y consistencia. Para eso diseñé «Mental Combat», pero fortalecer ese pensamiento y no vivir constantemente en la lucha. Tu quieres ser parte de este programa de entrenamiento personalizado. Queda un día para que termine la oferta tempranera. Más información en https://jorgemelendez.com.mx/mental-combat/.

Michael Jackson es ejemplo de una poderosa lección de crecimiento personal.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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