Busca donde no sueles buscar
No sé tú, como dice la canción de Luis Miguel, pero he tenido momentos en la vida cuando me he preguntado si realmente debo estar haciendo lo que hago. Si realmente estoy en el camino de debo estar o si estoy perdiéndome de las señales que la vida me dado por sólo querer escuchar mi ego, mis carencias o mis llamadas necesidades.
No tiene que ver si estás pasando por un buen o mal momento, sino uno de esos días en los que estás cuestionando la vida, a ti y, en particular, lo que has elegido hacer. En estos días he tenido la oportunidad de escuchar a varias personas que andan con esas y otras preguntas similares en la cabeza. Ayer en particular, me quedé con una amiga en la mente porque andaba muy en conflicto entre lanzarse por lo que su corazón quiere y los miedos que siguen viviendo en su cabeza.
¿Qué haces cuando el entorno que te rodea no te brinda la respuesta o la solución que buscas? ¿Como te manejas cuando la confusión, el estrés, la ansiedad, la desesperación o no sabes qué hacer? Cuidado con decir retirarte, aislarte, estar sólo, rezar u orar o esperar que llegue la respuesta. Muchas veces procesamos la información con la mentalidad que ya tenemos y no con la mentalidad que requiere la solución que pides.
Si buscas en el mundo terrenal la respuesta, vas a encontrar lo que ya te condujo ahí. ¿Qué te tiene sintiendo lo que sientes, como lo sientes, cuando lo sientes? Tu mente terrenal. Tus pensamientos terrenales. Tus acciones terrenales. Tus creencias terrenales. Es quedarte atrapado en el mismo círculo. Tierra llamado tierra.
Tal vez es un gran momento para abrirte a una nueva oportunidad. Buscar una respuesta en un mundo diferente. Un mundo espiritual. Algo que te lleve a salirte de tu mente. De tus pensamientos. De tus creencias. Que te lleve a pensar, a reflexionar, a ver las cosas desde una perspectiva diferente. Espíritu llamando a tierra. Requieres cambiar la señal de recepción, de escuchar, de interpretación y de acción.
Esta mañana amanecí pensando en una lección que aprendí de «Un Curso de Milagros». «No me permitas olvidar mi función», dice esa importante lección que escuché por primera vez hace muchos años de mi primera instructora del curso, Kate Garrity. Ella fue una vez actriz y en la segunda parte de su vida, se lanzó de lleno a explorar su camino espiritual a través de ser instructora de «Re-Birthing» (una técnica de sanación a través de la respiración coordinada tanto en el agua como en seco) y ser facilitadora de «Un Curso de Milagros».
Esta poderosa lección te invita a salirte del pasado, de la culpa, y no irte al futuro, a la ansiedad o al miedo a lo incierto y plantarte firmemente en el presente. Hoy no sé si lo que hice era o lo que haré será, pero si puedo aceptar algo. Este momento. Tal cual. Sin nada mas o menos.
«Este momento es perfecto, tal como está ocurriendo. No debes estaré ningún otro lugar, sino en el lugar en el que estás, haciendo lo que estás haciendo. Ese es el plan perfecto y estás llevando a cabo el rol indicado que el Universo (y/o Dios) tiene para ti. Tu función es ser feliz y eso no es una búsqueda, sino una aceptación del momento, de quien eres y de que todo está ocurriendo de manera perfecta».
No puedes cambiar lo que pasó. Sino tomar responsabilidad por ello. Agradecer las lecciones que fueron parte del proceso. No puedes controlar el futuro, ni agobiarte por lo que no ha sucedido. ¿Porqué o para qué? Sólo tienes el presente. No aceptarlo como una resignación, una impotencia o un castigo, sino como un regalo. Si, un presente. Algo que puede tener las más grandes oportunidades encerradas en él, si lo aceptas con fe y con humildad.
Tal vez hoy requieres perdonar o perdonarte, ya que fe es perdonar, es reconstituirte y es parte de la función que tienes en el mundo, según el «Curso»: ser feliz y perdonar.
¿Qué vas a hacer al respecto?

