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Cuando Las Emociones No Fluyen

Cuando las emociones no fluyen

Todos somos dadores. Lo que se dice en inglés “givers”. Con el paso de la vida, las experiencias y nuestra carente o ausente falta de manejo de nuestras emociones (y de sanarlas), dejamos de dar, por lo menos de la manera en que una vez lo hacíamos.

¿En qué nos convierte eso entonces? Sonará fea la palabra, pero se llamada “tomador” y “quitador”. En ausencia de no dar terminamos no dando. Y cuando no damos terminamos “quitándonos” (a mi y a otros) la oportunidad de dar de o de recibir abiertamente lo que el momento puede ofrecernos.

Digo esto porque ayer hablamos de la importancia de saber identificar y reconocer las 4 tipos de muertes que vivimos en vida los seres humanos. Hoy hablaremos de las muertes emocionales.

Recuerdo cuando tenia 17 años y me enamoré perdidamente de mi primera novia. Fue algo que me superó por mucho de lo que podría pensar en ese momento. El punto fue que durante año y medio yo le enviaba cartas, postales, notitas y detalles a mi novia casi todos los días. Ella igual.

Cuando la relación terminó, ella me pidió que le devolviera todo lo que ella me había enviado. Si me dolió el hecho de que ella terminara la relación, más me dolió el detalle que ella quisiera que le devolviera lo que consideraba que me había dado con amor y cariño. Para rematar, se lo entregue todo pensando que eso podría ayudar para que no quisiera terminar la relación. No funcionó.

Ese evento provocó en mi una muerte emocional que duró poco más de treinta años. Si, me volví a enamorar y tener parejas, pero volver a tener detalles, hacer notas y escribir postales jamás había vuelvo.

Recuerdo un día que estuve en un taller de sanación emocional cuando me hicieron la pregunta: ¿que parte de ti se apago, murió o dejaste de mostrar por alguna perdida o dolor en la vida? En ese momento recordé esa parte de mi y cómo la había dejado morir lentamente.

El problema era que no se trataba de tener un detalle meramente con mi pareja. Detrás de escribir esos “detalles” estaba mi espontaneidad, mi creatividad y mi amor por escribir. Todo estaba hecho un nudo y tenia atorado otros aspectos de mi Ser y de mi que podían ser útiles en mi vida y en mi crecimiento.

Desde que sané esa parte de mi, que estuve dispuesto a tocar el dolor y reconocer que esa pérdida fue una lección de amor y que de ella podía sacar algo mucho más grande, volví a sacar mi amor por escribir. Fue liberador y, sobretodo, restaurador.

Tal vez tu has dejado de tener detalles. De ser expresivo, creativo, afectuoso o decir lo que realmente piensas o sientes. Tu mereces volver a conectar con esa parte de tu ser y de tu expresividad.

Identificarlo es simple: ¿en que aspectos de tu vida sabes que puedes dar mucho más de lo que estás dando? Pues, ¿que esperas? Mañana vamos a tocar las muertes mentales y su impacto en nuestro crecimiento y nuestra autoestima.

¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog!

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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