A los nuevos comienzos
A los nuevos comienzos.
Porqué son una oportunidad, no una garantía.
Sin ellos la vida deja de tener sentido.
Pero tu vida adquiere sentido con ellos.
Sin expectativas.
Soltando apegos.
Viendo que dar lo mejor es mejor que querer obtener más.
Disfrutando el proceso, no mirando el resultado.
Sin atajos.
Buscando hacer mejor las prácticas, que querer demostrar los resultados.
Sabiendo que vas a sentirte en ocasiones como un impostor.
Sí, todos nos sentimos como impostores por momentos.
Eso esta bien.
El sentirte como un impostor es natural porque estás cuestionando el estatus quo. (Lo que ya se ha hecho).
Crees que puedes aportar, contribuir y atreverte, si atreverte, a hacer las cosas de manera diferente.
Eso conlleva dos elementos muy vitales: valentía para dar el paso y paciencia para ver que tu idea tenía vida propia.
Como toda idea, requiere cuidado, tiempo, esfuerzo, sacrificio, compromiso.
Saber detectar lo que realmente conecta a quien vas a servir.
No mirar tus intereses al momento de tomar decisiones, sino a la idea que te llevó a tomar la acción.
No será un viaje perfecto.
Mucho menos lineal.
Habrá altas, bajas, retos, pruebas, pero una sola cosa te servirá en los momentos de crisis:
¿Cuál es mi propósito?
Servir, contribuir, dar, agregar valor.
Claro que todos queremos hacer dinero, pero por encima de eso debe vivir algo imprescindible:
«Amor por lo que haces», no amor por lo que quieres tener.
El resultado está fuera de tus manos.
Lo único que está en tus manos es creer y confiar en ti.
Si lo haces, aún cuando todo se vea negro, podrás vivir con el resultado.
Porque creíste en tu idea.
En tí.
Porque eres más que suficiente.
Lo mereces.
A los nuevos comienzos.
¿Qué vas a hacer al respecto?

