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¡Reclama Tu Poder Y Libertad Mental!

¡Reclama tu poder y libertad mental!

Nadie puede controlar el clima, pero todos podemos aprender a saber cómo enfrentarlo cuando las condiciones se empeoran. Salir de la casa todos los días con una sombrilla puede ser tedioso, incómodo y hasta absurdo, pero qué conveniente es cuándo empieza a llover y tienes el tuyo a la mano. No sólo evitas mojarte, sino que pareces un genio por estar preparado para lo que enfrentas.

Esto también aplica para la mente. No podemos controlar la manera en que va a seguir evolucionando la tecnología y las mil y una maneras en que los creadores buscan formas de tener nuestra atención y energía. Ahora, lo que sí podemos hacer es trabajar en entrenar lo que la tecnología quiere a toda costa: tu atención, tu energía y, lo más preciado, tu mente.

Ayer hablé de la manera en que queremos evitar la lluvia, pero no nos preparamos para manejar la tormenta interna que ya vive dentro de nosotros. Vivimos constantemente evitando la lluvia, quejándonos de mojarnos o las razones por las que evitamos ciertas situaciones, pero no hacemos nada con el meteorólogo. Creemos que el problema vive fuera, cuando en realidad todo ya está ocurriendo dentro.

¿Cómo puedes trabajar la mente, mientras todo a tu alrededor te jala en diferentes direcciones?

Lo primero que quieres establecer es que el propósito de trabajar tu mente no es meramente para obtener un resultado, sino recobrar tu esencia y tu integridad.

Mucha gente quiere una garantía de que sí trabaja la mente, todo volverá a su normalidad o, peor aún, tiene que obtener un logro o meta específico. Trabajar la mente no es un fin, sino un objetivo. Tal vez tu más preciado recurso, ya que ahora mismo tu mente es un centro de comando que impacta muchas cosas: tu cantidad y calidad de descanso, tu enfoque, tus emociones, tu energía, tu alimentación y una serie de capacidades que dicen la manera en que ves, enfrentas y superas cualquier cosa en la vida.

¿Quién eras tú y cómo eras tú sin todas estas distracciones y aparatos?

¿Qué es más importante para ti en este momento? ¿Ser auténtico o ser un facsimile o producto de lo que la tecnología te ha convertido?

¿Cómo sería dejar de ser un facsimile y empezar a vivir y mostrarte como un ser integral?

¿Cuándo vas a recobrar tu verdadera autonomía?

Definamos autonomía como «la capacidad que posee cada individuo de actuar con independencia, hacer sus libres elecciones, pensar de manera crítica y poder imponer esas elecciones en un mundo que busca moldear o conducir su vida. Es hacer lo que crees que puedes hacer. Es usar tu poder para crear y diseñar tu futuro. Es la unión de tus deseos, tus planes, tus acciones y hacer lo que sea necesario para que se manifiesten».

Hoy la invitación es simple. Empezar a observar el meteorólogo y no el clima. Tú eres la persona que sabe las condiciones climatológicas que viven dentro de ti. Sabes cuáles son tus miedos, temores, inseguridades, ignorancia, desconocimiento, arrogancia, soberbia, orgullo, prepotencia, alegrías y dolores. Puedes vivir toda la vida evitando a que te moje la lluvia, pero no puedes evitar que suceda. Es como decirte todos los días, «evita el clima, aunque nunca te prepares para manejarlo».

Eso es lo más triste. Vivimos una época donde las estadísticas dicen que «el futuro no parece ser más alentador que el pasado». Los jóvenes de hoy día tienen que estudiar o prepararse más para ganar para sobrevivir. No pueden aspirar a comprar una casa, ya que requieren dos o tres empleos para hacerlo. Muchos no quieren tener hijos, por el compromiso, responsabilidad que conlleva. Sin mencionar que las habilidades de relacionarse o socializar cada día parecen ser una área de oportunidad más grande.

Si no trabajas con tu mente, alguien seguirá teniendo poder sobre ella. No es un chiste. Alguien tiene tu atención, tu energía y el poder de tu mente. No eres tú. Ahora, todo suena al tétrico o pesimista, pero estás a tiempo de hacer algo al respecto. Y no es meramente tomar un curso de inteligencia artificial. (aunque podría ser beneficioso en su momento con la intención adecuada).

Ayer te di una pequeña solución para detenerte cuando te pierdas en la lluvia. «Yo elimino este pensamiento. Yo soy perfecta armonía». Es una frase disruptiva para sacarte del hoyo negro y por lo menos empezar a ponerte en el carril correcto.

Trabajar con tu mente es identificar cual de las creencias limitantes domina tu campo de acciones:

  1. No puedo o no soy capaz
  2. No soy suficiente
  3. No merezco o no valgo
  4. Ser irrelevante

Muchos van a alegar de que hay más como: «el síndrome del impostor», «el miedo al rechazo», «miedo al fracaso o al éxito», «no tener un sentido de propósito» o «no haber definido tu misión en la vida», etc. Si miras bien a fondo, estas que menciono en este párrafo de alguna manera se conectan con las cuatro señaladas.

El primer paso es identificar cuál de estas cuatro creencias «originan» tus acciones. tus actos no son a la azar, sino que son estratégicas. Todo lo que haces, lo haces por algo. Algo quieres obtener, proteger o cuidar. Aunque sea de gratis. Pero lo haces por una razón. El punto es ir del acto hecho hacia atrás.

Por ejemplo (y doy un ejemplo real personal):

Complazco a mi pareja porque creo que así se sentirá feliz.

Si se siente feliz, me amará y no se irá.

No me quedaré solo.

Si no se va, me sentiré que «estoy haciendo bien las cosas».

Hago bien las cosas, ya que así me enseñaron en mi casa.

Aquí puedes ser interrupción, ¿qué pasaba cuando no hacías bien las cosas?

Me castigaban, regañaban, perdía privilegios o mi mamá se molestaba.

¿Qué te decían, pensabas o sentías cuando eso ocurría?

«Que no servía, que no era un buen hijo, que todo lo hacía mal y que estaba decepcionando lo que mi madre esperaba de mí. No podía equivocarme, tenía que ser perfecto o se volvía hacer».

Pensaba que algo estaba mal, vivía constantemente con un sentido de miedo, temor, duda o inseguridad ya que siempre encontrarían algo mal.

Me sentía triste, no escuchado, molesto ya que tenía que ser a su manera, decepcionado, ya que tenía que cumplir y no ser tomado en cuenta.

¿Qué creencia empezaste a forjar?

Que no era suficiente.

¿Cómo esa creencia impactó tu vida, tus acciones y tus resultados?

En la mayoría de las ocasiones he sentido que tengo que sobre compensar en todo. Tengo que demostrar que puedo, que sé, que soy capaz y siempre he tenido el temor de que «siempre van a evaluarme y decirme que no es suficiente». Es como si siempre voy a ser evaluado. Me he sentido que vivo en constante cumplimiento y siendo evaluado.

Aquí es donde empecé a trabajar en:

YO SOY SUFICIENTE.

Decir que no no es malo.

Amar no es complacer a mi pareja (o a nadie) en todo.

Tomar decisiones no tiene que ver con el miedo a lo que pueda pasar.

No soy perfecto y si puedo progresar.

Mi seguridad y confianza no depende de los demás, sino de creer en mí y seguir mejorando.

Nadie puede hacerme sentir «insuficiente», sino que depende de mí cómo elijo sentirme y no permitirme caer en la trampa de que «tengo que pasar una evaluación de alguien para ser amado, aceptado o escuchado».

Yo valgo por quién soy y por ser parte de este mundo.

¿Qué error tiende a cometer la gente cuando identifica la raíz del problema?

Que el haber identificado la raíz del problema, ya elimina el problema.

Empieza a repetir afirmaciones como «Yo soy suficiente» como un elixir o solución a un mal detectado.

Aquí es donde hay que ser un observador alerta.

Mirar en ¿qué otros aspectos de mi vida sigo cayendo en este tipo de comportamiento?

Trabajar la manera en que impacta o afecta tu capacidad de ser auténtico, íntegro o genuino.

Tener las conversaciones, tomar las decisiones y tomar responsabilidad por tus acciones originadas por la creencia de «no ser suficiente» y como serán ahora «que yo soy suficiente».

Estas conversaciones incómodas, difíciles o hasta las que evitas o niegas son las que van a determinar la convicción y voluntad con la que realmente quieres operar desde un nuevo espacio en tu vida y en tus relaciones.

Recuerda, si lo sigues resistiendo, seguirás buscando los mismos atajos o evasiones.

Puedes huir del dolor, pero no puedes escapar tu tu propia vida.

Si quieres realmente vivir con autonomía, aquí empieza.

¿Qué vas a hacer al respecto?

Tu poder y libertad mental merecen estar en tus manos y no la de otros. ¡Hora de hacer algo ya!

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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