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La Carta Más Importante De Tu Vida

La carta más importante de tu vida

“No sé cómo hacerlo. No puedo pagarlo en este momento. ¿Porqué las cosas tienen que ser así? Yo no soy un millennial. A mi me gustan las cosas tradicionales, a la antigua. No tengo el tiempo para esperar en este momento que se desarrolle mi marca personal. Necesito resultados ahora. Tengo compromisos económicos que no pueden esperar más tiempo”. 

¿Conoces algunos de estos comentarios, quejas, preguntas, excusas, críticas, comparaciones, lamentaciones o hechos que no se podían seguir evadiendo?

Ese era yo hace 4 años. Antes de la pandemia. Hasta en los primeros meses de ella. Y todavía en ocasiones busca volver a salir. 

¿En qué se parece a ti?

Ni me digas…

Tú lo prefieres a tu manera. 

No necesitas de nadie.

Estás solo más por restricción que por elección consciente.

Está prohibido decírselo a alguien. Te hace débil.

Hablar de temor, duda, inseguridad o no saber ni pensarlo.

No quieres moverte ni a un lado, ni al otro por qué no hay seguridad o garantía de nada.

Quieres tomar riesgos pero te sigues quedando en el mismo sitio.

Decides, pero no arrancas.

Y así como arrancas, te detienes.

Las emociones no cooperan.

Ni hablar de las distracciones, esas sobran. Y se multiplican.

No quieres saber de nadie que pueda decirte la verdad o darte esa retroalimentación que te despierte o saque de esa zona predecible.

Tu mente y la ardilla que vive en ella cada vez más imparable, no para y no descansa.

Llega la noche y en vez de dormir, comienza el disturbio, las perturbaciones.

Así es tu vida. Y la de muchos.

Las preguntas importantes sigues sin responderlas.

¿Tu libertad? 

¿Tu identidad?

¿Quien eres?

¿Qué quieres?

¿Hacia dónde vas?

¿Qué te define?

¿Qué te sirve de guía o referencia?

¿Cuál es tu fuente de inspiración? 

Bien gracias. Pero sin respuestas claras y/o contundentes.

El pasado domingo escribí en mi Domingo de Descubrimiento sobre un tema que me ocupa. De manera personal y profesional. En la personal para seguir aprendiendo. Ya en la profesional, para aportar y contribuir.

El tema de las restricciones.

Sabemos que el mundo pasó por un periodo de casi tres años de muchas restricciones. Todas centradas disque por la salud y preservar vidas. 

Ahora que las restricciones externas han caído, has erguido y hecho más fuertes las tuyas. Mejor dicho, las que siempre habían estado ahí. Las que no se ven, pero se sienten, se viven y se experimentan de muchas maneras. Sobretodo, las que se ven en tus resultados. 

¿Cómo cuáles?

En quién estás siendo vs. quién quieres ser.

Lo qué haces vs. lo que realmente quisieras hacer.

Tus resultados vs. lo que sabes que eres capaz de producir.

Tu sentimiento de insatisfacción vs. ese deseo de sentirte pleno, feliz o a gusto contigo y con la vida.

Lo que dices que crees vs. lo que sabes que te sigue deteniendo o hace chocar con la misma pared.

El dilema es que sabes que puedes hacer muchas cosas, pero te sientes como con una camisa de fuerza. Puedes moverte, pero por alguna razón no lo haces.

Tus distracciones se multiplican.

La fatiga no desaparece.

Todo lo que te irrita aparece con más frecuencia.

¿Por dónde empezar?

¿Cómo tener seguridad o certeza de que vas por buen camino?

¿Qué hacer cuándo vuelva a aparecer tu viejo yo con sus mismos viejos hábitos?

Hay una sola cosa que tarde o temprano vas a tener que estar dispuesto a hacer. 

Algo que va a requerir valentía, disposición, compromiso y humildad de tu parte. Será un día que no lo olvidarás nunca en tu vida.

Es como si volvieras a nacer. Un antes y un después. Un parte aguas. Tu existencia se dividirá en dos etapas: el que fuiste y el que real y conscientemente elegiste ser.

¿Qué? 

Ser quien tú quieres ser.

No en el futuro.

Ahora.

Es simple, aunque no fácil.

Tal vez la respuesta no llegue de manera clara e inconfundible, pero está esperando que la escuches.

Sí, que la escuches.

Está dentro de ti.

Si nunca has hecho el ejercicio de escucharte, puede que te cueste trabajo al principio.

Saca espacios de tiempo para estar contigo.

Sin celular.

Ni distracciones.

Vete a caminar.

Medita.

Escucha el silencio. 

En algún momento vas a escuchar algo.

O algo te va a dirigir hacia algo.

¿Con qué?

Escucha, conecta o cree que en tu intuición.

Te llevará a un sitio mejor.

No será fácil, pero si te comenzará a tocar, a llenar, a conectar, a responder a algo que solo tu puedes responder.

¿Qué dirán o pensarán los demás?

Tal vez no le guste a tu familia.

Ni a tus amigos.

A tu pareja.

O hasta tus hijos.

Pero a ti si.

¿Y luego?

Ese es el comienzo.

Ahora mismo estás pagando el más grande de los precios por no escuchar.

Por hacerlo a tu manera.

Por no moverte.

Por no arriesgarte.

¿Qué?

Te lo digo en un suspiro…con amor

El precio de la pérdida de tu libertad. 

Un precio que no mereces seguir pagando. 

Insultas a la fuerza que te creó cada día qué pasa y no la reclamas.

¿Qué vas a hacer al respecto?

PD:

Tengo dos posibilidades (oportunidades) para ti. 

  1. Si quieres comenzar un proceso y no seguir viendo cómo desperdicias tu tiempo y sigue perdiendo tu libertad, escríbeme para que inicies tu proceso de transformación personal este mes en la Jornada de Pulso Universal en la Ciudad de México. El Entrenamiento Básico comienza el 28 de octubre y quedan 15 cupos.
  1. Si eres graduado de los talleres, del nivel Avanzado o el Programa de Liderazgo, vamos a presentar el Entrenamiento de Maestria del 20 al 23 de octubre en la CDMX. Quedan 10 cupos a 2,500 pesos. 
La carta más importante de tu vida está en tus manos: la de tu libertad.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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