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Errar Y El Rastro De Perdón

Errar y el rastro de perdón

Cometer errores en un proceso es inevitable. Cometer errores cuando estás comenzando un emprendimiento, un negocio, un proceso de capacitación o un servicio es parte del proceso. Para algunos esta palabra genera mucho estrés y el motivo para no hacer cosas o limitar su campo de acciones. Para otros significa la oportunidad de crecer, aprender, desarrollarse y tomar en cuenta aspectos que luego te ayudan a formar un criterio o perspectiva, desde la experiencia vivida, a descubrir qué funciona mejor.

Recuerdo hace muchos años, cuando comenzaba mi proceso de formación para convertirme en entrenador de talleres, uno de mis mentores observaba mi relación con los errores y la manera en que por no darme mucho margen o espacio de errar, estaba frenando (y hasta saboteando) mi proceso de formación, de crecimiento y desarrollo. Peor aún, este comportamiento también se reflejaba en otros aspectos de mi vida.

En ese instante se me acercó y me dijo algo que se ha quedado conmigo hasta el día de hoy. «Jorge, si tuviera que enviarte a ti y a otro entrenador al mismo lugar a dar un entrenamiento, mira lo que pasaría. Los dos tendrían que hacer las mismas diez cosas, pero la percepción y el resultado sería muy diferente el uno del otro. Tu podrías hacer muy bien nueve de las diez cosas, mientras el otro entrenador sólo haría una bien y las otras nueve mal. Todo el mundo reconocería la que el otro entrenador hizo bien y le perdonarían las otras nueve. En tu caso, la gente sólo se enfocaría en la que hiciste mal y no verían las nueve que hiciste muy bien. A él lo verían como un héroe y a ti como una persona inflexible, que sólo quiso demostrar algo».

Mientras escuchaba sus palabras, algo dentro de mi se movía. Por un lado me molestaba que la gente pudiera tener esa impresión ante algo tan marcadamente diferente (hice nueve de diez bien, mientras el otro sólo hizo una de diez), aunque en el fondo sabía que estaba diciendo una gran verdad. Luego de un rato, donde me dejó pensar y reflexionar me preguntó: «¿sabes porqué el resultado fue tan diferente?», a lo que le dije que deseaba escuchar la respuesta.

«Porque el otro entrenador se enfocó en crear relación con la gente, en mostrar que le importaba la gente, en escucharlos y en conectarse con lo que ellos desean en sus vidas. Ese pequeño acto hace que la gente no le preste tanta importancia a los errores que cometió y quedó en sus mentes lo que hizo bien, porque eso marcó la diferencia. En tu caso hiciste tan bien las nueve, y por querer hacer bien la décima, te olvidaste de lo más importante: conectar con la gente, con lo que realmente quieren y necesitan. Eso llevó a la gente a darse cuenta de que te enfocas en querer hacer las cosas tan bien, que sólo se acordaron de la que hiciste mal».

«Requieres aprender a crear un rastro de perdón en la gente y en tus relaciones. Eso se crea relacionándote de manera genuina con la gente. No demostrando lo que sabes, ni queriendo probar algo, sino dejándole saber a la gente cuanto te importan, lo dispuesto que estás de servirles y de hacer por ellos lo que sea. Eso creará en la gente un espacio de ver tu humanidad como una extensión de la de ellos, y por eso estarán mucho más dispuestos a perdonar tus errores y enfocarse en lo que hiciste por su bien. Cuando creas un rastro de perdón en tu vida y en el mundo, los errores no se ven de la misma manera. Eso no quiere decir que no busques mejorar, crecer y buscar alcanzar hacer bien las diez, pero tu enfoque siempre debe estar en el otro, no en ti».

Ahí me acordé de una frase que dice: «a la gente no le importa lo mucho que sabes, hasta que no sepan lo mucho que a ti te importa la gente». Todos nos vamos a equivocar. Si nos enfocamos en ser perfeccionistas, en estar más pendiente del proceso que de la gente, no habrá mucho margen para equivocarte. Ahora, si nos enfocamos en la gente, en escuchar, en conectar y en mostrar cuánto nos importa servirles, no sólo aumentará el margen, sino que la gente no te olvidará, te perdonará y harás una diferencia en su vida».

¿Qué vas hacer hoy para crear relación, conectar, escuchar, servir y mostrar que la gente te importa? Los errores son inevitables, crear un rastro de perdón es opcional. Ese rastro puede ser la diferencia para que tu crezcas y aumentes las posibilidades de éxito en tu vida y en tu negocio.

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Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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