Dime como circulas y te diré lo que atraes
Es interesante aprender a ver la manera que tanto el pensamiento, como los comportamientos, con respecto al dinero, dicen tanto de ti y de tu manera de ver y vivir la vida. Y lo digo desde una perspectiva personal, la mía. Así como la tuya.
Todavía recuerdo que cuando era muy niño quería tener mucho dinero. Poder hacer muchas cosas que no podía hacer: viajar, poder ayudar a mi familia, tener una casa grande, educar a mi hijo, ser un gran médico, ser famoso, etc. Era como darme permiso de soñar e imaginar lo que sería tener mucho dinero en mis manos. El problema era de dónde nacía esa creencia.
Con el paso de los años, hacer dinero no era un problema, sino la manera en que lo manejaba. Nunca le tuve los conocimientos, la educación, la claridad y, mucho menos, la consciencia con respecto al dinero, las finanzas y el manejo del dinero. Con total honestidad, fue más una especie de falta de respeto hacia el dinero por mi ignorancia, inconsciencia y negligencia.
Llegó al punto que puedo recordar claramente cuando ya estaba entrando a mi adultez, cuando pensaba «¿porqué estas personas no se conforman con lo que ya tienen?». Mi pensamiento era dirigido a tanto figuras que empezaban a hacer mucho dinero con la tecnología, el petróleo, el mundo artístico y otros rubros. Puedo ver que mi mentalidad hacia el dinero era limitada, escasa y lo miraba más como un tope, una cantidad o forma, y no como una energía.
Esa creencia me llevó estar muchos años persiguiendo el dinero. Como si pudiera atraparlo. Y, para completar, desde una creencia de carencia y escasez. Eso generaba algo que me tardó años en darme cuenta, y que todavía estoy trabajando. La energía de la cual operaba y la que le dice al Universo cuando abierto, receptivo, dispuesto y, sobretodo, merecedor estaba de moverme dentro de ese flujo energético.
Dentro del mundo de la abundancia y la prosperidad se habla mucho de la «ley de la circulación» de la prosperidad. Y para mucha gente, dentro de la cual me incluyo, es algo ambivalente y contradictoria realmente profundizar esta ley. Tendemos a ver el dinero como un objeto (papel, cantidad, montos y acumulación) y no ver lo que es en esencia.
Es una energía que se mueve por atracción y repelo. Si mi creencia de base es una de carencia, necesidad o escasez, eso no atrae. Al contrario, repela. Si pienso que «no merezco, no valgo, no soy suficiente o no hay suficiente dinero (o recursos) para todo el mundo, eso genera una energía que «repela». Por consiguiente, yo me esforzaba el doble, triple y más, ya que pensaba que todo se trata de «hacer más». No funciona.
Vamos a mirarlo desde lo mas simple. Todos hacemos algo para producir dinero en la vida. Ya sea un trabajo, un negocio, vender un producto o servicio, un emprendimiento o una empresa. Eso es la energía que lanzas al mundo que dice: «esto es lo que tengo para ofrecer». Esto es lo que hago para «atraer» esa energía de «abundancia y prosperidad».
Eso que hacemos es motivado por muchas razones, lo que cada persona requiere mirar. Hay gente que ama lo que hace. Otros trabajan por «necesidad», «no hay muchas opciones» o «no ama o no le encanta lo que hace». No importa la razón, sea positiva o negativa, eso parte de la creencia que tienes de ti, del dinero y de lo que tienes para ofrecer al mundo.
Si tu creencia no se alinea con lo que haces, puedes ganar dinero y nunca sentirte satisfecho o pleno. Tal vez no ganas mucho dinero, pero te sientes contento, feliz o satisfecho con lo que haces. Tal vez estás en el medio, ni lo amas ni lo odias, pero estás conforme. Todo lo que haces produce una experiencia en ti y ese sentimiento, genera una vibración. Esa vibración, en la manera y medida en que la usas va a definir mucho de lo que produces y generas.
Una vez uno de mis mentores me dijo: cuando algo que quieres en tu vida no se está manifestando tiene que ver con una de dos razones. Algo no has perdonado o no te has perdonado a ti por algo. Y cuando se refiere a perdonar, no se refiere a algo grave, malo o traumático. Puede ser algo muy sencillo como una creencia, un pensamiento o una percepción que tienes con respecto a «dar, ofrecer, pedir, creer, confiar, fe o recibir, merecer, valorarte». Así como irte al lado opuesto, «falta de fe, creer, confiar, etc.».
Una de las lecciones más grandes que ha traído esta época de emprendimiento o crear tu marca personal, es «que tú eres una empresa». Hasta qué punto decides crecerla, expandirla, cuidarla, educarte y hacerla legendaria depende de ti. Y sí realmente miras de cerca esta lección verás que con lo primero que vas a tener que trabajar es con tu mente, tus creencias y la manera en que te ves.
Sí lo que tengo para ofrecer parte de una creencia «no atractiva», no importa lo bueno que sea el producto, servicio u ofrecimiento, vas a chocar con muchos topes por ello. Muchos son auto generados por tu creencia y vas a buscar la evidencia externa para sustentarlo o justificarlo. Por el contrario, si tu energía es «atractiva», partes de un lugar de valor, merecer, recibir, etc., vas a tropezar con obstáculos pero los verás más como «partes del proceso».
Tu energía, ya sea en un empleo o de manera independiente (emprendedor, empresario o vendedor) siempre está diciendo algo. ¿Está fluyendo y siendo atractiva o está estancada y repelando? Esta pregunta habla directamente a muchas cosas: ¿qué crees de ti como una posibilidad de ser una fuente de abundancia y prosperidad en el mundo? (No hablo de monto, tamaño o cantidad, sino de flujo). Esta pregunta a mucha gente la lleva a reaccionar ya muchos «quieren tener más en la vida, pero no quieren la responsabilidad, el compromiso y el nivel de exposición que eso conllevaría».
Es por eso que creen que «neutralizan» su energía, cuando en realidad lo que hacen es crear «un repelo» hacia el crecimiento. Hay personas que hacen lo contrario: «aman lo que hacen y atraen mucho con sus acciones y resultados». Pero, no quieren «dar el paso hacia lo que sigue en su crecimiento de consciencia (no meramente dinero, posición o puesto, aunque es probable que los tres puedan elevarse) y se crean un «tope» que genera fatiga, cansancio, resentimiento, falta de valoración/reconocimiento o comodidad en lo que hacen.
Hacer o no hacer dinero no es producto de «un castigo» o algo por el estilo. Lo que hoy producimos es un reflejo de nuestras creencias, como usamos nuestra mente, nuestra energía y la manera en que circulamos. Si alguna parte de nuestra energía (creencias de nosotros mismos, el dinero, lo que hacemos y/o crecer, recibir, merecer) no está alineada con ello, no se manifestará. Por lo menos de manera sostenida.
Trabajar con abundancia y prosperidad no es meramente con descubrir formas de «tener o hacer más», sino descubrir las creencias que no permitan que mantengas un flujo con la energía. Por eso «atraes o repelas» y «buscas lo que no tienes o recibes lo que mereces». Tú no atraes lo que quieres, sino lo que mereces.
Te dejo con esta pregunta para que realmente mires a fondo este tema planteado hoy. Si fueras un billete de dinero, no importa el monto, ¿de qué manera estás circulando en el mundo? ¿Qué dice la forma en que te muestras al mundo como ese billete la manera en que atraes (o no) a tu vida relaciones, oportunidades y los resultados que produces en el mundo?
¿Qué vas a hacer al respecto?

