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Un Paso Vital En Tu Crecimiento Personal

Un paso vital en tu crecimiento personal

Hay una palabra que siempre me ha parecido algo difícil de tragar o realmente aceptar. Y parte de su significado tiene que ver con aceptar. Tal vez por el contexto bíblico-religioso qué ha tenido, y la manera en que ha sido aplicada o utilizada, ha sido una razón por la que me ha costado internalizarla o poderle la perspectiva que hoy he puedo darle.

Arrepentimiento.

Durante mucho tiempo esta palabra me ha parecido algo dramática, caótica o hasta sacada de contexto. Mucho se debía a que yo mismo no me había dado a la tarea de buscar un significado que sirviera para tener claridad y crecimiento. Cada vez que alguien (y me incluyo) había cometido algún tipo de transgresión, las preguntas que le seguían era: ¿te arrepientes de lo que hiciste? ¿sientes algún tipo de remordimiento por ello?

Era como si las preguntas fueran dirigidas a usar el miedo, la manipulación o el «aparente» juicio de un Ser Supremo para intimidarte a responder de una manera. Eran una especie de polígrafo espiritual para que la persona que las respondiera pasara la prueba visual del que pregunta y si no mostraba algún grado de emocionalidad convincente, se convertía en algún tipo de juicio público.

Esta mañana leía entre mis lecciones diarias lo siguiente: «el crecimiento personal siempre es precedido por el arrepentimiento. Es un pensamiento errado creer que ninguna persona o nación no tenga necesidad de arrepentirse por sus actos». En pocas palabras, «sin arrepentimiento no hay crecimiento». Pero no como tal vez piensas o lo has visto.

Por alguna razón hoy cuando leí esta frase de Tolstoy, no me generó resistencia interna. Al contrario, puede procesarla y encontrarle paso de otra manera en mi mente, mis emociones y, especialmente, mis actos. Hoy pude verle dos aspectos que antes no veía con claridad.

Arrepentirse implica dos cosas. Primero, aceptar de manera profunda y consciente el impacto que tuvieron tus acciones en el otro u otros. No es justificar porqué lo hiciste, sino mirar el daño que causó lo que hiciste. Segundo, tomar responsabilidad por tus actos. Nuevamente, no es una manera de adoptar culpa como una carga, sino realmente ver «cómo tomas responsabilidad por lo sucedido».

Me refiero a una definición de responsabilidad muy diferente a la que muchos conocen. Esta dice «yo soy la fuente o causa de lo que sucede en mi vida. Es una estructura de interpretación por la cual declaro que soy la causa de lo que sucede en mi vida. Es estar al tanto de la creación de mi ser, mi destino, mis sentimientos y, si así fuera el caso, hasta mi propio sufrimiento».

En pocas palabras: aceptar que tus actos causaron daño, lastimaron o hirieron a alguien. Olvídate si no era la intención o no. Deja de lado él «fue sin querer». Ocurrió, lastimó, hizo daño, causó dolor. Eso es lo que se requiere aceptar. Segundo, tomar responsabilidad por tus actos de manera genuina, profunda y consciente. No mirarlo de manera desconectada, protegida o inconsciente, sino de manera honesta, vulnerable, abierta y reconociendo quien fuiste al momento del hacerlo.

Si hoy fueras a ser honesto contigo mismo y revisaras algunas decisiones y/o acciones tomadas en diferentes aspectos de tu vida, ¿qué uso podría tener un grado de arrepentimiento? Repito, no me refiero a ¿lo volverías a hacer hoy? Lo que quiero transmitir es si hoy puedes ver lo sucedido desde el lente de aceptar tu manera de ver las cosas, tu manera de reaccionar, de tal vez no pensar, de actuar o hasta de no ver otros aspectos del evento en sí.

Piénsalo, los aspectos de tu vida, particularmente donde quieres crecer, pueden estar atorados porque no has hecho un proceso de realmente aceptar lo que hiciste (o no hiciste) y la manera en que no aceptas o reconoces de manera profunda el impacto que tuvo (y sigue teniendo) en ti. Dicen que todo lo que le hacemos a otros, es lo que nos hacemos a nosotros mismos. Si, tal vez en el fondo, lo que resistes aceptar o reconocer a los demás, es lo que no reconoces de ti mismo.

Eso nada más puede ser un acto de valentía, coraje, crecimiento y, sobretodo, de expansión de consciencia.

¿Qué vas a hacer al respecto?

Reconocer el daño que causas y tomar responsabilidad son otra manera de arrepentirse de lo sucedido.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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