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Tu Segundo Secreto De Poder

Tu segundo secreto de poder

Ayer hablamos del arma secreta que posees para enfrentar situaciones desafiantes en tu vida y desarrollar una mentalidad de un profesional (puedes leerlo aquí www.jorgemelendez.com.mx/blog/rendirte-no-es-ser-débil). Hoy te presento la segunda arma que posees que puede hacer una gran diferencia en tu vida si la captas, la aplicas (no como un concepto, sino un estiramiento que te saque de tu zona cómoda) y la desarrollas.

Todavía recuerdo exactamente donde estaba en el momento cuando escuché estas palabras por primera vez. Era el mes de noviembre de 1994, era parte de un grupo de 100 personas que estaba viviendo por primera vez un taller llamado «Masters». Para ese momento, yo ya había vivido varios talleres de crecimiento personal. Había completado unos tres años de los doce pasos de Codependencia Emocional y había leído muchos libros de desarrollo personal y liderazgo. Mi EGO ya pensaba que había aprendido lo suficiente y mi arrogancia o soberbia me cegaba de maneras que ni me daba cuenta.

En ese momento un extraordinario facilitador llamado Jim Cook (quien falleció hace un par de años) dijo una frase que fue como un trueno que se escucha fuertemente y retumba todo tu ser por el impacto que tuvieron las mismas. «Tu poder como ser humano radica en tu capacidad de hacer distinciones poderosas», fue la frase que Jim repitió unas tres a cuatro veces a lo largo del fin de semana. Cada vez que la repetía más se adentraba en mi SER y más me hacía pensar en mi vida y en la manera en que la vivía.

¿Qué significa hacer distinciones poderosas? Si buscamos la definición de la palabra distinción significa: «acción o efecto de distinguir o distinguirse». Ahora, el ser humano hace muchas distinciones usando sus sentidos (lo que puede ver, sentir, palabra, disgustar u oler). ¿Qué pasa cuando hay cosas que trascienden tus sentidos o tus sentidos no son la manera más confiable de definirlos o distinguirlos?

¿Qué pasa con nuestro campo emocional, mental o energético? Estos son tres ejemplos significativos de muchas cosas que no podemos ver, pero si podemos sentir, percibir y observar el impacto que tienen en nuestra forma de pensar, actuar y de lograr (o no lograr) metas y objetivos en nuestra vida. No olvidemos que estamos mirando cómo desarrollar la mentalidad de un profesional esta semana y el poder hacer distinciones poderosas es una de las herramientas más eficientes que todos tenemos a nuestra disposición para fortalecer nuestra mente.

Todo comienza con la manera en que vemos las cosas. El problema no es saber que todo es relativo y que cada ser humano es un mundo, sino cuando lo que creemos que vive en nuestra cabeza es una forma de ver las cosas y no la verdad, sino una versión (interpretación) de un suceso (un hecho). Aquí todos hemos caído ante la terquedad, la obstinación o la soberbia de querer defender la razón. El punto no es si tienes o no la razón, sino la brecha o la distancia que se abre entre dos seres cuando uno se cierra a ver las cosas de una manera y cree o piensa que la otra está mal por su manera de verlo.

¿Porqué tanta gente prefiere buscar la aprobación, la validación o la aceptación externa? Por que eso reduce el nivel de riesgo, de tener que ser sujeto a la crítica, al ridículo, el rechazo o la indiferencia. ¿Sabes de qué se pierde tanta gente al no dar ese paso de crecimiento? No desarrolla un pensamiento crítico. Mucha gente cree que una opinión es un pensamiento crítico y no lo es. Una opinión es un juicio personal que mucha veces no tiene fundamento, sólo aire caliente reciclado.

¿Porqué mucha gente prefiere quedarse en una zona cómoda? No requiere trabajar con su mentalidad. Hacer distinciones es un paso crítico y fundamental en el proceso de crecimiento personal. Una cosa es lo que pasa (un hecho) y otra cosa es lo que pienso (mi interpretación). Hay mil formas de ver un hecho, el problema es cuando te aferras a una sola forma de verlo.

Otra cosa es la mentalidad con la que haces las cosas. Nada viene con un sello de bueno, malo, me gusta o no me gusta en la etiqueta. Tu eliges cómo haces las cosas, cómo las ves y la actitud con la que las haces. Tu puedes hacer las cosas y verlas como un «tengo qué» o puedes hacerlas como un «yo elijo».

Una de las más importantes distinciones que a todos nos impacta es la de verte y ver las cosas desde una perspectiva de víctima o de responsabilidad. Esta distinción muestra tu crecimiento o estancamiento como ser humano. No es lo que te pase lo que te marcará en la vida, sino cómo lo ves, como los comunicas y la manera en que te mueve o te detiene a hacer las cosas. Si de tu boca sale que frecuencia o piensas: «No tengo el tiempo. No tengo el dinero. No puedo hacer esto porque. Constantemente tienes excusas, cuentos, justificaciones e historias o culpas, señalas y no tomas responsabilidad por tus actos».

Hoy lo que no tienes que quieres es por que de alguna manera tu forma de ver las cosas justifica la existencia o ciertas creencias que defienden el status quo (por no decir mediocridad). Eso hace que te victimices de alguna manera. Cuando las circunstancias dominan tu forma de pensar o no actúas por las circunstancias externas, es otra forma de ser víctima. Los que llegan tarde constantemente, los que siempre tienen una razón para no hacer algo y seguir justificando su escasez o su falta de profesionalismo son extensiones del mismo mal.

¿Cómo le hago para no ser víctima? Esa es tal vez la pregunta más frecuente que me hacen personas en talleres, sesiones de coaching y en consultoría. Simple: trabaja con tu mente, deja de defender tu mediocridad, deja de seguir usando las mismas historias para quedarte en el mismo sitio. Ser responsable no llegar a tu peso ideal y ya se queda para toda la vida.

Cambiar tu forma de alimentación es un ejercicio constante donde tienes que estar alerta, ser consciente, observarte, no dejarte tentar por las cosas que sabes que te van a tentar. No es alcanzar el peso, sino prolongar la vida y la calidad de ella comiendo de manera saludable. Lo mismo pasa a la hora de trabajar con ser responsable.

Es fácil lucir como héroe cuando las cosas salen bien, pero cuando las cosas salen mal es cuando realmente puedes ver si vive un líder responsable o una víctima dentro de ti. Es tu elección, aunque requiere trabajarse y una enorme cantidad de disciplina para sostenerlo. Mañana te voy a dar una serie de opciones de libros, videos y demás que pueden servirte para trabajar la mentalidad de un profesional.

¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog! Te invito que dejes tus comentarios e impresiones en la parte de abajo, así como compartas este blog con personas como tu!

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Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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