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Soluciona Tu Falta De Abundancia

Soluciona tu falta de abundancia

Durante toda esta semana he estado (y estaré) haciendo una prueba. Con diferentes personas con las que he platicado (y voy a platicar) en sesiones de coaching, puse a prueba lo que escribí ayer con respecto a ¿cuál es tu oración? Los resultados y el impacto no sólo fueron sorprendentes, sino reveladores. Aveces las respuestas a las preguntas que más queremos no sólo son las más simples, sino que cuando las vemos, nos sorprenden porque nos dicen las verdades más evidentes. Verdades de las que no podemos escapar.

Algo que sigo viendo una y otra vez, tanto conmigo mismo como con otros, es algo que mi mentor Randy Gage repite constantemente. «La prosperidad no puede ser tratada, sino que requieres abrirte y recibirla». Y esa última parte de «abrirte y recibirla» es lo que más le cuesta a la gente creer, confiar, entender, practicar, sostener y, sobretodo, manifestar. En alguna parte del proceso, la gente prefiere abortar la misión de perseguir ese sueño o meta que realmente lo apasiona. No me refiero meramente al dinero y las cosas materiales, sino a todos los aspectos de la vida.

Esa decepción, ya sea en tu niñez o adolescencia cuando no creían en tu sueño por parecer una locura. En tu adultez porque alguien no te respaldó o te traicionó y eso te llevó a dejar de creer en la gente y el precio lo paga tu sueño. Y, la más común de todas, llevamos en nuestra programación insertado y tatuado las creencias de «no soy capaz», «no puedo», «no soy suficiente» o «no lo merezco/no valgo». Eso va desde el amor de pareja hasta creer y manifestar un sueño hasta alimentarte saludablemente o vivir en paz y armonía.

Todas estas experiencias, sentimientos y creencias que se convierten en parte de nuestra programación tienen un mismo propósito. Todas lo hacen de maneras diferentes y en momentos diferentes, pero con una misma misión. Una razón que a mucha gente le cuesta creer, aceptar y hasta la terminan defendiendo sin darse cuenta. Al punto de convertirla en una defensa en contra de lo que dicen que realmente quieren.

No sabemos aceptar nuestra abundancia

Pregúntate:

¿No te gusta o te cuesta pedir?

¿Te cuesta decir lo que sientes o lo que piensas?

¿Prefieres hacer las cosas solo y de una manera?

¿Qué me dices de mostrar tu vulnerabilidad, tu humanidad o tus miedos?

¿Cómo te sientes cuando no pides lo que quieres, cuando lo quieres, no después? (O no decirlo).

¿Te resulta difícil declarar de manera clara, específica y grande lo que mereces?

¿Qué me dices de comprometerte?

¿Te cuesta creer que lo mereces (especialmente lo que NO tienes) y manifestar lo más grande que podría suceder en tu vida?

¿Qué no has perdonado? (¿De ti mismo?)

¿Qué dices del controlar o hacer las cosas a tu manera?

¿Cómo andas en el departamento de confiar en ti o en la gente? (Muchos ya prefieren mascotas o plantas).

¿Cómo podría impactar tu vida el fluir y ser paciente?

¿Qué relación tienes con la abundancia ilimitada y el dinero?

¿Qué no ves, oyes, sientes o le prestas atención por seguir enganchado a tus maneras?

¿En qué aspectos de tu vida te cuesta cambiar tu manera de elegir o de ver las cosas?

¿Cómo sigues viendo el problema fuera y NO DENTRO?

Podría seguir haciendo muchas preguntas, pero ya sabes para dónde voy con el tema. Si una de estas preguntas te toca, te choca o te impacta, es porque no aceptas tu abundancia. ¿Qué sucede cuando no sabes recibir algo? Buscas maneras de evitarlo, rechazarlo, no creerlo, dudarlo, desconfiar de ello, sabotearlo y seguir haciendo lo que haces. ¿Qué se pueden preguntar algunos? Culpar, comparar, señalar, juzgar, criticar, menospreciar, minimizar y repetir patrones o ciclos.

Soy culpable de haber hecho todas las anteriores. He mejorado, pero todavía tengo mucho trabajo por hacer. Todas las preguntas tienen un propósito, mirar la manera en que no aceptamos nuestra prosperidad. Formas en que buscamos «pasar el trabajo», «seguir luchando», «probar o demostrar que podemos», «no necesito de nadie» y muchas otras que las hemos convertido en mantras personales, de guerra o de solidaridad. todas para comprarnos el mismo cuento, por no decir la misma mierda. ¿Cansa verdad? Ahora, el punto es no dejar que el cansancio te lleve a la resignación, sino a la re-dirección.

Si nacemos prósperos y abundantes, nada de lo mencionado en el párrafo anterior es necesario. ¿Porqué? Simple: ábrete a recibir tu abundancia. Ahí comienza el detalle o el problema. Muchos comienzan a decir: «eso ya lo he hecho», «dime cómo», «convénceme», «no vale la pena», «¿cuándo?» y siguen esperando las mismas señales o confirmaciones.

No puedes buscar nuevas respuestas de tu abundancia con las mismas viejas preguntas, con la misma vieja mentalidad y, peor aún, con los mismo hábitos y acciones cuando aprendiste a cerrarte a ella

El objetivo de este blog es mirar la manera en que nos hemos cerrado a recibir y a aceptar nuestra abundancia. Te invito a que mires profundamente las preguntas y no sólo las respondas, sino que lo examines profundamente. Todo lo que no tienes, lo que pasó y lo que hoy crees tiene algo en común. TU. Y lo que no has logrado. Eso dice mucho. Las razones porqué no van a solucionarlo. Mejor pregúntate: ¿para qué pasó y qué puedes hacer hoy para apretar y recibir tu abundancia? Eso puede revelar mucho. Mañana vamos a mirar una escalera de ruta para aceptar y recibir la abundancia. ¿Qué vas a hacer al respecto?

El problema no es falta de abundancia, sino aprender a recibirla.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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