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Se Buscan Voluntarios

Se buscan voluntarios

He escuchado (así como me han hecho) muchas veces esta pregunta: ¿cuál es la diferencia entre educación y aprendizaje? No sólo es importante la pregunta, sino la manera en que cada persona se aproxima a ella.

La educación es compulsoria. Por no decir obligatoria. Es la manera en que la sociedad, específicamente el gobierno, ha definido un sistema donde el propósito es cumplimiento y/o conformidad. La educación, en el sentido tradicional y social de la palabra, fue creada con el fin de preparar a las personas a recibir una información muy curada (importante) y con un fin muy particular. Que las personas fueran empleadas para trabajar en las empresas de los empresarios que fueron jugadores vitales en el diseño social.

A medida que las fábricas y la producción a gran escala aumentaba, así de mucho era la demanda para tener más empleados. Eso llevó a que las escuelas tuvieran más personas en ellas para poder satisfacer la demanda de producción. Más estudiantes, más empleados, más productividad. Suena frío y calculado, pero así fue.

Esto ha hecho que la gente aprenda de manera muy repetitiva, con grandes similitudes a la era industrial. Que en un mismo salón todos aprendieran lo mismo, de la misma manera, que fueran parte de un sistema compulsorio y de cumplimiento. Lo mismo que sucede en una fábrica o empresa: hay reglas, cumplimiento, competencia y se busca pagar lo menos posible por el mejor talento. Aquellos que cumplan y acierten, se ganan los premios o los mejores puestos.

El sistema tiene sus grandes consecuencias. Al sistema educativo estar diseñado como ha sido, el valor agregado para los que no piensan o quieren seguir el sistema, no les contribuye. El sistema no quiere que la gente sea un libre pensador o desarrolle pensamiento crítico. El sistema no te enseña a ser un emprendedor o tener educación financiera para que no seas parte del sistema. (De hacerlo, no serías el producto final para lo que fue hecho: que seas un empleado de una empresa, no el dueño). Es más, ser un creador o una persona creativa no tiene su libre albedrío en este modelo.

Esto ha provocado que la gente tenga una relación conflictiva y, hasta cierto punto, una dicotomía con el aprendizaje. Mucha gente cree que aprender va a tener mucho en común con la educación: leer, tener que hacer tareas, cumplir y ser parte de un proceso de evaluación o selección. Por eso mucha gente le saca el cuerpo a lo que puede ser aprendizaje.

Aprendizaje es un proceso voluntario. Es un proceso donde la importancia de aprender es salirte de la dependencia del sistema y lo que este provoca en tu mente y en tu manera de pensar. Aprender es ver que tú puedes soñar y ese sueño no es hacer realidad el sueño de otro. Yo soy producto de comenzar a conocerme y descubrirme con el aprendizaje. Sin ello no estaría donde estoy.

Es descubrir que tus talentos pueden ser usados de manera diferente e innovadoras en este mundo. Estos no requieren mostrarse cómo dice el sistema o medio educativo que se requiere. Si eso fuera cierto, la música sería un pasatiempo y no una industria, al igual que los deportes, el arte y tantas otras formas o medios de expresión.

Eso sí. El aprender requiere riesgo. No hay garantías. Tampoco certificados. No vas a estar 12 años en adquirir un grado de escuela preparatorio o superior. Va a requerir una inversión emocional de tu parte. No se busca la aprobación social y, mucho menos, salir mejor en las pruebas. No es una condición y, mucho menos, un cumplimiento, sino una oportunidad.

El objetivo es aprender a desarrollar tus habilidades, tus capacidades, tus destrezas. Es ver cómo un llamado interno, propio, puede ser nutrido por ti para expresarlo en el mundo de manera única y particular. Es aprender a creer en algo que en pocos lugares (por no decir casi nunca) te enseñan: en ti.

Creer en tu sueño. Por más raro, extraño, diferente, loco o extraño parezca. En tus habilidades. En poder sacar ese diamante en bruto y comenzar el proceso de pulirlo. Es lograr cómo vibrar a una frecuencia que el mundo se sienta atraído a eso que muestras y compartes con el mundo. Es un acto de generosidad de tu parte y de mucha valentía.

En pocas palabras, es el mejor voluntariado que puedes hacer por ti, por tu sueño y por el mundo. Cuando comienzas este acto voluntario, lo haces con poca o ninguna evidencia. Lo haces porque algo dentro de ti te dice: «no quiero ser como los demás. Quiero ser lo que soy. Tal vez no sé totalmente lo que sea, pero si tengo claro que no es como lo que veo a mi alrededor».

Esa inquietud, esa curiosidad, esa búsqueda, si la haces con honestidad, con persistencia y, sobretodo, con amor, te va a llevar a un lugar que sólo tú puedes ocupar en este mundo. Un lugar donde no compites, sino compartes. Ese espacio sólo se conoce si estás dispuesto a ser un voluntario en tu propio camino: el de aprender, no educarte.

El mundo quiere que asumas ese voluntariado. Es más, lo pide a gritos. Ese es tu lugar. Es tu misión y tu llamado. Como leía esta mañana en una afirmación: «Yo ahora vengo a ocupar el espacio que nadie más puede ocupar. Yo ahora vengo a hacer lo que sólo yo puedo hacer y nadie más puede hacerlo». Hoy es el mejor momento para comenzar (o seguir) tu proceso de aprendizaje hacia tu gran sueño. ¿Qué esperas?

Dos cosas: esta noche es nuestra 3ra «Fogata Virtual». Sergio Hernández Ledward, Paula Morelos y yo estaremos compartiendo historias que giran alrededor del tema de la «gratitud y el agradecimiento». Trae tu bebida favorita (con o sin alcohol) y únete. A las 8 pm, hora de México por www.facebook.com/jorgemelendezlc.

Mañana, 28 de noviembre, tendré de invitado en «Sábados Sabáticos» al co-autor de la serie de libros «The Go-Giver», Bob Burg. Estaremos hablando de la importancia de la conexión y la atención plena al momento de servir a otros. Estaremos desde las 10 am, hora de México. Te esperamos.

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Tu más importante acto de voluntariado te espera.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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