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Radiografía De Un Sueño Sin Vida

Radiografía de un sueño sin vida

Todo comienza como una pequeña, casi imperceptible, incomodidad o insatisfacción. Puede ser un momento cuando todo luce bien, tranquilo y cómodo, pero algo te dice: “esto ya no te reta. Es más, ya no tienes ni que pensar mucho para hacerlo”.

Puede ser producto de un rompimiento fuerte entre lo que venías haciendo y hacia dónde quieres dirigirte. Es como si la pregunta llegara por si sola: ¿quieres seguir por este rumbo los próximos 10, 20 años de tu vida?

Para algunos es como el aroma de un perfume que viene y va. Cuando lo sientes y estás consumido con el olor sueñas, imaginas y visualizas, pero solo por un momento. Luego el aroma desaparece y todo vuelve a lo racional, lo normal, lo rutinario.

Algunos lo tienen tan y tan claro, pero el temor de exponerse, de ser objeto de la crítica, de no tener la aprobación o la aceptación los llevan a esconderse en una cueva. Muchos comienzan a dudar de sus habilidades o capacidades en vez de usarlas como punta de lanza y su desarrollo. Es triste.

Hasta que llega el momento que ese síntoma comienza a mostrarse en el cuerpo, en la mente, en las emociones y en muchos aspectos de tu vida. Puede ser que comienzas a resentir o sentirte irritable a cosas pequeñas que antes no lo eras.

Puede ser que comiences a sentir cansancio, aburrimiento, impotencia o empiezas a “soñar despierto”. Tu mente, tu pasión y tu urgencia comienzan a andar en lugares diferentes. Es como si perdieras un poco de velocidad a lo que hacías. Aquí la insatisfacción comienza a mostrarse de formas más amplias y notables.

Ahora las emociones comienzan a mostrarse de forma pública o privada en lo qué haces o cómo te sientes. Por más que usas el dinero, el puesto, la experiencia o la comodidad, algo comienza a sentirse en tu pecho y en tu esencia. Ya no se trata de lo que tienes o haces, sino lo que deseas expresar, crear y manifestar.

Aquí la mente comienza a jugar contigo. Las voces te advierten de los “supuestos” peligros que podrías afrontar. El mundo se burlará de ti, tu familia jamás te apoyaría, tu pareja podría ser tu peor crítico u oponente. El dinero, lo seguro, lo predecible, enfrentar lo incierto y no tener el “cómo hacerlo” o “qué pasos a tomar” hacen que te aferres más fuerte al tronco del árbol.

Mientras más sabes que debes subir a lo alto del árbol y pararte en las ramas para volar, más quieres quedarte en el nido o abrazar el tronco con fuerza y miedo. Ahí comienzan a aparecer los síntomas para aferrarte más a no hacer las cosas: no has hecho una estrategia de salida de tu empleo, muchos no han ahorrado (los que lo han hecho piensan lo peor), cómo puede afectar a tu familia tu decisión (cierto hasta cierto punto), qué pasa si no salen las cosas bien, etc.

Ahí te adormeces por el miedo como si fuera un ansiolítico, un antidepresivo y un calmante ante el pánico. Te ganas unos días o meses, pero los síntomas comienzan a ser más agudos. Entras estado de fatiga crónica, negación, te enfermas, alguien se enferma o te enfocas en algo que luce importante pero no es más que una buena y oportuna distracción para quitarte de pensar, sentir y, lo más importante, decidir.

La vida comienza a darte señales y recordatorios: películas, libros, talleres, mensajes aparecen por diferentes lugares. No se lo cuentas a nadie, pero ya no descansas igual y te imaginas haciendo lo que quieres hacer con precisa claridad. Pero ahí haces una de dos cosas: te duermes por el resto de tu vida y cargas una callada desesperación con un velo de tristeza, o das el salto hacia tu sueño con todo y miedo.

Es lo que Steven Pressfield dice en su libro, “The Artist Journey”: “aqui terminas tu jornada del héroe y comienzas tu jornada del artista”. Lo que fue una lucha por sobrevivir, ahora se convierte en una oportunidad para manifestarte. No hay instrucciones, métodos o fórmulas, ya que tu camino es tuyo, único e incierto, pero está impulsado por lo más importante: un sueño, tu voluntad y la disposición de encarar lo que más temes para descubrir lo que más mereces: tu propósito. ¡Tu conoces tus síntomas, hora de sanar al paciente y darle su libertad! ¿Qué esperas?

Mañana vamos a hablar de los temores de elegir tu sueño y tu propósito. ¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog!

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Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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