¿Cuántas veces te has dicho que no quieres volver a caer en lo mismo, sólo para ver cómo lo sigues haciendo? Quítale el poder a tus apegos.
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¡Quítale El Poder A Tus Apegos!

¡Quítale el poder a tus apegos!

No sé con qué nombre le conoces tú, pero puede ser uno de varios. Fluir. La ley de menor resistencia. Desapego. Paciencia. Dejar que las cosas se den. Soltar el control. Confiar en que el Universo esta conspirando contigo. Wu-wei.

Lo cierto es que todos estos términos, y muchos otros, tienen algo en común. Cuando llega el momento de soltar las cosas y dejar que Dios, la vida, el Universo, la energía, la materia divina o el poder de la declaración haga su magia para que algo suceda. Se llama la «ley de la no acción».

Dos ejemplos

Hace unos años, estaba en vías de comprar un departamento. Pensaba que un depósito inicial que había dado para separar él mismo, con toda probabilidad, se perdería. Había hecho de todo, visitar diferentes bancos y contactar diferentes agentes para poder asistirnos en ese momento. Hasta que en un momento dado me dije: «esto esta fuera de mi manos. Ahora dejo en manos de Dios y del Universo lo que vaya a suceder. Acepto las consecuencias que resulten de todo esto».

Y lo solté. Mi intención estaba puesta en que se pudiera dar un financiamiento del departamento poder adquirir la propiedad. Pasaron unas semanas donde ni pensé en el proceso, lo solté literalmente. Cuando menos lo esperaba, recibimos la llamada de que un banco nos ofreció unos términos y unas condiciones para poder financiar el departamento. Eso fue no acción.

Lo mismo pasó a la hora de vender este departamento casi tres años después. Debido a la Pandemia y el impacto que tuvo en mis ingresos, tomé la decisión de vender el departamento. Estoy claro que en esta época la venta de muchos inmuebles aumenta y las compras se reducen. En ese momento lo solté, «si se va a vender se vende y está fuera de mi manos. La energía está en despegarme de este inmueble y dejar que Dios y el Universo operen. Eso fue en febrero. Ya para abril/mayo apareció el comprador y en junio se cerró la venta. Nuevamente la «no acción». Esto no quiere decir caer en la pereza, la resignación, la negación o cualquier forma de abandono. Es soltar el apego y no darle poder al miedo.

Hacerlo en todas las áreas

Te comparto los ejemplos no porque domino el tema, sino porque estoy en proceso de aprenderlo en todas las fases de mi vida. Cuando se trata de algo que no domino, que no es mi área de pericia y no estoy en el centro de la acción, puedo desprenderme con más facilidad del proceso y dejar que las cosas ocurran. Lo que vaya a suceder. Cuando se trata de algo que toca mi campo emocional, como relaciones personales, familiares o negocios directos, me cuesta más hacerlo. Mi mente puede quedarse pegada al proceso, o a lo que deseo que sea el resultado. Ahí el aprendizaje para mí.

Este año que he estado sumido en la práctica diaria del «Tao Te Ching» (el Daoísmo), he vuelto a conocer en qué estado se encuentra mi relación con la «no acción y el desapego». Es más, llevo años facilitando un taller de Abundancia y Prosperidad, donde uno de los principios del taller es el «Wu-wei» (el desapego y la no acción). En este momento he vuelto a mirar no lo que significa, ni lo que sé o lo que he hecho con este tema, sino «cómo lo aplico (o no) y lo que estoy observando de mí sobre lo que puedo aprender».

¿Dónde vive la oportunidad para ti?

¿En qué aspectos de tu vida podría ser sabio aprender a aplicar la ley de la no acción? ¿Dónde dejas que te gane el miedo, la desesperación, la carencia, el querer controlar o el apego a que las cosas sean de una manera? ¿Cómo sería si te dieras un espacio, un tiempo, ya sea entre relaciones, empleos, trabajos, negocios o simplemente temporadas, para observar la manera en que permites (o no) que las cosas tomen su curso? ¿Cómo se siente cuando estás remando todo el tiempo pensando en que «tienen que tomar un rumbo» y al final toman un rumbo distinto y pierdes tanta energía en el proceso?

La pregunta obligada que mucha gente me hace es: ¿qué hago o cómo lo hago? Yo digo que lo primero que todos (y me incluyo) debemos considerar hacer es mirar y aceptar que hay una oportunidad de crecimiento en este aspecto. Segundo, mirar ¿cuál es el apego, específicamente el miedo, desde el cuál operas en diferentes momentos o situaciones? (Aquí te sugiero que seas lo más específico posible. Por ejemplo, en mis relaciones de pareja opero mucho desde la carencia, el miedo o el no querer sentirme sólo y por eso tiendo a aprobar o no poner límites).

El poder de observar el origen

¿De dónde proviene ese miedo? Esa emoción, especialmente ese comportamiento, no lo adquiriste de la nada o lo aprendiste sólo. Lo viste en algún momento de tu vida por alguien. En algún momento interpretaste que esa es la conducta apropiada para sobrevivir, controlar o obtener las cosas. Eso no es malo, sino que tu mente ha programado eso como «la única manera y si no es de esa manera sientes que puedes perder o algo malo puede pasar». Eso no es cierto. Lo que pasó alguna vez en tu vida no quiere decir que se va a repetir otra vez.

¿Qué comportamientos y/o actitudes muestras durante este tiempo que quisieras mejorar, eliminar o cambiar? Es importante reconocer que hay tres cosas que puedes observar de ti en este proceso de cambio: primero tus pensamientos. ¿Qué creencias o pensamientos comienzan a aparecer en ti durante este proceso o situación que valdría la pena identificar? Segundo, ¿qué emociones y/o sentimientos aparecen en tu cuerpo? ¿Cuáles son las emociones, en qué parte de tu cuerpo y qué te dicen?

Tercero, ¿qué sueles hacer? ¿Qué actitudes, comportamientos o acciones sueles tomar durante este tiempo? ¿Cómo impactan tu vida y tus resultados? ¿Qué podrías hacer para primero controlarlas, luego reducirlas y, por último, conocer su origen y no seguir siendo un rehén de ellas? Aquí es donde hay que hacer el trabajo de sanar. A nivel espiritual, mental, emocional y energético. Ponle el nombre que quieras, pero hay que hacer el trabajo. Para poder identificar la «no acción» (el desapego) y no caer en la pereza, la resignación, la impotencia, la frustración o el abandono, requieres liberar a lo que le has estado dando el poder para no seguir haciéndolo. Ahí se aprende la lección. ¿Qué vas a hacer al respecto?

Hay tres cosas que puedes hacer para quitarle el poder a tus apegos.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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