Si miras a tu alrededor la respuesta que vas a recibir es probable que despierte muchos sentimientos encontrados y conflictivos en ti. Es hora de responder esta pregunta mirando en otra dirección.
Saltear al contenido principal
+52 (55) 1139-2095 contacto@jorgemelendez.com.mx
¿Quién Merece Vivir?

¿Quién merece vivir?

Esa es la pregunta que parece que se juega ahora mismo entre diferentes círculos de nuestra sociedad. Por momentos parece una mesa de apuestas en Las Vegas dónde sólo juegan los que tienen, mientras los demás observan. Y el problema es que los que observan son los más afectados, mientras los que juegan parecen inmunes a las consecuencias del partido. En vez de apostar dinero, lo que apuestan son vidas.

¿Quién merece vivir?

Una pregunta que parece que todo el mundo se la rifa. Y lo interesante es que si miras afuera de ti, la respuesta que podrías percibir es una triste, confusa y muy lamentable. El gobierno (en gran parte del planeta) la juega de una forma. La ciencia, la juega de otra. Si observas el sector de la economía (desde la propia hasta la colectiva) las fronteras se han borrado. Si miras a la iglesia ves una contradicción entre el mensaje y la práctica. Y lo triste es que la respuesta que percibes no es una que incluye a todos, sino a algunos. Esto no es nuevo, sino que ahora se hace claramente evidente.

¿Quién merece vivir?

Hace años que se viene diciendo que el planeta está sumido en una crisis espiritual y de identidad. El 98% de la humanidad cree en una fuerza suprema, pero ha dejado de practicar la manera en que esa fuerza suprema lo conecta con todo: especialmente consigo mismo y con otros. Ni hablar del mensaje que envían los grupos de autoridad, poder o ejemplo en nuestra sociedad. Hablan de un Dios, pero uno que tiene preferencias, selecciones y que más bien es un títere a ser usado de acuerdo al discurso que se busca sostener. Lo que perpetúan en su mensaje es simple: un Dios que separa, no que une o conecta.

¿Quien merece vivir?

Es como si ahora mismo la pregunta no es cómo merecemos vivir, sino quiénes merecen vivir. La respuesta puede ser por el color de tu piel, tu origen étnico, tu estatus social, tu nivel socio económico, tu disposición de seguir siendo parte del silencio colectivo, de sumisión, de ignorancia, de no mirar y mucho menos preguntar, de bajar la cabeza, de no salirte de la caja, de no sacudir el barco ha sido algunas de las condiciones para saber si eres parte de la selección o de la exclusión.

¿Quién merece vivir?

Escuchar términos como «daños colaterales», «es lo que es», «se esta haciendo lo mejor que se puede», «creer o no creer» o los mensajes conflictivos, contradictorios, confusos o simplemente carentes de incluir a todos, hace que se siga fortaleciendo la mentalidad de Darwin: «sobrevive el más fuerte». El problema es que ahora que muchos quieren empatía, el mensaje que reciben es «¿cómo anda tu resiliencia y no tu humanidad?»

¿Quién merece vivir?

Hasta donde sé, somos parte y producto de la naturaleza. Somos parte de un círculo de la vida que es determinado por un orden natural y un ciclo de vida. Estoy claro que desde el momento en que venimos a este mundo, ese acuerdo tiene dos caras: la natural y la impuesta. La natural, que viene con el regalo de la vida y de agradecer lo que se nos ha dado. Mientras por el otro, la impuesta, entras en un sistema donde si no te haces consciente de la manera en que se ha establecido el juego, puedes pensar que eso es la vida. Un juego donde alguien define por ti cómo mereces vivir o si mereces vivir. No podemos seguir jugando el papel de ser Dios.

¿Quién merece vivir?

Tristeza. Impotencia. Dolor. Ira. Enojo. Desilusión. Son muchas las emociones que siento en este momento. Sentimientos que muchos llevan años gritando a los cuatro vientos: por las injusticias, el maltrato, el racismo, la desigualdad, la opresión sistémica y la manera de excluir y no incluir. Yo las comienzo a sentir y tener cerca de manera frecuente. Aquí es donde la ilusión de creer o escuchar lo que veo fuera de mi puede ser fuerte y real y es cuando más requiero mirar a dentro.

¿Quien merece vivir?

Yo digo que lo que está en juego ahora mismo es nuestra creencia de merecer. Qué merezco, cuánto merezco, cuándo merezco y elegir merecer. Creer en un mundo abundante, que somos abundantes, que hay suficiente para todos y que podemos alcanzar nuestros más grandes ideales. Todo puede comenzar si creemos y le damos vida a la respuesta más importante: yo merezco vivir, yo merezco tener y yo merezco ser. ¿Qué vas a afirmar que mereces tú hoy?

five human hands on brown surface
No podemos seguir jugando el papel de Dioses: todos somos iguales.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

Esta entrada tiene un comentario

Participa de la conversación dejando un comentario

Volver arriba
Suscríbete para recibir GRATIS mi eBook «¿EMPRENDER después de los 40?»
Recibirás también, cada domingo el Boletín Exclusivo «Domingos de Descubrimiento» y te avisaremos cuando publiquemos contenido nuevo en el blog y en les redes sociales de Jorge Meléndez.
Suscríbete para recibir GRATIS mi eBook «¿EMPRENDER después de los 40?»
Recibirás también, cada domingo el Boletín Exclusivo «Domingos de Descubrimiento» y te avisaremos cuando publiquemos contenido nuevo en el blog y en les redes sociales de Jorge Meléndez.