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Nadie Escucha Lo Que Dices

Nadie escucha lo que dices

«Hay una lágrima en el fondo del río, de los desesperados.

Adan y Eva no se adaptan al frío, llueve sobre mojado.

Blah, blah, blah, blah, blah, blah, blah, ya no sabe a pecado.

Blah, blah, blah, blah, blah, blah, blah, llueve sobre mojado»,

Tomado del tema Llueve Sobre Mojado, de Fito Páez y Joaquín Sabina.

El pasado sábado te dije que hoy hablaríamos del lenguaje y el uso que le damos en nuestro blog, puedes leerlo aquí si deseas (www.jorgemelendez.com.mx/blog/la-adicción-a-la-distracción). Para poder hablar con más precisión del lenguaje, me parece interesante mirar en qué lo hemos convertido primero. ¿Cuánto tiempo pasas viendo las redes sociales diariamente? ¿Cuánto tiempo pasas viendo Netflix, jugando juegos virtuales o en cualquier portal viendo videos, escuchando audios o leyendo información (pertinente como no pertinente) al día o a la semana?

¿Qué buscamos detrás de todo eso? ¿Ser entretenidos? ¿Información? ¿Aprender? ¿Guía? ¿Dirección? Todas las anteriores o ninguna de ellas. Lo importante no es tanto lo que buscamos, sino cómo nos comportamos. Somos receptores de información que llega a nosotros a través del uso de alguna forma del lenguaje.

Si buscamos la definición de lenguaje dice: capacidad propia del ser humano para expresar pensamientos y sentimientos por medio de la palabra. Sistema de signos que utiliza una comunidad para comunicarse oralmente o por escrito. Es curioso que en ninguna parte de la definición aparecen tres cosas vitales del lenguaje: el propósito para la cual fue creado; segundo, el poder que posee y todo lo que incluye; y, finalmente, cómo la manera en que nos relacionamos con él impacta nuestra vida y los resultados que tenemos.

¿Qué relación tenemos con el lenguaje? Esa es una pregunta fundamental que tarde o temprano todos los seres humanos encaramos por alguna u otra razón. Ya sea por la manera en que nos expresamos (o no expresamos), nos comportamos o hacemos las cosas. ¿Quién no te ha dicho alguna vez algo que debes mejorar, corregir, dejar de hacer, expresar, externar, callar, cambiar, etc.? Seguramente alguien de tu familia, un amigo, colega, compañero de trabajo, pareja, etc.

De alguna manera nuestra forma de expresarnos, comportarnos o decimos las cosas (o no lo hacemos) tiene un impacto en nuestro entorno. Si algo hemos aprendido es que el lenguaje tiene impacto. Ese impacto deja una huella. Esa marca puede impulsar o detener el campo de acciones que proviene del lenguaje. Cuando expresamos somos de una manera y cuando no lo hacemos somos de otra.

Otra cosa muy común que escucho, observo y noto es la manera en que expresamos lo que expresamos. Es muy común el uso de hablar en tercera persona, ya sea en el uso del singular como del plural. ¿Cuántas veces al día escuchas a alguien (si no tu mismo) decir cosas como: «uno debe cambiar su manera de hacer las cosas»? ¿Quién es UNO? «Somos así o así la gente hace las cosas». ¿Quiénes son «somos» o «la gente»? Este es un hábito tan inconsciente, pero tan repetitivo, que lo hacemos de manera automática y estratégica.

Si nuestra relación con el lenguaje se limita meramente a lo que hacemos o no hacemos, si lo hacemos bien o lo hacemos mal, o si es juzgado o comparado con lo que otros hacen, entonces podemos comprender el efecto que tiene en cada persona. Si miramos y vemos a nuestro alrededor lo que hace la mayoría de la gente, podemos ver que la relación que tenemos con el lenguaje es limitada, restrictiva, protegida y encerrada en un mundo limitado de expresión, creatividad y, lo más importante, libertad.

Valdría la pena que te preguntaras un par de cosas sobre tu relación con el lenguaje:

1) ¿Qué cosas me cuesta decir o expresar a la gente con la que me rodeo?

2) ¿Qué sentimientos o emociones no expreso adecuadamente o con la expresión, fluidez o libertad que quisiera?

3) ¿Qué efecto negativo tiene en mis relaciones principales el uso del lenguaje que tengo?

4) ¿Qué efecto positivo tiene en mi relacionas el uso del lenguaje que tengo?

5) ¿Qué tres cosas podrías mejorar en el uso y tu relación con el lenguaje que podría elevar el impacto que tienes en tu entorno?

Hasta que no tengamos consciencia de la manera en que usamos el lenguaje, no podremos sacarle el poder que realmente tiene el lenguaje. Es importante que tomes unos minutos para que respondas de manera escrita y honesta la respuesta de estas preguntas. No sólo podrían revelar algo de valor, sino que vas a poder darte cuenta de la manera inconsciente, estratégica y automática en la que vives. Ahí es cuando conocer el propósito para la cual fue creado el lenguaje puede convertirse en una herramienta de transformación e impacto en tu vida. De eso vamos a platicar mañana.

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Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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